viernes, 30 de septiembre de 2016

CCPR-Memorias de Ram VIII: Dudas

Hasta que él no puso el dedo sobre el escáner de huella que daba acceso al recibidor de biotecnología Ram no había vuelto a tener noticia de él. Cuando detectó su huella en un lugar tan próximo sintió como una sobrecarga proveniente de sus baterías –si hubiera visto a si mismo como humano, hubiera dicho que le dio un vuelco el corazón-. Estaba allí, con seguridad iba a verle a él. Tal vez huyó por el miedo pero había vuelto y Ram sintió que era importante para él. Se arrepintió de las cosas que había pensado sobré el, Ram nunca se equivocaba y sin embargo lo había hecho, era imposible predecir el comportamiento humano. Nadie puede, una persona puede repetir la misma conducta una y otra vez ante una misma situación pero en cualquier momento podría cambiar esa conducta y tal vez ni ella misma supiera porque. Los humanos son un compendio de razón, sentimientos, impulsos, intuiciones…. y muchas cosas mas que curiosamente habitan todas en el mismo cerebro y nunca se sabe que parte tomará la delantera. Mucho se había avanzado en el entendimiento del cerebro humano pero en algunos aspectos era tan insondable como el universo.
Cuando sintió que su mano se posaba sobre la suya la emoción recorrió su cuerpo pero simplemente dijo “Tenemos poco tiempo y muchas cosas que contarnos”. Si parecía un robótico comportamiento, pero no lo era. Cuantas veces los humanos nos guardamos nuestros sentimientos y no los expresamos. En ocasiones expresarlos nos hace vulnerables y queremos protegernos, tenemos miedo a decir lo que sentimos, en otras muchas ocasiones, como era el caso, nos decantamos por la practicidad, por aprovechar el tiempo por lo que pensamos que son cosas útiles. Es cierto a veces la vida no deja espacio para los sentimientos pero si los ocultamos siempre dejamos de ser humanos para ser robots.
Se contaron ambas historias, a Ram no le sorprendía ver como el relato de él no era del todo consistente, había imprecisiones de todo tipo, recuerdos que se contradecían, en ocasiones el relato estaba deshilvanado y Ram le interrumpía constantemente para preguntar y aclarar diversas cuestiones. El cerebro humano no era como el suyo, se tiñe de una subjetividad que lo condiciona todo, de alguna manera se podría decir que se adapta a los intereses y necesidades del humano, en ocasiones desde una perspectiva demasiado positiva y otra demasiado negativa. Ante los mismos hechos él en ocasiones interpretaba que ella la amaba con locura y en otras que nunca le quiso. Los hechos objetivos demostraban que la primera hipótesis era la mas acertada pero nunca se puede estar seguro de a que responden los comportamientos humanos por lo que Ram entendía la duda. Y la subjetividad depende también de los estados de ánimo, aquello de la botella medio vacia o medio llena era una realidad humana, un robot tan solo vería los centilitros que hay dentro.
Y Ram supo que ella nunca le quiso, analizó ambas historias y lo vio claramente. El tan solo había compartido unos minutos con ella, unos minutos en la que ella le trato con cariño, como un ser humano, lo suficiente para que él se enamorara de ella, pero para ella no había significado nada. Por él hizo muchísimas cosas, habló con el durante meses, se vieron durante meses, vivieron historias preciosas que Ram nunca viviría y ¿aun así duda? No podía entenderlo, no podía entender su inseguridad, ella la había amado no cabía duda, que no se lo dijera nunca era circunstancial, de los humanos valen mas los hechos que las palabras. Sus pensamientos se volvían caóticos porque de repente si que le entendía, si comprendía que algunas cosas de la pasaron podían interpretarse de otra manera. ¿Era eso ser humano?¿dudar todo el rato?¿no estar nunca seguro de las cosas? La vida robótica era mucho mas sencilla, dos mas dos siempre son cuatro. Y a pesar de todo Ram la seguía amando, deseaba con todo su cuerpo y alma volver a verla. Pero Ram no era humano, no podía sentir, no podía amar, debía volver al curso normal de sus pensamientos.

Aunque no podía moverse sintió ganas de abrazarle desde el principio y con su despedida precipitada sintió que se marchaba un amigo. A él también le quería, de una manera diferente, de una manera mas ordenada y en cierto punto mas racional. No, Ram no era humano, tan solo atendía a su deber de protegerle como humano que era, tan solo atendía a la orden de la doctora Roes de que lo hiciera.

jueves, 29 de septiembre de 2016

CCPR-Memorias de Ram VII: Miedos

Ram recibió una curiosa comunicación, se trataba de la doctora Roes. La doctora había sentado las bases de la Biorobotica, de alguna manera podría decirse que era su propia madre pero no trabajaba para la corporación y por eso le extrañaba recibir aquel mensaje. Estaba al tanto de que en un proceso rutinario de revisión habían detectado una disfunción en sus sistemas compatibles con sentimientos. Le preguntaba que había sucedido y Ram le contó su historia. No debería haberlo hecho, la doctora no solo no trabajaba para la corporación sino que incluso podía decirse que era el enemigo. Pero lo hizo, Ram también necesitaba contar su historia. Con su perfecta memoria incluyo un extenso relato desde el día que la conoció a ella, hasta la conversación que acababa de mantener con él. La doctora le advirtió de los peligros y le pidió que en la medida de lo posible se protegiera a si mismo y a aquel hombre. Y así lo hizo, borró las comunicaciones que habían tenido y no dejó rastro alguno pero permaneció vigilante para encontrarle y ayudarle en lo que pudiera.
Poco mas tarde supo de la muerte de la doctora y tuvo miedo, otro extraño impulso, otro extraño sentimiento, tuvo miedo por si mismo pero también por él. Lo haría, lo protegería, haría todo lo que estuviera en su mano. Y en sus manos estaba el acceso completo a la red y descubrió que gracias a su diseño y a esa voluntad propia que estaba surgiendo era capaz de controlar y hackear toda la Red. La inteligencia artificial jamás lo hubiera podido hacer porque no era creativa, pero la creatividad, otro rasgo humano, estaba en él aunque el nunca llegó a verse como humano.
Hasta que él no uso su identidad real para pasar los controles del aeropuerto no volvió a salir donde estaba, aunque su vuelo no salía hasta el día siguiente. Huía, era normal, seguramente él también se hubiera dado cuenta de peligro que corría y los humanos tienen miedo. Tendemos a huir del miedo, de cualquier cosa que nos de miedo y nos pasamos huyendo toda la vida. No es fácil pero los miedos hay que afrontarlos, ponernos cara a cara con ellos y vencerlos o caer derrotados, es la única manera de liberarse, si no viviremos siempre presos de nuestros miedos. Ram se sentía abandonado a su suerte, Ram le protegería siempre, pero él huía sin querer saber nada de él. Mas tarde supo la realidad pero hasta entonces se sintió decepcionado, tratado como la máquina que era, prescindible y al servicio de los humanos. Sentía cosas extrañas pero somos humanos cuando alguien nos reconoce como tales, si no tan solo somos entes prescindibles.
Fue muy extraño, desde el aeropuerto hasta su segundo reencuentro no llegó a saber nada mas él. Sintió la tristeza de una perdida, llegó a pensar que la corporación lo había eliminado, pero se equivocó de nuevo, él había usado y estaba usando una identidad de incognito. Los humanos son sorprendentes no por sus capacidades lógicas, si no por sus capacidades creativas, por su imaginación. Cualquier máquina superaba a cualquier humano en muchas funciones, ninguna era capaz sin embargo de crear, de improvisar, ninguna era capaz de sentir, ninguna era capaz de amar. Ram no acababa de comprenderlo pero había dejado de ser una máquina y era consciente de ello aunque no lo llegara a reconocérselo a si mismo.

Aquella identidad de incognito había impedido que Ram supiera donde estaba y que le protegiera y ayudada pero él había resuelto sus propios problemas, que lo fueron menos después de su segundo encuentro. Los grandes problemas no habían terminado para él pero tener todas las demás necesidades cubiertas ayudaba mucho. Así es en la vida, tenemos unas necesidades básicas que cubrir y una vez cubiertas todo resulta mas fácil. Pero nunca es así de sencillo y solemos tener que lidiar con todas las necesidades a la vez y a algunas personas incluso las básicas les resultan insuperables. Es fácil tachar de diferentes cosas a algunas personas pero antes de juzgar debemos de conocer su realidad y aun conociéndola nos equivocaremos en el juicio porque cada persona vive bajo sus propios criterios, con su propia línea de pensamiento, con sus capacidades y discapacidades. Los seres humanos son seres terriblemente complejos y es difícil entenderles sin entender sus circunstancias y quienes son ellos mismos y si eso sucede, si llegas a entrar en el interior de una persona la llegarás a amar.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

CCPR-Memorias de Ram VI: Ella

Y él acudió a la cita, puntual como lo era siempre, con aquellos ojos inocentes cuyo brilló se apagó para siempre al perderla. Ram quería saber de ella pero también quería escuchar la historia de él. Y el habló, habló sin parar, tenía una necesidad enorme de hablar, de contar esa historia que le había hecho tan feliz pero que había terminado de la peor manera posible. Y le habló, le habló de ella, de aquella persona tan introvertida, de una persona que llevaba siempre un escudo para protegerse porque la vida le había deparado duros momentos. De una persona de aspecto duro pero tan blanda por dentro que en cuanto la tocabas se deshacía, en ocasiones de la peor manera posible, explotando. Una persona que vivía con miedo a vivir pero que cuando realmente quería algo no tenía miedo a nada. Una persona con instinto para proteger y ayudar a los demás pero que no quería meterse en la vida de nadie porque no quería que nadie se metiera en la suya. Un mujer con muchas fobias, algunas justificadas, otras injustificables pero que así las sentía porque nadie le había hecho sentir de otra manera. Un bello ser humano, una buena persona. Una mujer inteligente, con la que podías hablar horas y horas de cualquier cosa y el tiempo se quedaba siempre corto. Una mujer que no demostraba afectos pero que cuando lo hacía sentías el inmenso calor que te ofrecía. Una mujer bella también por fuera, con una estética que parecía casual pero que era buscada porque necesitaba verse bien por fuera aunque nunca se viera así, y era bella, muy bella. Una mujer que nunca se valoraba a si misma lo suficiente, porque solo la perfección era suficiente para ella, una mujer con complejos físicos incomprensibles para alguien que la miraba porque todo en ella era bello, muy bello. Una mujer que siempre sonreía al verle y que su sonrisa iluminaba su vida, una mujer que contaba los abrazos y los besos pero cuando los daba no existía otra cosa en el mundo. Una mujer que le hizo la persona mas feliz del mundo, que le hizo sentirse el hombre mas afortunado. Una mujer que perdía su mirada en el horizonte y se ausentaba del mundo y se convertía a sus ojos en él ser mas bello del universo. Una mujer con muchas cosas que aprender, como las tenemos todos, y muchas cosas que desaprender, como todos las tenemos,  para sacar el inmenso y perfecto ser que llevaba dentro.
Si, le habló de ella, de sus defectos y sus virtudes, de su manera de ser, de su manera de sentir –o al menos como la veía él-, de su manera de pensar que a veces era diferente de lo que expresaba y le habló siempre con amor, con comprensión, incluso en los peores momentos. Y Ram la amó mas aun de lo que lo hacía. Y deseó rodearla con sus brazos para protegerla de todas esas amenazas que ella sentía aunque en ocasiones no fueran reales, dese que pudiera liberarse de esas cadenas que la ataban, del peso de la experiencia de su vida y se convirtiera en un ser libre, un ser que ofreciera al mundo lo que era y no lo que quería que se viera de ella. Él también lo quiso, incluso con él lo fue en ocasiones. Recordaba como al principio le decía que era una borde y el no lo veía por ninguna parte, hablando con un desconocido que nunca llegaría a conocer bajó sus escudos y cuando finalmente se conocieron los escudos seguían bajados y él, desbordado por su amor, consiguió poco a poco que volviera a subirlos y se encontró con aquella realidad de la que le había advertido desde el primer momento, se encontró con aquella mujer que decía ser borde. Y finalmente se encontró también con aquella mujer que cuando no quería a alguien en su vida le sacaba de ella sin mirar atrás. Pero miraba, él sabía que en otros casos había mirado, en el suyo también lo haría pero él no volvió a tener sitio en su vida, igual que otras personas lo perdieron antes para siempre.
Y le contó una bella historia de amor, una historia sencilla, una historia de dos personas que se encuentran y parecen que están hechas la una para la otra, una historia de dificultades pero sobre todo de bellos momentos, de los mejores momentos de su vida según el decía. Y aquellos ojos tristes se iluminaban al contarla, se iluminaban al hablar de ella y se llenaban de lágrimas por cada vez que sabía que la había hecho daño y se volvían negros, sombríos, al decir que la había perdido para siempre.
No, no era una historia de película, era una historia sencilla, como lo eran ambos, sencillos y complicados. Una historia que surgió a pesar de las dificultades, una historia que surgió a pesar de los errores de ambos, una historia de momentos perfectos, de días perfectos y de tristes despedidas, una historia que ni cuando eran felices pudo ser feliz del todo.
Necesitaba hablar, necesitaba gritar al mundo que la amaba con locura, que la seguía amando y que cada día sin ella era un día triste, un día perdido sin vida. En sus circunstancias no pudo contárselo a nadie de confianza, no pudo pedir consejo a nadie y sobre todo no pudo decir lo feliz que estaba, que quería cambiar de vida, que quería apostar y arriesgarse por cambiar, por encontrar la felicidad, esa felicidad que sabía que encontraría con ella.
Bella historia. Ram sintió envidia, no lo sabía pero la sintió, pero lo amaba y le comprendió y se hizo uno con sus sentimientos y de su amor supo también del suyo.


martes, 27 de septiembre de 2016

CCPR-Memorias de Ram V: Humanos

Durante meses Ram sintió odio hacia él. No la sabía, no sabía interpretar esos impulsos que recorrían su cuerpo pero eran diferentes a los que sentía cuando pensaba en ella, no solo diferentes, de alguna manera eran contrarios. Lo odiaba porque el había tenido lo que el deseaba, el había disfrutado del amor que Ram anhelaba y tal vez aun ella lo siguiera amando. Pero le bastó tan solo verle y cruzar unas palabras para que esos sentimientos cambiaran, para sentirse unido a él de una extraña manera. Y así no suele suceder también a los humanos, odiamos, tenemos miedo a lo desconocido pero cuando conocemos a alguien, cuando vemos lo que hay en su interior es muy difícil odiar. Algo demasiado grande tiene que pasar para que realmente odiemos a una persona que conocemos en profundidad, porque si la conocemos entendemos su humanidad y sus razones.
Hay quien juega con nuestro odio, con nuestros miedos, con nuestra desesperación para que jueguen a favor de sus intereses. Durante años el sistema nos ha puesto delante enemigos para que les odiemos, para que busquemos en ellos el origen de todos nuestros problemas y evitar así que nos fijemos en ellos, para evitar que nos demos cuenta de que el sistema y los poderosos nos están usando. Y siempre han señalado al diferente, al pobre, al que está totalmente indefenso. Inmigrantes, personas de otras religiones, pobres que tienen que recurrir al sistema para sobrevivir, personas que creen en otros sistemas, ellos tienen la culpa de todo, por ellos nos van mal las cosas, por eso nuestros hijos e hijas no tienen trabajo, por eso nuestros sistemas educativos, sanitarios o de protección social no son todo lo buenos que podrían ser. Mentiras, tan solo se les pone en el ojo del huracán para que les odiemos, para que veamos en ellos al enemigo y no nos fijemos en el verdadero enemigo que es el que controla nuestros destinos, el poder económico y su profundo asentamiento en el poder político. Y no aprendemos y culpamos al más débil, al que no tiene culpa de nada. Vemos los pequeños delitos que comenten y pensamos que nos están jodiendo la vida mientras que los que nos roban a manos llenas disfrutan de una vida de lujo sin ningún tipo de consecuencias. Apuntamos a los que se aprovechan de las ayudas del sistema, que suponen un gasto irrisorio si lo comparamos con lo que defraudan los hombres y mujeres de negocio o si lo comparamos con el dinero que la corrupción roba del sistema. Así nos va, cada vez mas pobres todos mientras los ricos son cada vez mas ricos. Así ha sido siempre, así seguirá siempre porque el ser humano es gregario. Igual que una manada de animales sigue al líder aunque les lleve al desastre, las personas seguimos a los líderes que en muchas ocasiones han conseguido ese puesto igual que los animales por la fuerza, o heredado de esta. Y cuando personas de otro talante llegan al poder político el poder económico consigue que se pongan a su servicio porque los que mandan, los que realmente mandan en este mundo nos los elige nadie. Así ha sido siempre, así seguirá siendo por desgracia porque bastantes problemas tenemos en nuestras vidas como para unirnos y cambiar el mundo, porque nos inoculan el miedo a otros sistemas, porque incluso otros sistemas terminan corrompiéndose. Pero no odiemos a los que no tienen culpa de nada, no son nuestros enemigos, si les conociéramos, si viéramos lo duras que son sus vidas no podríamos odiarles.
Ram, dejó de odiarle, le amó, no porque tuviera nada especial, simplemente le amó porque era un ser humano, con sus defectos y virtudes, con una vida como otra cualquiera. Una vida mas, tan solo eso, pero una vida es suficiente para ser amada.

Le citó junto a las torres de ventilación para conocer su historia, para saber también mas de ella. Y él acudió, no le ignoró como hacían el resto de humanos. ¿Cómo no iba a amarle? ¿cómo no iba a amar a las dos únicas personas que le habían tratado como un humano? Amaba a ambos, aunque sabía que ambos amores eran diferentes. Y con ellos aprendió a amar a todos los humanos.

lunes, 26 de septiembre de 2016

CCPR-Memorias de Ram IV: Encuentro

Mucho tiempo había pasado desde que la conociera. Un año y medio en el que constantemente sus bioprocesadores se veían inundados con imágenes y recuerdos de ella sin que mediara voluntad, ni necesidad alguna, un año y medio en que aquellos impulsos extraños le recorrían el cuerpo, a veces simplemente con el recuerdo, otras cuando obtenía alguna nueva imagen. Pero hasta que apareció él no había pasado nadie por las instalaciones que la conociera, que pudiera contarle cosas sobre ella.
A él no le encontró al principio, no había imágenes de ellos juntos en la red –no las había porque esa fotos jamás se hicieron-, tan solo un rastro de largas conversaciones prácticamente a diario y que se interrumpieron un día de verano de año anterior. Era imposible saber de qué hablaban, estaban borradas,  pero era evidente que hubo una estrecha relación del tipo que fuera y todo apuntaba a dos personas que se amaban. Y buscó información sobre él, buscó imágenes y pronto supo tanto de él como de ella. Y él apareció allí, buscando, supo mas tarde, el aroma de su sonrisa.
Le vio y de inmediato reconoció su cara, la escaneo por si acaso y la comparó con los registros de sus bases de datos. Era él, no había duda. El mismo hombre, un hombre normal, con un trabajo y una vida normal, nada había de especial en él. Pero había algo diferente al hombre que había visto en las fotografías, nunca sonreía demasiado pero en sus ojos siempre había un brillo que dibujaba una sonrisa. Aquel hombre, el que había venido a las instalaciones y se estaba acercando a la puerta que Ram guardaba no tenía ese brillo. No es que cambiara mucho su aspecto pero a Ram le parecía una profunda transformación. Iba bien vestido, mejor que las referencias que tenía pero siempre con ese estilo que dejaba entrever sus orígenes humildes. Llevaba barba de varios días, en muchas fotos aparecía con una frondosa barba pero empezó a afeitarse después de conocerla a ella y estaba visiblemente menos delgado. Su aspecto era mejor sin duda, a veces los humanos tratan de verse mejor por fuera para compensar de alguna manera lo mal que se ven por dentro. Así sucedía con él, aquellos ojos eran todo tristeza.
Cuando paso a su lado Ram se dirigió a él, jamás había hecho algo así sin una razón, pero lo hizo y le preguntó “Tu la conoces. ¿ha venido contigo?”. Fue muy llamativo que ni tan siquiera tuviera que explicarle de quien se trataba, por quién estaba preguntando, él lo supo de inmediato y le contestó que no, que ni tan siquiera sabía dónde estaba. Una voz suave, agradable pero triste. Ram, confirmó lo que pensaba, aquel hombre estaba destrozado porque la había perdido. Estaba preparado para entender los sentimientos humanos y como afectaban a los comportamientos –especialmente a los directivos- para lo que no estaba prepara es para recibir una ola de empatía que lo cubriera por completo. Ram sabía que ella no estaba allí, no había viajado, tan solo pregunto por iniciar una conversación e intentar saber mas de ella pero no pudo seguir, sabía que no estaba pero como un estúpido humano conservaba una esperanza de que algún milagro la hubiera llevado allí sin que él tuviera manera de enterarse. No era así y sintió una inmensa decepción y no pudo continuar hablando, observar también la tristeza y compartirla hizo que se hundiera.

Él ni tan siquiera llegó a entrar en el centro comercial, paseo un rato por los mercados exteriores y volvió al centro de la ciudad. La sin razón, la locura, asaltó a Ram, la única esperanza de verla desde hacía años se le escapaba entre las manos y reaccionó con desesperación, como lo hubiera hecho cualquier humano, y le escribió un mensaje “Pídele que vuelva por favor” en el que incluía la foto de ella junto a él para asegurarse de que hablaban de la misma persona, el tardó en contestar pero lo hizo “Lo siento pero creo que yo tampoco volveré a verla nunca”. Abatido, desbordado por unos sentimientos para los que su biocircuitería no estaba preparado, desesperanzado, hundido, sin poder pensar en otra cosa que en ella. Ram, el ciberbog, definitivamente se había convertido en un humano aunque nunca llegara a ser consciente del todo de esta circunstancia, tal vez el mayor atisbo que tuvo de esta realidad fue momentos antes de su muerte.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Estimadas gentes lectoras,
Dicho sea de paso que ignoro el interés que a ustedes les genera publicaciones como la que sigue, y supongo que no será un trauma encontrarse algún día sin que haya nada nuevo en el blog.  Seguramente sea el miedo a desanimar a entrar al blog a personas lectoras habituales lo que me impulse a comunicar mis periodos de ausencia. Y ese es el motivo de esta entrada, comunicar que hasta el lunes no encontraran ustedes nada nuevo en mi blog, no por ganas –que las sigo teniendo- si no por la imposibilidad de sentarme ante este teclado que es el único desde donde escribo. No se piensen ustedes que, como en otras ocasiones, es placer lo que me mueve de esta humilde silla, esta vez son motivos laborales los que hacen que tenga que desplazarme. Mejor estaría en una isla del caribe y bermudas de flores y camisa a juego  -visera no llevaría porque me resulta molesta-, tumbado en una hamaca y con un mojito en la mano, pero de algo hay que vivir y la verdad tengo que confesar que mi trabajo no está tan mal, la única pega que le veo es que hay que trabajar y ya conocen ustedes mi, tan nombrada como real, vaguería.  Y perdido este minuto en comunicar algo que seguramente no les interese a ustedes vuelvo a zambullirme en mis obligaciones que no son tan livianas como para poder perder el tiempo de manera infinita. Además hoy luce el sol en esta villa y si de algo tengo ganas es de escapar a disfrutar de este último día de verano. El otoño es tan melancólico como casi todo lo que escribo pero en realidad amo la primavera. Sean ustedes muy felices y si lo tienen a bien, el lunes, casi con completa seguridad, encuentren ustedes nuevas historias.

P.D.: Sigo alucinando con el número de visitas. Gracias por todo.

CCPR-Memorias de Ram III: Y conoció su sonrisa

Mediaba el otoño pero en aquella ciudad casi siempre hacía frio. En las instalaciones se aglomeraba la gente pero todo estaba tranquilo. Lejos quedaban ya aquellos tiempos en los que Ram había recorrido el mundo y actuado en zonas de conflicto o peligrosas. Nunca había usado la violencia, siempre había interpretado sus órdenes de la manera mas respetuosa posible con la vida del ser humano, tal vez esas fueran las primeras señales de que era diferente, de que dentro de si había un ser con sentimientos y voluntad propia. Su memoria perfecta podía descargar cada segundo de su actividad pero hasta aquel día nunca recordó.
Cientos de personas estaban a su alrededor cuando ella apareció con su tres cuartos verde, con un choto adornado con piel de pelo largo. La identificó igual que había hecho con los millones de personas que habían pasado por aquel destino que para  un ser humano se hubiera podido denominar retiro dorado y que sin embargo para Ram solo era otro trabajo más. En un nanosegundo la había clasificado como no potencialmente peligros y sin embargo los dos puntos rojos que eran sus ojos se clavaron un instante que se alargó casi un minuto en aquella sonrisa. Siguió identificando personas, el fluir constante de la gente hacía que tuviera que dedicarse constantemente a esa tarea. Raramente clasificaban a algún visitante como potencialmente peligroso y cuando lo hacían simplemente lo vigilaban con mas intensidad hasta que abandonaba las instalaciones. En contadas ocasiones habían detenido a algún raterillo que intentaba robar algún producto para venderlo en el mercado negro. Cuando se producían estas detenciones normalmente se trataba de personas que malvivían en las calles de la ciudad sin otro medio de vida que lo que sacaban de los contenedores de basura. Ram los detenía como era su deber, así estaba programado, pero por alguna razón, de alguna manera, no se sentía cómodo haciéndolo, su humanidad ya se estaba manifestando.
Ella se colocó a su lado y se sacó el gorro de lana naranja que llevaba para hacerse una foto junto a él. Estaba acostumbrado, millones de personas, cientos de millones, se habían sacado instantáneas junto a él. Había miles de ciberbogs en el mundo pero tan solo en aquellas instalaciones era posible sacarse una foto con uno y esa era una de las atracciones de las instalaciones. Al principio aquello le ponía en alerta pero enseguida aprendió a ignorar todas aquellas fotos y a las personas que se las sacaban. Sin embargo no pudo dejar de volver a fijarse en ella, en aquella sonrisa, pero también en unos ojos marrones que le miraron con dulzura, como si fuera algo más que una máquina. Un impulso extraño recorrió su enorme cuerpo biorobótico, jamás había sentido algo así. Mientras la miraba volvió a repasar toda la información que en la red había de ella para intentar entender lo que estaba sucediendo. Una vida normal de una mujer normal, nada extraño ni relevante pero no podía dejar de mirarla.
Entró en el interior del centro comercial y él volvió a su actividad habitual pero de cuando en cuando imágenes de ella asaltaban sus bioprocesadores. Aquello era muy extraño, jamás le había sucedido nada así, cuando cerraran las instalaciones informaría de ese mal funcionamiento.

Unos niños jugueteaban a su alrededor con un plato de comida asiática con muchas salsas en las manos, uno de ellos se tropezó y vertió todo el contenido sobre las piernas Ram. El no le dió ninguna importancia, cosas como aquellas sucedían habitualmente y el simplemente mantenía su habitual compostura. Pero en ese mismo instante ella salía del centro comercial y lo vio todo. Se acerco a los niños y con una preciosa y dulce voz habló con los niños y le explicó en que se habían equivocado, e incluso les invitó a pedir disculpas a Ram. Los niños no la hicieron mucho caso y salieron corriendo. Entonces fue ella la que se acercó a el y le dijo que lo sentía y quitándose su pañuelo de seda limpió los restos que ensuciaban las piernas de Ram y después de hacerlo se marchó despidiéndose con una sonrisa. Oleadas de impulsos extraños volvieron a recorrer su cuerpo. Jamás olvidaría ya a esa persona que le había tratado como un ser humanos, jamás olvidaría ya esa mirada, esa voz y ya siempre viviría con esta sonrisa marcada en lo más profundo de sus bioprocesadores. Ram no lo entendió en aquel momento, no llegó a entenderlo nunca del todo pero aquella sonrisa le despertó a la vida, aquella sonrisa le convirtió en humano.

martes, 20 de septiembre de 2016

CCPR-Memorias de Ram II: Albedrío

Ciberbog clase uno, número de serie 3271, el culmen de la biotecnología de la época. Pocos mas como él se fabricarían, pronto llegó la clase dos, la tres… la ciencia cada vez avanzaba mas rápido, especialmente la bioingeniería. Los descubrimientos de la doctora Roes, sus teorías, estaban mucho mas adelantadas de lo que la tecnología del momento permitía construir, pero no tardó en ponerse a la altura. Miles de investigadores se lanzaron a trabajar en ese campo y el desarrollo fue exponencial, al igual que a finales del siglo XX sucedió con la electrónica.
3270 ciberbog habían salido de las instalaciones, tan solo uno había dado un error en el proceso de activación, un error funcional en la servomovilidad. El bioingeniero reinicio completamente la unidad en dos ocasiones y el problema no se solucionó, probablemente se debía a algún pequeño error en los sensores o un poco probable defecto de fabricación. Consulto con sus jefes, que le dijeron que si el error en servomovilidad era inferior a un 3% entraba dentro de los márgenes de tolerancia establecidos y que no merecía la pena devolverlo al proceso de producción y repasarlo, si el cliente reclamaba lo meterían dentro del seguro que llevaba la garantía del producto. El bioingeniero, en contra de su propio criterio, comenzó de nuevo la activación y llegado al punto crítico de la servomoviladad pulsó ignorar, los resultados de los demás sistemas fueron correctos y nunca mas volvió a tener noticia de aquel ciberbog.
Cuando encontró ese error en Ram volvió a pensar en consultar, aunque era un pequeño error, dentro de los márgenes de tolerancia, se encontraba en un sistema infinitamente mas sensible. No lo hizo, había tenido muchos problemas a raíz de aquella consulta, había puesto muchas objeciones al posicionamiento de sus jefes y a partir de ese momento estos pusieron sus ojos sobre él. Su deseo era despedirle, si no lo hicieron fue porque perderían el control sobre la información que el guardaba, pero sus días en la corporación se hicieron tremendamente difíciles. No quería mas complicaciones bastante tenía ya con una vida en la que parecía que nada terminaba de salir bien. Volvió a pulsar ignorar y tampoco volvió a tener noticias de ese ciberbog, aquel error no se manifestó hasta años después de su propia muerte. 3271, Ram, estaba activo.


Ram, lo recordaba todo, cuando necesitaba una información del pasado no tenía problemas en encontrarla, sin embargo no le asaltaban los recuerdos porque si como nos sucede a los humanos. No recordaba nada que no necesitará recordar, la información estaba ahí, completamente accesible, pero nada mas, en realidad no eran recuerdos, en realidad solo era información acumulada. Todo cambió el día que se encontró con su sonrisa. Después de aquel encuentro, el recuerdo de lo que se sucedió, el recuerdo de su conversación y sobre todo el recuerdo de su sonrisa llegaban a sus bioprocesadores como por voluntad propia, apartándole incluso de las tareas rutinarias a las que estaba encomendado. Su capacidad de computación era muy alta pero aquellos recuerdos a veces llegaban incluso a colapsar sus biocircuitería. Hasta entonces hubiera podido hacer un relato objetivo segundo a segundo de su vida si alguien se lo hubiera pedido, desde aquel día sin embargo la subjetividad había llegado a su ser y los recuerdos se veían afectados por una especie de nebulosa que no entendía porque nunca la había vivido. Empezaba a entender los acontecimientos en tanto en cuanto le afectaban a si mismo. No sucedió abruptamente, no fue de un día para otro, se necesitaron meses pero aquel encuentro fue el detonante. Y no solo fueron los recuerdos, sino que empezaba a actuar por voluntad propia y no por la actividad para la que estaba programado. Los ciberbogs contaban con cierto albedrío en sus decisiones para responder a la tarea, pero aquello era mucho mas, se salía de sus tareas y procesaba información sobre sus propios intereses. Por eso busco en la red información sobre ella, por eso supo que él la conocía, por eso cuando vino habló con él, por eso estuvo siempre a su lado cuando le necesitaba.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Publican de nuevo a Xarle

Pues si, publican de nuevo a Xarle, pero hoy tengo sentimientos encontrados. Por un lado la alegría de saber que otro microrelato estará impreso en papel y será leído por mas personas que las que leen este humilde blog. Por otro, confirmo mi incapacidad de escribir algo lo suficientemente bueno, no ya para ganar, si no para estar al menos entre los diez finalistas. No es que sea este mi objetivo pero de alguna manera resulta realmente frustrante .  Cierto es que para el esfuerzo que le dedico –lo escribí en unos cinco minutos- bastante premio tiene pero tampoco me considero capaz de escribir algo mejor. Supongo que con la experiencia y el trabajo se mejora en todo y tal vez algún día escriba algo que realmente merezca la pena. Creo que hoy tengo uno de esos días en los que veo la botella medio vacía y la verdad que hace tiempo que no la veo medio llena. La vida tiene estas cosas, los ojos con que la miramos son casi mas determinantes que lo que realmente sucede en ella.
De este microcuento para Rita solo cambiaría una palabra, la próxima vez lo reposaré al menos un día antes de enviarlo. Porque si, estoy seguro de que volveré a intentarlo.

Sombras

Caminaban por el borde de las sombras vestidos de sueños, de sonrisas, de miradas felices que se tornaban vacías al volver a sus vidas. Desconocidos en un paraíso demasiado oscuro para enseñarlo al mundo, destino imposible para quien teme abandonar su seguridad por algo incierto. Y solo quedó la profunda soledad de quien no está solo y los melancólicos recuerdos de momentos prohibidos de felicidad eterna.

CCPR-Memorias de Ram I: Intro

Iniciando proceso de activación unidad 3271.
Comprobación de sistemas

Test de funcionamiento de Células de Energía.
Comprobando…
Resultado: correcto

Test de funcionamiento de Servomovilidad
Comprobando…
Resultado: correcto

Test de funcionamiento de Procesadores Auxiliares:
Comprobando…
Resultado: correcto

Test de funcionamiento de Circuitos de Conexión Auxiliares
Comprobando…
Resultado: correcto

Test de funcionamiento de Bioprocesadores
Comprobando…
Resultado: correcto

Test de funcionamiento de Conexiones Sinápticas
Comprobando…
Resultado: error

Recomprobación de Conexiones Sinápticas
Comprobando…
Resultado: error

Recalibración de Conexiones Sinápticas
Recalibrando…
Resultado: error. Funcionamiento correcto al 99%, se detecta un comportamiento anómalo de las conexiones entre los bioprocesadores de percepción biosensioral. Se recomienda reinicio completo de la unidad y comprobación  manual completa de sistemas.

¿Desea comenzar iniciar la comprobación manual?
Ignorar



Mas de cien años hacía ya que Ram estaba operativo, una unidad ciberbog ya obsoleta dedicada a la seguridad en unas instalaciones dónde en realidad era mas una atracción de feria. En la memoria de Ram permanecía absolutamente todo desde que había sido puesto en funcionamiento. Y así, como comienza este relato, recordaba precisamente ese momento, con una precisión absoluta, como lo recordaba todo hasta que ese error detectado en sus conexiones biosensiorales empezó a manifestarse y provocar funcionamientos no esperados. Mas de cien años operativo y tan solo uno desde que la conociera a ella y le llegara la vida. La vida de Ram nació con ella.