martes, 25 de abril de 2017

Entre sus brazos encontré mi alma,
en sus labios vivían mis sueños,
en su sonrisa la auténtica belleza,
en sus preciosas manos las caricias
en su mirada la dulzura, el misterio
en sus hombros cargados mi apoyo,
en sus palabras la historia mas bella,
en las curvas de su cuerpo la pasión,
en su alma encontré el amor.
Y al perder sus brazos voló mi alma,
a mis sueños los devoraron sus labios,
su sonrisa se llevó la belleza de mi vida
cuando sus manos me negaron las caricias,
y en su mirada perdí la inocencia,
sus hombros dejaron de soportarme,
sus palabras dejaron de contar historias,
las curvas de su cuerpo me robaron la pasión
y a su alma yo le entregué mi amor.


lunes, 24 de abril de 2017

Hay días que es complicado vivir en mi cabeza, supongo que nos pasa a todas las personas de una u otra manera. Soy una persona medianamente inteligente para algunas cuestiones para otras, sin embargo, soy un completo inútil. Entiendo las cosas con facilidad, aprendo rápido y si pongo interés en algo soy capaz de hacerlo mínimamente bien aunque nadie me haya enseñado. Sirva como ejemplo esto de escribir, ni soy escritor, ni quiero serlo, pero estoy sacando adelante un blog, que no es ni mucho menos brillante, pero que no deja de crecer. Pienso que lo que yo hago lo podría hacer cualquiera aunque con el tiempo me voy dando cuenta de que no es así. En una famosa serie de televisión decían una vez que la inteligencia no determina lo que haces si no lo bien que eres capaz de hacer las cosas que haces. Y pienso que tienen razón, pero por muy inteligente que sea una persona siempre hay campos que escapan a su comprensión y supongo que hay diferentes tipos de inteligencia. Tengo un amigo que ya en la escuela le costaba aprobar un examen y sigue sin tener desarrolladas esas competencias vinculadas al “conocimiento” o al “estudio” y sin embardo de él diría que es una de las personas mas listas que conozco, mas preparada para resolver lo que va sucediendo día a día, preparada para las relaciones personales y para entender por decirlo de alguna manera la vida. Y es ahí donde precisamente yo me considero un completo inútil. La duda eterna es mi fiel amiga.
Pero decía que es complicado vivir en mi cabeza, porque en ella chocan montones de pensamientos, algunos coherentes, otros completamente encontrados. Sentimientos que se agolpan y se superponen sin que sea capaz de integrarlos. Tal vez mi mente sea demasiado ordenada para entender y ubicar los sentimientos, pero lo sea o no, como todas las personas los tengo. Con él tiempo he ido aprendiendo a entender a las personas, sus motivaciones, cómo son, porqué hacen lo que hacen. No, no tengo un gran conocimiento, justo al contrario, y nunca lo tendré porque cada persona es un mundo y hay mucho que saber para interpretar correctamente. Pero no hace tanto me resultaba directamente incomprensible, con lo cual ya lo considero un avance. Y sin embargo cada vez me entiendo menos a mi mismo, cuanto mas me intereso mas por las personas mas se me desordena esta cabeza tan compartimentada que tengo. Probablemente una mente programada para resolver problemas matemáticos no sea la mas adecuada para entender al ser humano y mucho menos a uno mismo Y así ha ido sucediendo, en los momentos que podían ser mas relevantes en mi vida, no he entendido nada, o peor, lo he entendido mal. Lo he puesto todo para sacar eso que deseaba adelante pero he fracasado. He fracasado porque es complicado vivir en una cabeza construida desde lo racional y las secuencias lógicas cuando los sentimientos no tienen nada que ver con eso. Lo racional y lo sentimental se enfrentan continuamente, una persona mejor preparada, lo tendría muchísimo mas integrado, pero en mi cabeza es como un constante choque de trenes, una parte argumenta la otra siente. Diferentes lenguajes, diferentes idiomas, que complican el entendimiento. Cada vez soy menos inútil entendiendo  al mundo y sus personas y sin embargo cada día me comprendo menos a mi mismo.
Para los que lleváis siguiendo mi blog desde hace un tiempo diré, que algo así es lo que le llevo al colapso a Ram, en esa “novela” (o lo que sea) que titulé Ciberbog. Cuando la escribí era consciente de que el protagonista llevaba en su mochila cosas mías, ahora me doy cuenta que Ram llevaba otra parte importante de lo que soy. Trabajamos a niveles subconscientes que no entendemos y supongo que todo lo que escribo dice más de mi mismo que lo que yo mismo se.


Buen día y buena reentré, si, como es mi caso, volvéis hoy de vacaciones.


miércoles, 12 de abril de 2017

Pues nada  queridas personas lectoras, que llegamos a otro periodo vacacional y que volveré a estar unos cuantos días ausente y tendréis que prescindir de mis tonterías al menos hasta el próximo día 24. Ya sabéis de mi proverbial vaguería así que imaginaréis las ganas que tengo.
Está siendo un año raro este, demasiado trabajo que a veces me aparta de poder escribir un poquito cada día. Pero mas allá de eso hay días que ni tan siquiera tengo ganas de hacerlo, lo hago simplemente porque no quiero perder la costumbre y en ocasiones incluso me fuerzo a ello aunque tenga poco tiempo y muchos motivos o excusas para no hacerlo. Claro que no se lo que es peor, porque en ocasiones os regalo truños como el de ayer del bater que no hay por donde cogerlos. Pero bueno teniendo en cuenta mi nivel pues tampoco se puede decir que desentone demasiado.
Pero decía que es un año raro, mi vida fluye sin demasiados altibajos, mas allá del curro, tengo pocas preocupaciones y en el curro, después de unos años muy duros por mi labor sindical, se está considerando el trabajo que realizo y ha habido un cambio respecto a mi como de la noche al día, si no fuera humilde diría que merecido pero como además de serlo tampoco soy tonto del todo me huele a que algo quieren de mi, aunque solo sea que esté de “su” lado. Y sin embargo, aunque todo fluye, sigo sintiendo un vacío en mi vida pero aun sintiéndolo intento disfrutar cada día de la vida, ya he dicho en otras ocasiones que por desgracia no se puede tener todo en la vida. Es cierto que en situaciones mucho peores en general,  pero sin ese vacío, me sentía como mas feliz pero no tengo absolutamente ningún motivo para quejarme, así que, como decía, intento disfrutar de cada día. Aunque en este blog no se vea, he vuelto a sonreir, así soy, voy por el mundo con la que está cayendo como un gilipollas con una sonrisa. Pero eso no quiere decir que no vea lo que sucede a mi alrededor, eso no quiere decir que no ponga mi granito de arena para cambiarlo, no quiere decir tampoco que ignore mi vacío si no que lo he integrado en mi vida, que no veo posible que desaparezca en este momento (y tal vez nunca) y lo asumo pero lo poco que está en mis manos lo seguiré cuidando porque nunca sabes lo que traerá el futuro.
Un año raro si, tal vez el año que haya alcanzado eso que llaman madurez, aunque en realidad no lo creo porque en algunas cosas, en muchas, sigo siendo un adolescente y estoy orgulloso de serlo. Aunque si os digo la verdad a mi alrededor veo comportamientos de personas supuestamente maduras que me resultan no ya adolescentes sino terriblemente infantiles, así que supongo que eso de la madurez es un concepto bastante relativo.
Pues nada, que os voy dejando, que tenía pensado hablar un poco de la religiosidad de estos días e invitaros al recogimiento y a la oración, pero se me ha ido el santo al cielo (tal vez porque soy un ateo convencido). Tal vez algún día os hable de, bajo mi perspectiva, de los pocos, pero importantes, claros y los muchos oscuros, mas importantes que los claros,  de las religiones. Pero como decía Aragorn junto antes de una batalla en “El señor de los anillos” hoy no es ese día.
Sean ustedes felices, disfruten de sus días libres si los tienen, recen si lo consideren oportuno, tóquesen los genitales si es lo que les gusta, disfruten de la luz, de las sombras, del mar, de los montes, de las ciudades, de sus gentes. Disfruten de la vida, tenemos hoy, mañana vaya usted a saber si lo tendremos.


martes, 11 de abril de 2017

En mi vida he cometido miles de errores, algunos mas grandes, otros mas pequeños, algunos que he olvidado, otros que no olvidaré nunca pero el mas grande, el que realmente tuvo una enorme transcendencia en mi vida, fue creerme que lo imposible estaba al alcance de mi mano. Lección de humildad, lección de vida, en ocasiones creerte tus propios sueños tan solo consigue que se alejen.
Hay un abismo,
un abismo que asusta, que da vértigo.
Como saltar de un avión a diez mil metros,
como dejarse caer a un acantilado que mira al mar,
como hacer puenting en un valle profundo
que une dos verdes montañas cercanas.
Hay un abismo, un profundo abismo
al que todos hemos creído caer en alguna ocasión,
un abismo que nadie se espera,
y precisamente por eso,
porque es inesperado, asusta,
porque nos lo encontramos por sorpresa asusta.
Si lo anticipamos, si lo vemos venir
no tenemos problemas
para enfrentarnos a él,
lo desconocido asusta,
lo que no controlamos asusta,
asusta más por lo que imaginamos
que por lo que en realidad sucede.
Hay un abismo, un profundo abismo,
de tres o cuatro centímetros,
un abismo que aun siendo pequeño
supone una gran diferencia
entre lo que preveíamos
y lo que termina sucediendo.
Y ese abismo, ese terrible abismo,
es el hueco que queda
cuando el asiento del baterestá levantado
y no nos hemos damos cuenta,
e inconscientes nos vamos a sentar
como si estuviera en su sitio,
en su posición, en el lugar que esperamos.
¿A quién no le ha pasado?
Un susto que se pasa enseguida,
como se pasan muchos miedos en la vida,
creemos que será peor y luego no es nada,
un incidente que ni tan siquiera recordamos
aunque el miedo nos tuviera paralizados.
Y es que sufrimos mas por lo que prevemos
que por lo que finalmente termina sucediendo.

Nota: un poco de humor y un poco de pensamiento, que se acercan unas largas vacaciones. Ayer me fui a sentar en el bater y estaba el asiento levantado, ¡que susto! pero luego te das cuenta que las cosas no son para tanto

lunes, 10 de abril de 2017

Viento del norte,  viento frío,
tan frío que quema la piel con sus besos.
Me rodea, vuelo en él,
cada vez mas alto, mas lejos,
con la piel sangrando y el alma congelada,
enamorado por completo de su hielo.
Viento del norte, viento intenso,
tan intenso que me arrastra,
me revuelve por los suelos
y apenas si consigo levantarme,
con la piel sangrando y el alma herida,
me dejo llevar, me transporto,
arrullado por sus brazos.
Viento del norte, caricia de los cielos,
a veces soleados, a veces grises,
y del sol roba el calor
y del gris me trae la lluvia
que me cala hasta los huesos
rompiéndome por dentro,
y me desnudo para que su agua
corra por mi piel, para sentirme vivo.
Parará, parará algún día este viento del norte,
parará aunque no quiero,
parará aunque yo no lo deseo,
parará de envolverme en su dureza,
de traerme un dolor que apenas siento,
porque del viento amo su recuerdo,
parará y volverá la calma,
parará y me dejará flotando
en un vacío sin daño pero eterno.



viernes, 7 de abril de 2017

Blancas las palabras
que al marchitarse
se volvieron negras.
Bellas eran, bellas son.
Murieron, como muere todo,
nada es eterno,
morir es el destino.
Pero de su blanco
dejaron la pureza
que conserva el negro.
Y aun muertas perduran,
escondidas en un libro
cubierto de polvo,
un libro que ya nadie lee,
un libro escondido
entre miles de libros
que cuentan millones de historias.
Las páginas amarillean,
las lágrimas se han secado,
como cicatrices lucen las marcas
que en el papel dejaron.
Papel blanco, palabras blancas,
así se escribieron,
casi imposibles de leer,
tan solo los ojos que las sentían
podían verlas.
Palabras blancas,
que al marchitarse
se volvieron negras,
escritas están,
testigos de parte,
fieles pero subjetivas,
para quien levantando el polvo
encuentre el libro del olvido.


jueves, 6 de abril de 2017

El mismo aroma,
el mismo nudo en el estómago,
sol y nubes, reflejo del pasado,
las mismas calles grises bajo mis pies,
una mínima ilusión,
desesperanza a raudales,
la sonoridad de la calles vacías,
el casi silencio vespertino.
Un lugar al que no volver,
para no sufrir, para evitar el dolor,
un lugar que no siempre puedo esquivar.
Me muevo rápido,
quiero escapar de allí,
de las sombras que me amenazan,
del pasado que me duele,
de un futuro vacío.
Tan solo unos minutos bastan
para que me invada la tristeza
para que mi sonrisa se borre,
para que unas lágrimas
que se niegan a salir
empañen mis ojos.
Huyo, huyo lejos, huyo de allí,
huyo en cuanto puedo,
pero no puedo huir de mi mismo,
de mi historia, de lo que llevo dentro.
El mismo aroma,
el mismo nudo en el estómago,
un lugar al que no volver,
el lugar donde habitan mis sueños.


miércoles, 5 de abril de 2017

Vacío de palabras y ángulos muertos,
complicado aprender del pasado
cuando ni tan siquiera sabes que sucedió,
complicado cuando el cedazo
con el que cribas eres tu mismo,
complicado porque cada persona
es un mundo del que solo conocemos
la punta del iceberg que asoma,
lo que enseña, lo que muestra.
Somos diferentes, únicos,
miramos la vida con nuestra vida,
los sentimientos con los nuestros,
el dolor con nuestras heridas,
las lágrimas con nuestra sal,
las sonrisas con nuestra boca,
el tacto con nuestras manos,
el cariño con nuestro amor
el amor con nuestra alma.
Y buceé,  buceé en un mar
de oscuras y gélidas aguas,
trate de ver al completo
quién era, que sentía,
que pensaba, que quería,
y la vi entera pero solo por fuera.
Y quise penetrar en su interior,
y lo conseguí a veces,
pero somos demasiado profundos,
es imposible llegar a todos los rincones
y aunque lo hagas,
en el extraño caso de alguien
te abra todas esas puertas,
seguirás interpretando con tus ojos.
Complicado aprender del pasado
con tantos vacíos de palabra
y tantos ángulos muertos,
complicado aprender del pasado
cuando únicamente somos capaces
de comprender el mundo
con la vara de medir
de lo que somos.



lunes, 3 de abril de 2017

Un campo de fuerza te rodeaba,
yo siempre quería entrar,
que pocas veces lo conseguía.
Aquel campo me rechazaba
a veces suave, a veces con dolor,
cuanto mas fuerte envestía
mas duro era el golpe.
Perdí la perspectiva, desaprendí,
la resistencia que ejercía era menor
cuanto menor era mi impulso,
pero mi impulso cada vez era mayor,
mayor era cada vez el deseo,
amor demasiado grande,
demasiado intenso,
dejó de poder entrar.
Pero estuve dentro,
pocas veces pero estuve,
y allí juntos vibramos,
allí juntos danzábamos,
allí juntos fuimos felices.
Aun siento la felicidad,
aun siento el dolor en mis manos,
tocar y que mis manos se quemaran,
que se quemara mi alma.
Aquel campo te protegió de mi,
te libró de mi, o tal vez me perdieras,
pero esa fuerza, ese campo de fuerza,
no puede protegerte de todo
y para protegerte lo sacrificas todo,
y dentro de tu campo estás sola,
y dentro de tu campo te sientes sola,
y necesitas que alguien o algo lo atraviese,
necesitas alguien o algo que rompa
esa barrera desde dentro
que te exponga al aire cargado,
a la luz que quema,
a la lluvia fría,
a todo el mal que hay fuera,
para que pierdas el miedo,
para que vivas, dentro de ti,
pero también fuera
y disfrutes de la  cálida brisa
de un día de verano,
de olor a yodo de un mar
del que nunca has llegado
a saber del todo,
de las baldosas grises
por donde caminas,
de la luna y las estrellas,
de los verdes árboles
que exhalan aroma a primavera,
del monte, de la playa,
del hielo, del granizo,
de los días de sol y de los de tormenta,
necesitas salir de ese campo,
te protege si, pero te mata,
la vida está fuera,
el dolor esta fuera
pero también lo está la felicidad,
temes al dolor mientras pierdes la vida.
No temas, no te quedes sola,
temes al miedo y el miedo paraliza,
temes el dolor pero hierves en él,
respira fuera y te sanarás por dentro,
ahí dentro, en tu campo de fuerza,
la vida, tu vida, se escapa.