martes, 31 de enero de 2017

Animal Caliente (Barricada)

Atrapado en la noche
vigilante de la oscuridad
sin decir adios
frente al cansancio de no poder más
segura de sí misma
te utiliza para ganar
sin cerrar los ojos
déjate enamorar. 
Como animal caliente
su lengua violenta tu boca
invisible caricia
déjate arrastrar por la noche. 

Segura de sí misma
te utiliza para ganar
sin cerrar los ojos
déjate enamorar.
Deja correr la noche
entre tus dedos sin hablar
antes que rompa tu viaje
ahogado en un trago más. 

Como animal caliente
su lengua violenta tu boca
invisible caricia
déjate arrastrar por la noche... 

lunes, 30 de enero de 2017

Y te sentí tan lejos que se abrió un vacío.
Mucho tiempo ha pasado,
domingo por la tarde,
te sentí lejos, muy lejos,
como si tan solo hubieras sido
un producto de mi imaginación,
una bella película
de la que recuerdo casi todas las escenas,
pero en la que otros eran los protagonistas.
Como si no hubiera sucedido,
tan lejos te sentí.
Y es así, no pasó nada,
para el mundo no pasó nada
y lo que sucedió languidece en mi memoria,
probablemente en la tuya también
si es que no ha muerto ya.
Me pregunto hoy si no fue un sueño,
no pude tener tanta suerte,
no puede ser que un ser tan bello,
tan perfecto, me quisiera.
No fue un sueño,
no puede haber en un sueño tanto dolor,
tanto sufrimiento,
tantas lágrimas.
Tuve suerte, sin mas,
una de esas cosas que ocurren una vez en la vida
y que, a algunas personas, no les sucede nunca.
Pero ayer te sentí tan lejos que se abrió un vació,
Hasta ayer no fui consciente
de lo que significa haberte perdido para siempre,
no verte mas,
no tocarte,
no sentirte mas.
Tus manos, tus caricias,
tus ojos, tu mirada,
tu cuerpo, tus abrazos,
tus sonrisas,
tus sonrisas,
tus sonrisas,
puedo vivir sin tus sonrisas
pero mi mundo es mas triste sin ellas,
mas oscuro,
con menos sentido aún.
Y si, te sentí lejos,
y hoy lo siento mas,
y mañana será peor,
y pasado estarás mas lejos.
Y yo te sigo queriendo,
echándote terriblemente de menos,
desando cada día que ocurra un milagro
que no sucederá nunca.
Y nunca mas iré a buscarte,
nunca volveré a intentarlo
y tu sabrás que estoy lejos
y tu sabrás que estoy vivo pero lejos
y tal vez esa sonrisa maravillosa
sea una sonrisa triste,
o tal vez, seguramente,
sentirme lejos te llene de alegría
y si no de alegría, de paz, 
y si no de paz de, calma.


viernes, 27 de enero de 2017

Boga Boga (Delirium Tremens)

Boga Boga
Itsasorantz zijoaz
Senideak, lagunak eta neska
lehorrean utzita
Boga Boga, horrela da bizitza
kresala azalean, haizea aurpegian
noizean behin gorrotoa diozu
baina hire barnean maite duzu
Boga Boga, egun bat eta
beste bat eta beste bat
itsasoa eta zerua ikusten
Kresala azalean, haizea aurpegian
Beirasuan itsasoan galduta
egun bat eta
beste bat eta beste bat
itsasoa eta zerua ikusten
egun bat eta
beste bat eta beste bat
kresala azalean, haizea aurpegian
beirasuna itsasoan galduta
egun bat eta
beste bat eta beste bat
itsasoa eta zerua ikusten
Itsaoa eta zerua ikusten
Kresala azalean, haizea aurpegian
Beirasuna itsasoan galduta
egun bat eta
beste bat eta beste bat
egun bat eta
beste bat eta beste bat

jueves, 26 de enero de 2017

CCPR- Hoper XXXIV: Riqueza

Podría acostumbrarse a aquello, todas las comodidades, todos los servicios, todas las diversiones y ninguna obligación. Que diferente era aquella vida al planeta prisión, que diferente era a la vida en la ciudad portuaria, que diferente era esa vida a la vida de millones de personas que no tenían para comer, que no tenían donde refugiarse del frio o el calor. Repartiendo todo aquello se solucionaría la vida de muchas personas, repartiendo la riqueza del universo no habría pobreza. Un 5% de la población acumulaba el 75% de los recursos, con el otro 25% vivían miles de millones de personas de una manera digna pero no llegaba para todos y millones y millones de personas no podían ni tan siquiera cubrir las necesidades básicas. Por eso iba a Driro, por eso tenía puestas esperanzas en Ny Verden, no quería cambiar su vida, quería cambiar el mundo, el universo. Cambiar el universo, un sueño de juventud que la madurez suele empeñarse en destruir, probablemente un sueño demasiado grande y frustrante como para que termine destruyéndose solo pero un sueño que puede encaminar tu vida hacia un lugar diferente. Probablemente no cambies el mundo pero si crees en ese sueño tú mismo te transformarás y transformaras algo de lo que te rodea. Muchos pequeños cambios suponen un gran cambio, no es el destino, ni está dentro de las capacidades de todas las personas influir en los grandes cambios pero si lo está hacer pequeñas cosas, poner ese granito de arena junto a otros hasta que sean una montaña visible en todo el universo. Pero Hoper jugaba a la mayor, soñaba con un cambio radical, con un mundo mas justo y solidario, con un mundo mejor y se uniría a otros, si los había, en ese empeño. Nay Verden, nuevo mundo, una esperanza.
Putnik devoraba la comida húmeda que el servicio de habitaciones de la nave de salto traía. Estaba acostumbrado a comer pienso y aquella novedad le resultaba deliciosa. El viaje era corto, si no se convertiría en una bola de pelo, comía sin medida y el resto del tiempo se lo pasaba dormitando sobre el mullido edredón de la cama. Y Hoper hacía exactamente lo mismo, devoraba la deliciosa comida que le proporcionaban y ocupaba el sitio que Putnik le dejaba libre en la cama. Salía solo de vez en cuando de la habitación para ver alguno de los espectáculos que la nave proporcionaba, teatro, conciertos… Hoper había perdido gran parte de su vida de adulto-joven en el planeta prisión y aquello era una completa novedad para él, disfrutaba de cada minuto y en cada minuto le parecía estar recuperando algo del tiempo perdido, aunque el tiempo perdido, como vio claramente en el caso de Frelser y Sjoman, nunca se recupera.

Aunque la nave no tenía un uso horario determinado, en las supuestas horas de sueño correspondientes a la tierra la actividad bajaba mucho y la mayoría de las personas se recogían en sus habitaciones, era entonces cuando Hoper paseaba por las diferentes cubiertas. En uno de esos paseos descubrió una pequeña sala que contaba con un sofá con un ventanal de grueso vidrio-plástico que permitía ver las estrellas. Las habitaciones de la clase mas alta también tenían pequeñas ventanas de esa clase, en los de primera, como el suyo, había una proyección virtual que emulaba el cielo que estaban atravesando, en el resto todas las paredes eran de frio metal. Hoper comenzó a pasar muchas horas en aquella sala y se dio cuenta de que echaba terriblemente de menos el mar. Se preguntaba si Sjoman, Frelser y, por encima de ellos, el mismo se habían equivocado. Tal vez su sitio si que estuviera en la cubierta de un barco mirando al mar.

miércoles, 25 de enero de 2017

CCPR- Hoper XXXIII: En camino

Una vez tomada la decisión ardía en deseos de volar a Driro, de conocer un nuevo mundo, un mundo en construcción y tal vez conocer personas que creían que otro mundo diferente era posible y que estaban dando pasos para conseguirlo. Sin saber nada de ella Ny Verden aparecía en su imaginario como una organización ideal que podía ofrecer un nuevo modelo al mundo, aunque su temor porque lo que pretendieran fuera una guerra se mantenía. Pero ¿quién sabe? Tal vez lo de aquellos cuadros tan solo fuera una expresión artística de un sistema que se imponía a otro, aunque el aprovisionamiento de Metsal hacía que la hipótesis de la guerra fuera la mas posible.
Por desgracia Hoper no contaba con los créditos suficientes para desplazarse a Driro y al ritmo que iba tardaría en conseguirlos. Pero la solución le llegó como si le estuviera buscando. El mismo día que soñó, al llegar al puerto para empezar su jornada se encontró con una oferta de trabajo colgada en el panel de información de los trabajadores. La corporación de transportes del sistema Próxima Centauri buscaba estibadores especializados para llevárselos a Drido. Era complicado que personas con experiencia se desplazaran a otros mundos por solían tener la vida ya montada en la tierra y el desplazamiento suponía despedirse de todos y de todo para siempre. La colonia de Didro era incipiente y pequeña y, aunque tenían un completo programa formativo, ni había colonos suficientes, ni aun habiéndolos el programa era capaz de formarles con la rapidez en que crecían las necesidades. Hoper no lo dudó y contacto por vid. En cuanto les contó su experiencia y aportó la documentación sobre los trabajos realizados, que amablemente le proporcionó el responsable del puerto, le ofrecieron un contrato muy bien remunerado y un billete para partir de inmediato a Próxima Centauri. Tan solo dos días para despedirse de este mundo, Hoper pensó que le sobraban 47 horas pero cuando empezó a escribir la carta para Frelser y Hoper se dio cuenta que le llevaría mucho tiempo, había tantas cosas que decir, tanto que agradecer y sobre todo quería transmitir todo el cariño que sentía por aquellas personas. Lo hizo bien, como casi todo lo que hacía y Hoper y Frelser guardaron esa carta hasta sus muertes.

Nada tenían que ver aquellos cómodos sillones del transbordador orbital, ni mucho menos los que ocupó en la nave de salto con aquel cubículo en el que llegó desde el planeta prisión. La corporación no había reparado en gastos y sus asientos eran de primera, había una categoría superior solo para unos pocos si, pero las comodidades y el servicio para los pasajeros de primera era todo lo que uno se podía imaginar e incluso lo superaba. El despegué de la tierra hacia la estación espacial le pegó al asiento pero tan solo unos instantes, el resto del viaje era como estar en el sofá de su propia casa con la diferencia de que todo lo que pedía se lo servían al instante. La conexión con la nave de salto fue inmediata por lo que no tuvo la oportunidad de visitar el enorme puerto espacial, le hubiera encantado hacerlo. La nave de salto era moderna, en ella contaba con un camarote que incluía una cama, un sofá y un enorme vid. La comida se servía en restaurantes de lujo. Recordaba en todo a los antiguos cruceros de placer que se hacían por los mares de la tierra. Estaba claro que la corporación necesitaba empleados cualificados y quería cuidarlos y, siendo sus propias naves, probablemente no les resultara demasiado costoso.

martes, 24 de enero de 2017

Algo así como fe de erratas, errores y otras cuestiones

Cuando leo lo que escribo en este blog, que cada día intento que siga creciendo, me doy cuenta de la multitud de faltas de ortografía, de errores gramaticales, sintácticos… y en general del maltrato que hago de la lengua en la que me expreso. Lo cierto es que le dedico muy poco tiempo a lo que escribo y casi nunca lo repaso. Para que os hagáis una idea, la última entrada de hoy la he escrito y publicado en 35 minutos. Pero excusarse en el poco tiempo que le dedico a la escritura sería injusto porque si hay algo que condiciona ese maltrato a la lengua, es mi exiguo conocimiento de las reglas que la rigen. Soy hombre de escasa cultura y, aunque mis resultados académicos en su día no fueron malos, en lengua siempre flojeaba, extendiéndose esa inaptitud al resto de las áreas del conocimiento.
Sin embargo, si encuentro en mi cierta capacidad expresiva –sería falsa humildad no reconocerlo- y por eso escribo y por eso lo público, a pesar de que los académicos de la lengua me colgarían, no sin razón, del palo mayor para escarnio público. Pero las normas son normas y la verdad es que yo nunca he sido muy obediente. Aun así tengo la necesidad de pedir disculpas a los lectores que encuentran interesante mi blog por lo poco edificante que resulta en lo que al respeto al uso de la lengua se refiere.
También quiero pedir disculpas por lo poco inspiradas que resultan algunas de las entradas y ahí tampoco me vale la excusa del tiempo. Mi imaginación es limitada y me muevo por impulsos. Suelo tener una idea que se termina desarrollando sola y va hacia donde quiere. Cuando no la tengo es aún peor porque lo que escribo a veces no respeta ni tan siquiera el hilo argumental. Encuentro que mi imaginación es muy limitada pero aun así me empecino en seguir escribiendo y la verdad es que ver que, a pesar de los pesares, sigo teniendo muchas visitas (aunque el número está descendiendo alarmantemente) me sigue motivando a hacerlo. Mientras alguien me lea, seguiré escribiendo y cuando dejéis de leerme dejaré de publicarlo. Ya sabéis que hay ojos para los que escribo mas pero todos vuestros ojos tienen el mismo valor para mi.
Y así, movido por la vergüenza que produce dejarse tildes evidentes, os pido disculpas y os agradezco a la vez el tiempo que dedicáis a visitar mi blog y leer mis desvaríos. Humanos somos y espero que encontréis la humanidad que pretendo expresar en mis palabras.

Disculpas de nuevo y gracias siempre.

CCPR- Hoper XXXII: Decisión destino

Cuando Reng se fue, el mundo de Hoper se tambaleó. En algún momento creyó estar enamorado pero realmente no lo estaba, era la única persona con la que mantenía una relación de amistad, la única a la que podía contarle sentimientos y situaciones personales y unido a una brutal atracción sexual era casi imposible no confundir los sentimientos. Hoper tenía 27 años y las únicas relaciones sexuales que mantenía eran con su mano en la intimidad de su cuarto. En aquellas condiciones en una persona joven hervía el deseo. Y suele suceder así, no solo a Hoper, el deseo sexual y las convenciones sociales nos hacen pensar que amamos cuando realmente solo deseamos. Pero no estuvo muy lejos de enamorarse de verdad, Reng tenía casi todo lo que Hoper estimaba como deseable en una mujer, inteligencia, humor, belleza… solo le faltaba ser cariñosa, probablemente con un gesto amable Hoper hubiera caído enamorado sin remedio. No fue así y pasado el tiempo Hoper se dio cuenta de que Reng fue tan solo una amiga, una amiga a la que deseaba sexualmente pero una amiga al fin y al cabo. Cuando era niño, su bisabuelo, que rozaba los 150 años, le dijo busca una mujer de la que ames su forma de ser porque la forma de ser apenas cambia, que su cara te resulte bonita porque la cara cambia pero poco, los cuerpos cambian mucho a lo largo de la vida, pero sobre todo enamórate de su mirada. En aquel momento Hoper ni sabía de que le hablaba su bisabuelo y cuando lo supo nunca llegó a entender del todo lo que quería decir su abuelo de la mirada pero a lo largo de su vida no dejo de mirar a las personas a los ojos y en las mujeres que le atrajeron buscaba el amor en ellos.
Buscó en su memoria los detalles de aquel cuadro que pintó Reng y al hacerlo se dio cuenta que en lo inconsciente de su memoria había mas cuadros de Reng y muchos tenían la misma temática. Naves verdes con el logo de Ny Verden enfrentándose a las negras de la federación de planetas. La eterna quietud del espacio rota abruptamente por una batalla. Es curioso las cosas que almacenamos en nuestra memoria sin ni tan siquiera ser conscientes de ello, una información que habitualmente se pierde por su falta de utilidad pero que en un momento dado surge cuando la necesitamos. El ser humano, su cerebro, es algo maravilloso.
Hoper no sabía lo que significaban todos aquellos cuadros para Reng, pero indudablemente expresaban un deseo de revolución, un deseo que anidaba desde joven en el corazón de Hoper, aunque Hoper por su experiencia pasada pensaba que la violencia, la guerra, no era el camino. Pero era el logo de Ny Verden lo que verdaderamente le intrigaba ¿por qué estaba en los cuadros? ¿qué vínculos podría tener esa expresión de batallas en el espacio con contenedores llenos de Metsal? En un exceso de imaginación se le ocurrió que tal vez Ny Verden no fuera más que una tapadera para una organización revolucionaria y que Reng de alguna manera tuviera relación con ella.
Recordó entonces que Frelser, en el momento de la despedida, le dijo que su destino no era quedarse mirando al mar en un barco junto a dos viejos. Tampoco lo era mirar al mar desde lo alto de la grúa o en paseos por los acantilados. Era joven, con la vida por delante, tenía sueños, inquietudes e iría a buscarlos, no consumiría sus años en una vida que no le llenaba, buscaría otro destino que le llenara y empezaría por Driro, el planeta donde operaba Ny Verden, quería saber si la revolución se estaba dando o solo formaba parte de su imaginación y sus sueños.

Antes de marchar, con lágrimas en los ojos, escribió una carta de despedida para Frelser y Sjoman, con la relatividad temporal de los viajes a velocidad luz, sabía ahora que nunca volvería a verlos. El Siste no volvería a ese puerto hasta cinco años mas tarde, demasiado tiempo para esperar cuando eres joven, tal vez una persona mas mayor, con otro recorrido en la vida, hubiera esperado eso y mas para despedirse en persona de las personas que le abrieron un nuevo camino en la vida, pero no lo hizo. Entregó la carta al práctico del puerto y le pidió que no olvidara entregarla. Cuando por fin el Siste arribó, el práctico entrego la carta a Sjoman que corrió para llevársela a Frelser. La leyeron juntos y sus propias lágrimas se mezclaron con las que había en el papel pero sus rostros dibujaban una sonrisa, Hoper, el hijo que nunca tuvieron, buscaba su propio destino.

lunes, 23 de enero de 2017

CCPR- Hoper XXXI: Lienzo y deseo

Hoper volvió a la grúa, el vínculo de aquel contenedor con el planeta prisión le hizo temer por su libertad y decidió que lo mejor sería atender al plan de trabajo de su vid y depositarlo en su lugar correspondiente y que siguiera rumbo a Próxima Centauri. Aun así, movido por la misma curiosidad felina que mostraba Putnik, no pudo dejar de mirar que otros envíos habían tenido por destino Ny Verden. Eran muchos en el último año y todos con origen en Rotterdam, prácticamente uno al día. Tanta actividad de transporte contrataba sin embargo con la escasa información que aparecía de la cooperativa en la red. Alguien que moviera tantos contenedores tenía que tener una actividad de trabajo muy alta y sin embargo de Ny Verden apenas aparecían trabajos realizados. Hoper sospechaba que todos esos contenedores que recibían eran igual que este, unos pocos suministros para la terraformación y grandes cantidades de metsal. Pero ¿para que querrían tanto metsal? Incluso aunque poseyeran una nave de salto, cosa harto improbable siendo como eran una pequeña cooperativa, la cantidad que podrían haber recibido de metsal, si Hoper estaba en lo cierto, podría alimentar a una pequeña flota de naves de salto. No había explicación lógica alguna.
Terminó su turno cansado, la iluminación de la ciudad aparecía mortecina y apaciguada bajo la espesa niebla que cubría la ciudad hasta besar sus calles. Se bajó del tubo una estación antes y paseo por la calle hasta su casa. La niebla también era bella. Sin apenas cenar se metió en la cama, Putnik saltó y se situó sobre su pecho ronroneando a toda máquina. Con el arrullo de Putnik y con sus pensamientos en Ny Verden se quedó dormido. Y soñó.
Soñó con aquella puerta entreabierta del cuarto de Reng. Soñó que podía verla pintando un cuadro, desnuda, con su larga melena castaña recogida en un moño. Un cuadro de un conjunto de estrellas donde se libraba una batalla, una batalla por la libertad. Y ella le invitaba a pasar, se lanzaba a sus brazos y le abrazaba. Hoper sentía su cuerpo, sus turgentes pechos contra el suyo, sus caderas apretándose contra las suyas y se besaban, su manos bailaban por su espalda y bajaban por el bello cuerpo de Reng para apretar sus nalgas. El cuadro tomaba vida y veía como las naves de guerra de la federación de planetas huían en retirada ante unas desconocidas naves verdes. Hoper se agachó y pusó la lengua entre los muslos de Reng y sentía su respiración agitada que pronto se convirtió en gemidos de placer. Pasaron a la cama y ahora era ella la que pasaba su lengua por el miembro de Hoper. Las naves verdes ganaban la batalla y volvían a su base en Próxima Centauri. Abrazados el cuerpo de Hoper se introdujo en el de Reng, movimientos lentos acompasados, subiendo el ritmo lentamente a medida que aumentaba el frenesí, la excitación, el placer. Las naves tenían un escudo, el mismo escudo de la cooperativa Ny Verden. Y llegó el éxtasis, el orgasmo y ambos se quedaron abrazados en la cama, mirándose a los ojos, sonriendo en silencio, amándose. Ny Verden, nuevo mundo, había ganado la batalla.

Hoper despertó envuelto en sudor y relajado. Se masturbó recordando aquel sueño tan real y cuando sus pensamientos volvieron a ese cuadro que aparecía en el sueño, recordó haberlo visto, entre muchos otros, el día que Reng, por descuido, dejo la puerta de su cuarto entornada.

viernes, 20 de enero de 2017

Amets bat (Alaitz eta Maider)

Amets bat izan nun
eztizko amets bat
zure besotan babesturik
maitasuna eskeiniz.

Argitasunarekin ikasi nun
amets egiten
argitasunarekin zu maitatzen
milaka hitz goxoren artean

Baina fabriketako keak
zapuzten zun bitartean
lurrak urak irentsi zizun
Baina fabrikako zikin eta keak
zapuzten zun bitartean
lurrak urak irentsi zizun

Behinola egin nun amets
betirako lokartuz
zure ametsa izan nahi bainun
iluntasuneko lur-ur hezean

Amets bat...

Baina fabriketako keak
zapuzten zun bitartean
lurrak-urak irentsi zizun
Bainan fabrikako zikin eta keak
zapuzten zun bitartean
lurrak urak irentsi zizun
Amets bat, amets bat
ametsetan, amets bat
ametsetan...

jueves, 19 de enero de 2017

Argiaren hiria (Sorotan bele)

Larogeitamaikaren martxoa huen
niretzako hila bat miragarri
nik neuk bertan ezagutu bait nuen
bihotzaren argi betegarri.

Bost egun bakarrik izan ziren
argiaren hiria ikusteko
nahiko eta soberan izan nituen
halako gauzez maitemintzeko.

Bainan eskuak orain lotuak ditut
arimaren nahia asetzeko,
ezinezkoa den altxorra nahi dut
berandu da atzera bueltatzeko.

Gogoratzen hasten naizen guztietan
dorre izugarri bat ikusten dut
begien malkoz dago bustia
aire ziztu batekin lehortuz.

Bidai luze bat dut orain buruan
gehiegi ez ote da niretzako
beranduegi bai izan daiteke
amets zahar bat orain berpizteko.

Bainan eskuak orain lotuak ditut
arimaren nahia asetzeko,
ezinezkoa den altxorra nahi dut
berandu da atzera bueltatzeko.