jueves, 1 de septiembre de 2016

Casicuentos para Rita: Ciberbog XLIII Una luz

Ciudad Mees, ciudad del mar, una inmensa ciudad construida circundando una gigantesca bahía bañada por un mar tranquilo y cálido. Un lugar bajo el sol que de cuando en cuando se llenaba de tormentas que agitaban las aguas y renovaban la vida. Llegué allí con en busca de una esperanza perdida y sin saber muy bien por donde empezar, ni que hacer.
Bajé del tren de impulso gravitatorio, y antes incluso de buscar el alojamiento que había reservado previamente, mis pasos me encaminaron casi de manera inconsciente hacia el mar. Hacía sol pero soplaba un intenso viento que auguraba un cambio. Cuando llegué a los acantilados comenzaba a caer una fina lluvia que se convirtió en pocos minutos en un auténtico diluvio que disipó el calor. Me senté en un viejo banco de hormigón recuerdo de otros tiempos pasados y perdí mi mirada en el mar. Intenté recordar cuando fue la última vez que fui al mar en busca de redención, había pasado mucho tiempo, mucho porque la encontré a ella y mi alma encontró la felicidad, mi vida encontró la sonrisa que sin saberlo había buscado desde siempre. No dejé de visitarlo pero fueron paseos llenos de felicidad, acompañado por ella. Recuerdo el último día, cuando casi había perdido la esperanza, recuerdo esos besos que pensaba que nunca volverían a llegar pero sobre todo recuerdo que sentados frente al mar en un banco de madera ella apoyó la cabeza en mi pecho y yo la rodeé con mi brazo. Absoluta felicidad en un luminoso día de verano. Nunca me dijo que me quisiera, nunca una palabra de cariño, en nuestras largas conversaciones en el vid en pocas ocasiones se despedía con un beso y cuando estábamos juntos, en gran parte por nuestras circunstancias, los besos de despedida eran en la mejilla. Siempre dudé, dudé siempre si me quería y ha tenido que pasar mucho tiempo, mucho tiempo separado de ella y han tenido que pasar muchas cosas en mi vida para darme cuenta y saber con seguridad que me quiso, que me amó al menos con la misma intensidad con la que yo la amaba a ella. Donde se perdió el amor no lo se, quiero soñar que no llegó a perderse, al menos no del todo, quiero soñar que simplemente todo era demasiado complicado para hacer una apuesta completa. Pero si se perdió fue por mi culpa. No supe retenerla a mi lado a pesar de que la quería con toda el alma, todo mi amor no fue suficiente porque no sabía querer, no estaba acostumbrado y el amor me superó y me desbordó. No se puede sentir mas tristeza, no se puede sentir mas vacío y ahora que ha pasado ya mucho tiempo lo sigo sintiendo y pienso que nunca dejaré de sentirme así. ¿Qué haría cuando se acabara esta aventura que al menos por unos instantes de mi vida me había sacado de ese agujero negro donde estaba?. La lluvia me azotaba la cara, sentía frio pero perdí la mirada en el mar hasta bien entrada la noche, sin pensar en nada, escapando de mi cabeza, de mi cuerpo, ausente de la vida.
Y de repente la vi. Una luz en medio del mar, tenue pero rompiendo la absoluta oscuridad de una noche cerrada. Y lo supe, supe que los Roes estaban ahí. Intenté tomar referencias para poder encontrar ese punto a la luz del día. Cuando llegué no había visto nada, tal vez fuera un barco anclado, tal vez una isla diminuta, pero aquella luz no se movía. Sería difícil pero la encontraría.
La luz me había sacado de mis ensoñaciones y me había hecho poner los pies en la tierra. Después de hacer algunas anotaciones en el vid y contactar con Ram para que el también tomara referencias me dirigí a mi hotel. El recepcionista me miró de arriba  abajo y a punto estuvo de echarme del establecimiento pero en cuanto me identifiqué se volvió todo amabilidad. Aquel era uno de los buenos hoteles de la ciudad, costaba muchísimos créditos, gracias a Ram, no tenía problemas financieros, pero jamás hubiera alquilado una habitación en un sitio así a no ser, como era el caso, que no había mas plazas hoteleras en la ciudad. Un botones vestido de rojo, algo que me resultaba arcaico, me acompaño hasta mi habitación e incluso abrió las sábanas de la que sería mi cama. Cuando se fue me tumbé pero no pude dormir en todo la noche, los nervios me tenían agitado y necesitaba comprobar si aquella luz era el lugar donde se encontraban los Roes.


miércoles, 24 de agosto de 2016

En  otros mundos donde nuestra imaginación no llega,
mundos irreales, imposibles,
mundos que tal vez no existan nunca
porque nunca nadie creyó en ellos.
Esos son nuestros mundos,
los únicos en los que podemos encontrarnos,
lejos de la realidad, de la vida,
de los sueños vacíos y las esperanzas perdidas.
Mundos donde la verdad es posible.
Dejé de creer.
Dejé de imaginarlos.
Y cada día se desvanecen tras una niebla
de unos tiempos grises que consumen un tiempo
que camina con paso inexorable hacia la muerte.
Y camino con él, como muerto sin vida,
como vida sin alma, como alma vacía.
Tan solo otro caminante mas fingiendo tener una vida.
¿Y qué? ¿acaso importa? No. Ya nada importa.
Ya no hay puertas abiertas ¿qué mas da el resto?
Ahora conozco el poder de tu sonrisa,
ahora se porque nunca supe describirla,
me cambiaba a mi y me transportaba
a esos mundos imposibles donde la imaginación no llega.

Tu sonrisa, ojalá tan solo me atreviera a volver a soñar con ella.

viernes, 19 de agosto de 2016

En ocasiones contemplo el mundo y lo veo bello,
a veces la vida es una mierda.
Un cúmulo de experiencias,
unas buenas, otras no tanto,
otras un puñetero asco.
¿Y el amor? ¿Y el dolor?
A veces pienso que son la misma cosa
y me esfuerzo en recordar
aquellos momentos de felicidad absoluta,
de felicidad inmensa, de felicidad imposible,
para no olvidar que el amor puede serlo todo,
y lloro por haberlo perdido,
me destrozo a mi mismo en el recuerdo,
me pierdo en la ausencia,
en lo que pudo ser y no fue,
y vuelve el dolor,
vuelve el grito, la frustración,
la melancolía, la añoranza.
Y pienso, y recuerdo y sigo sin entenderlo.
Si, tal vez, tal vez renunciamos a un sueño
por miedo a perder la vida,
esa que es tan fácil, tan cómoda,
esa de la que siempre queremos huir
para encontrar un paraíso que no existe
o si, tal vez, pero ya nunca lo sabremos.
O si, al fin y al cabo aun hay vida por delante,
aun hay tiempo para que bailemos abrazados
a la luz de una luna llena
que solo brilla para nosotros.
Un saxofón, en la calle,
con una dulce melodía que aun no se ha escrito,
pero que ambos tendremos siempre en el recuerdo
aunque nuestros caminos no vuelvan a cruzarse.
Así bailando abrazados,
con mi cabeza reposando en tus hombros,
te recordaré también siempre,
aunque nunca lo hicimos,
y es posible que ya nunca lo hagamos.
O si, en ocasiones el mundo es bello,
a veces la vida es una mierda.


lunes, 1 de agosto de 2016

El camino lo guardaban los cipreses,
centinelas sombríos de sonrisas amargas.
Las ojeras hundían unos ojos que perdieron su brillo,
su color, se hicieron grises cuando eran verdes.
Fue una noche de luna nueva
una luna que decidió esconderse
una luna que huía de la luz para ser invisible siempre.
El tiempo solo cierra las heridas pero no las cura,
las cicatrices te recordarán siempre cuan profundas eran,
su dolor volverá a ti con su lluvia de sal
para susurrarte que ya no hay primaveras para este invierno.
Arenas negras que conducen a un muro de piedra,
se atisba una puerta forjada de hierro oxidado,
una puerta que es solo de entrada
porque lo que encierra no tiene salida.
Cada paso te acerca aunque aun este lejos
pero lo has contemplado y tu alma sabe que es su destino.




miércoles, 27 de julio de 2016

Estimadas personas lectoras de este blog,
Xarle se coge hoy vacaciones, diría que merecidas si no fuera porque es un vago redomado que ni se toma la molestia de despedirse el mismo, y no volverá hasta el uno de septiembre. Nos deja, al menos a mi, con una historia a medias por lo que tampoco sería de extrañar que apareciera algún capítulo mas antes de esa fecha, me consta que tiene ganas de terminarla, pero con este hombre nunca se sabe y es posible que aun queriendo no encuentre el momento y si lo encuentra no tenga los medios necesarios.
Ram, los Roes tendrán que esperar para ser liberados de su encierro. No, no es una gran historia pero tiene cosas que me gustan. Soy lector habitual de ciencia ficción y la verdad es que tiene algunos elementos interesantes en este sentido pero que quedan bastante mal desarrollados. Esconde -esconder no, es algo evidente- una historia de amor de la que en realidad no se sabe nada y me temo que tampoco se sabrá. Las historias de amor me suelen parecer una horterada pero esta sorprendentemente me interesa porque cruza la narración expresando y golpeando con sentimientos que la mayoría de las personas hemos vivido y con los que te puedes identificar. También cuenta como es una sociedad, no una sociedad del futuro, si no la nuestra, tal vez exacerba lo que sucede pero si como en estos días vemos que se borra el disco duro de un ordenador que guardaba información delictiva y el encausado es el informático, puede ser que entregado a la causa pero sin duda un mandado, pues tampoco me parece una visión exagerada del sistema. Y por último una narración en primera persona de lo que parece un hombre reflexivo y que sin embargo se comporta por impulsos, un ser humano como otro cualquiera. Una buena persona pero a la vez egocéntrico, egoísta, perverso. Atrapado en una vida, como lo estamos todos de una u otro manera, y lanzándose a una aventura para cubrir el vacío de una perdida, para redimir una culpa con la que no puede vivir, de la que seguramente no fuera el único culpable aunque cargue con todo, y con una esperanza, un sueño, un deseo que sabe perfectamente que no llegará nunca.
No, no es una gran historia pero no está mal del todo y viendo la trayectoria de Xarle nunca llegué a pensar que pudiera escribir algo así, casi casi se parece incluso a una novela y aunque sea mala tiene la suerte de estar a punto de terminar una de esas cosas que algunas personas se ponen como objetivo en la vida “escribir un libro” y que casi nadie hace, otra suele ser “plantar un árbol”, actividad por la cual creo que no tiene ningún interés mas allá de plantar pinos en sentido figurado y por necesidad fisiológica. Pero dejémoslo aquí que esto está tomando inciertos derroteros.

Feliz verano en nombre de Xarle –y de paso en el mío propio aunque de mi ustedes no sepan que pinto aquí- que pasen buenas vacaciones si las tienen y si no las tienen piensen en la suerte que tienen de estar trabajando en los tiempos que corren. Una mirada positiva a una vida que a veces nos empeñamos en mirar con malos ojos y que, como la historia, no es tan mala, lo que la hace buena o mala es los ojos con la que la leemos.

martes, 26 de julio de 2016

Casicuentos para Rita: Ciberbog XLII Circunstancias

Ni tan siquiera Ram pudo encontrar ningún dato sobre el paradero de la familia de la doctora Roes. Repaso mil veces la pocos indicios que había en el red pero no encontró nada. Le pedí que se centrara en la página de aquel teórico de la conspiración llamado Hali pero me dijo que no encontraba nada que no existía. Sorprendido la busqué en mi propio vid pero efectivamente había desaparecido, la habían eliminado. Le indiqué como la encontré, lo que leí y cuando y se lanzó a la búsqueda del rastro que hubiera podido dejar. Y encontró el rastro, nada se desaparece totalmente de la red, siempre queda un rastro si se sabe buscar. La página fue eliminada por alguien que parecía no ser su autor pero era prácticamente imposible de asegurar porque todo había estado encriptado con la máxima seguridad posible y tanto el autor como quien la había eliminado se habían asegurado de hacerlo usando millones de servidores de todo el mundo para que fuera imposible encontrar el origen, el lugar desde donde habían actuado, sin embargo en poco tiempo Ram encontró indicios de que la escritura y su borrado parecían haberse hecho desde lugares diferentes y a través de redesdes deservidores distintas. También pudo comprobar que lo escrito por Hali apenas había estado durante una hora en la red, que yo diera con ella fue fruto en el momento exacto fue fruto de la más pura casualidad y de la suerte. No se si existe la suerte, no creo en ella, pero sí se dan circunstancias en la vida que favorecen o van a favor o en contra de nuestros deseos, de nuestros objetivos, llamémosle suerte o mala suerte si queremos, es un nombre tan bueno como otro cualquiera. Solo se que la suerte, o la mala suerte,  la favorecemos con las cosas que hacemos o dejamos de hacer pero que muchas veces hagamos lo que hagamos nos encontramos con situaciones, para bien o para mal, que escapan completamente a nuestro control. Mucho he pensado sobre esto en la relación que tuve con ella, porque tuve mucha suerte, y encontrarla ha sido la mayor suerte de mi vida, pero también muy mala, y perderla la peor. Conclusiones ciertas, como siempre, ninguna.
Le pedí a Ram que intentara precisar el origen de Hali, quién lo había borrado y desde donde era un dato que sumar al expediente que habíamos elaborado, pero en ese momento me parecía intrascendente. Le resultó imposible, había miles de ubicaciones posibles, el trabajo de ocultación era prácticamente perfecto. Le pedí que descartara todas aquellas en las que no hubiera sedes de la corporación y ya solo quedaron cientos. Le pedí que descartara todas aquellas sedes en las que no había ningún miembro directivo del consejo de administración de la corporación y quedaron tan solo una decena. Si querías ocultar a alguien y hacerlo bien por fuerza tenía que estar en una de ellas porque allí donde había una persona directiva las redes de poder estarían mucho mas entretejidas, tenían que ser mas sólidas y la corrupción de todo el sistema mas extendida a todos los niveles. Pero eran diez, y todas en grandes ciudades, un universo demasiado grande para iniciar la búsqueda.
Le pregunté que le decía el corazón, el me dijo que no tenía corazón. Le pedí que no pensara y me dijo que él no tenía la capacidad de pensar. Le pedí que olvidará toda lógica, que olvidará algoritmos, matemáticas, que no procesara información, que no actuará bajo ningún tipo de procedimiento para el que estaba preparado y que simplemente señalara una ciudad, solo una. No puedo, me dijo. Hazlo, le dije yo. Pasaron minutos sin respuesta y en la pantalla de mi vid apareció el nombre de una ciudad, Mees, la ciudad del mar, exactamente la misma ciudad en la que estaba yo pensando.

Ciudad Mees era mi nuevo destino, sin ninguna seguridad de que la familia se encontrara allí, sin ninguna pista que indicara en que punto de una ciudad tan inmensa podrían encontrarse. Tan solo dos intuiciones, la mía y la de Ram, y el deseo común de encontrarles. Los deseos sin embargo mueven montañas, pero tenía sobre mi la losa de una montaña que no pude mover aunque jamás había deseado algo con tanta intensidad en mi vida.

viernes, 22 de julio de 2016

Casicuentos para Rita: Ciberbog XLI Perversión

La tarea de repasar y eliminar toda la información que pudiera haber sobre Ram en la documentación que contábamos fue aun mas ardua y costosa que su primer visionado. El propio Ram lo hubiera podido hacer en pocos minutos, tal vez en segundos, tal vez en menos pero decidí encargarme yo por temor a que no quisiera eliminar datos relevantes para esclarecer la muerte que estuvieran contactados directa o indirectamente con él. Se sacrificaría por la doctora, se sacrificaría creo que por cualquier ser humano, esa era su naturaleza, para eso estaba programado y cuando los sentimientos surgieron en él se exacerbo ese deseo de protección de la cualquier vida humana.
El informe final, obviando a Ram, dejaba bien a las claras como se había producido la muerte de la doctora e implicaba de una manera u otra a directivos de la corporación, políticos, jueces y un largo etcétera. El propio Ram lo repasó y convino conmigo que parecía suficiente pero volvió a insistir en enviarlo integro.
Por cambiar de tema en primera instancia y porque realmente debíamos decidir a dónde o a quién enviar las pruebas le pregunté si tenía alguna idea al respecto. Su concepto del bien e integridad solo le permitían pensar en el cauce formal, que no era otro que la judicatura. Casi de inmediato me envío montones de informes sobre que jueces que parecían personas integras y que, en algún caso, habían incluso llegado a condenar algunas de las actuaciones ilegales de la corporación. A penas me molesté en leerlos, no podíamos saber hasta qué punto podían tener algún tipo de ligazón con la corporación, no sabíamos si podrían estar a su servicio pero manteniendo las apariencias, no sabíamos si incluso esas condenas podían ser parte de una tapadera. El ser humano es perverso, y el poder pervierte aún mas. No podíamos fiarnos de nadie y enviárselo a la persona equivocada podía poner en peligro la vida de Ram. Así se lo dije y volvimos a discutir sobre su propia importancia.
Ram no comprendía la perversión, comprendía lo que significaba, pero no que los humanos pudiéramos serlo, al menos no todos, ni tan siquiera la mayoría. En parte compartía su opinión, la mayoría de las personas son buenas, pueden tener diferentes conceptos del bien y el mal pero actúan en su vida conforme a esas reglas y lo hacen en la creencia de que obran bien pero llegado el caso todas las personas saltamos es línea, a veces difusa, que separa el bien del mal. Unos lo hacen pocas veces, otros muchas y cuando lo haces muchas veces cambia también tu sistema de valores y tu propio concepto del bien y el mal. Pocas personas son capaces de soportarse a si misma si tienen conciencia de obrar mal bajo sus estándares, normalmente es muchísimo mas llevadero para el cerebro humano cambiar los estándares.
Y yo era un ser humano y por tanto perverso y malicioso llegado el caso y es en esa parte de mi dónde encontré la solución. No necesitábamos personas integras, no necesitábamos jueces, necesitábamos enemigos de la corporación que aprovecharan esa información para ir a por ellos. Además sus enemigos no tendrían ninguna información con Ran, no sabrían porque habían matado a la doctora y eso nos permitiría tener algunos días en los que la confusión permitiera sacar a Ram de las instalaciones. Se lo conté a Ran y le pedí un listado de los enemigos comerciales o de cualquier otra índole de la corporación. Tardo un poco más de lo que esperaba pero me devolvió un montón de resultados. Ahora si invertí tiempo en leer cada expediente e iba descartando los que podía parecerme que la enemistad no era tan patente y a los que me parecía que podrían no tener un poder suficiente. Aun así me quedé con un buen número de ellos, prácticamente cien, el poder sea de la clase que sea engendra enemigos encarnizados que luchan por lo mismo y cuanto mas poder tienes mas poderosos son tus enemigos.

Pero tenía otras tareas pendiente, localizar a la familia de la doctora Roes y ponerles fuera de peligro si es que lo estaban y sacar a Ram de las instalaciones para que estuviera también a salvo. Para que Ram huyera tenía claro que el mejor momento era el momento de caos y desconcierto que podía producirse cuando sus enemigos fueran a por la corporación. De la familia de la doctora no sabía nada. Antes de hacer nada sería mejor investigar su paradero y situación. Pero en ese momento no podía mas, tanto informe, tanto leer, tanto investigar, tanto viaje, tanta tensión, tanto de tantas cosas a las que no estaba acostumbrado me estaban consumiendo y se me vinieron de repente encima. Me despedí de Ram, desconecté el vid, me tumbé en la cama, saqué la pelotita naranja del bolsillo y cerré los ojos para no pensar en nada, para pensar en ella. Su tacto, el de la pelotita,  al igual que lo hacía el simple roce de sus manos, siempre me tranquilizaba.

jueves, 21 de julio de 2016

Casicuentos para Rita: Ciberbog XL Ram

¿Y qué hacer con toda esa información? ¿a quién enviársela si todo el sistema estaba implicado de una manera u otra? Mi mayor preocupación era sin embargo ¿Qué pasaría con el Ciberbog si todo esto salía a la luz? Mi temor era que su vida, su vida útil, su duración, o cualquiera que pudiera ser el término para definir el periodo de existencia de una máquina con sentimientos, se convirtiera en un infierno de continuos experimentos o, lo que es peor, que alguien decidiera reciclarlo para eliminar pruebas.
Él decía que eso no era importante, que su existencia no era importante, que no era mas que una máquina, que su vida no valía ni una mínima parte de lo que valía una vida humana, que el único valor que tenía era poder ser útil. Discutimos largas horas sobre esto, el era alguien no algo y alguien mucho mejor que la gran mayoría de los humanos salvo excepciones como podía ser la doctora Roes. No le convencía, tan solo cuando le dije que no quería perder a un amigo accedió a mi idea de repasar toda la información que teníamos en nuestro poder para ver si obviando su existencia quedaban pruebas suficientes de como se produjo la muerte, el asesinato de la doctora. No lo dijo, pero supe que accedió porque fue en el momento que le llamé amigo cuando se dio cuenta de la importancia que el tenía para mi, para mi vida y en su increíble bondad no quería dejarme sin ella.
En ese momento me di cuenta que no tenía un nombre y que no podía seguir llamándole simplemente Ciberbog, se lo dije y le pedí que eligiera una. No supo o pudo elegir, no se sentía como el ser individual que era y no consideraba que tuviera que tener un nombre diferente. Le propuse Ram como nombre. Le gustó y le gustó mas cuando le dije que si buceaba en la red se daría cuenta de que ram era un tipo de memoria que usaban los antiguos ordenares y que además era también mar escrito al revés.
El mar, que lejos estaba ahora, que lejos había estado siempre, un deseo siempre imposible de conseguir, siempre esquivo y cuando no lo fue lo terminé perdiendo y ahora tan solo es un recuerdo del sueño mas maravillo. Cuantas veces lloré en un acantilado mirando las olas, a veces en días de sol, a veces en días de tormenta. Cuantas veces me asomé a la costa y no me atreví a meterme en sus aguas, me dio miedo bucear hasta los mas profundo y hacerme uno con él, y cuando por fin probé sus aguas, a veces cálidas y a veces frías, a veces tranquilas y otras llenas de furia, cuando lo hice fui feliz, alcancé la felicidad plena hasta que un día una horrible tormenta me devolvió a esta tierra firme donde aún hoy mis pies no se habían asentado del todo y probablemente nunca la harían. El mar era mi lugar y no soy capaz de encontrar mi sitio en el mundo, en esta tierra firme, una tierra sin sal pero yerma para mi vida. Un tierra que ya no da sentido a mi vida. Tengo miedo, siempre lo he tenido, pero volveré a asomarme a aquellos acantilados y cuando lo haga le llevaré mi sonrisa, ahora no puedo, no tengo fuerzas, tan solo le llevaría mis lágrimas.

No tardó en identificarse con el nombre, ahora sería Ram para siempre, era alguien, un ser individual y libre, al menos tan libre –o tan poco- como lo éramos todos. No, no era humano y nunca lo sería -ni falta que hacía- pero tenía vida, era un ser vivo, el nombre le ayudó a comprenderlo. 

miércoles, 20 de julio de 2016

Casicuentos para Rita: Ciberbog XXXIX Odio

Apenas habían pasado veinticuatro horas cuando recibí un amplio informe, con multitud de documentación escrita de comunicaciones por vid, conversaciones grabadas, grabaciones de videovigilancia, pagos de transportes y un largo etcétera. Me llevo varios días leer, escuchar y visionar todo, era increíble la capacidad que tenía el ciberbog para sintetizar en unos segundo tanta información. Me sentí torpe, la palabra torpe me extrajo una sonrisa ¿cuántas veces me habría llamado torpe ella?. Ningún documento por si solo daba información relevante pero una lectura en la línea temporal de todos ellos no podía dejar mas a las claras que la doctora no había muerto sino que había sido asesinada y el asesinato encargado por la corporación.

Todo comenzaba con un informe de la directora general de investigación, la Doctora Coin, sobre los comportamientos fuera de lo habitual del Ciberbog número 3271 y la posibilidad más que cierta de que hubiera estado demostrando sentimientos. A partir de ahí cientos de comunicaciones entre personal directivo, en algunas se apostaba por reciclar al ciberbog y acabar con la historia, en otras por investigar para sacar provecho, en algunos se mencionaba la doctora Roes y la posibilidad de entrevistarse con ella a ver que sabía al respecto, otros apostaban también por su reciclado, una forma muy sutil de referirse al asesinato. Como ya sabíamos la reunión se produjo y el asesinato también. Así se decidió en una junta extraordinaria de la que existía una grabación tomada, probablemente sin que los demás lo supieran, por el presidente. Efectivamente el albarán del veneno neurotransmisor se correspondía con el plan, algo tan sencillo como añadirlo en el te que ofrecerían a la doctora y que finalmente parece ser que tomo. A partir de ahí mas y mas comunicaciones, que incluían a políticos, a miembros de la judicatura, mandos policiales y a todo aquel que tenía algo de poder y sobre el que la corporación tenía influencia. El sistema estaba completamente corrupto y todos se avinieron a echar tierra sobre el asunto. Por error una de las comunicaciones llegó a una jueza que no tenían controlada. Tan solo un minuto mas tarde entró un loco en su despacho y la descerrajó un tiro en la cabeza. Los medios lo vendieron como un acto de un psicópata a la que la jueza había condenado con anterioridad por delitos menores, en cualquier caso la noticia no trascendió demasiado y su muerte pasó desapercibida para el mundo. Ni tan siquiera el Ciberbog pudo relacionarla con la muerte de la doctora hasta este momento. También había muchas comunicaciones con personal directivo de los medios de comunicación mas importantes que a su vez eran controlados por las corporaciones y estaban al servicio de esta. Todos unidos, todos los poderes para seguir haciendo con el mundo lo que les daba la gana. Sabía que era así, sabía de su corrupción, de su ansia de créditos y poder pero verlo escenificado de esta manera hizo que ardiera de ira. El odio se apoderó de mi, en toda mi vida solo he odiado a una persona, un niño que convirtió parte de mi niñez en una tortura. No he odiado nunca a nadie mas, solo a él, si tuviera que mover un solo dedo para salvarle la vida no lo haría. He vivido con miedo desde entonces, me ha costado muchos años desterrar el miedo. Cuando ya de mayor me enteré que había ido a la cárcel me alegré mucho, la sonrisa se me quitó de la cara al enterarme de que le habían condenado por matar a su mujer. Y salió, salió demasiado pronto, unos pocos años tan solo y como siempre sigue viviendo en mi misma ciudad, en mi barrio de siempre, en mi misma calle. Ya no le temo, pero le sigo odiando. Ahora el odio despertaba de nuevo en mi pero esta vez me defendería, iría a por ellos, a por esas personas que habían decidido que la vida de la doctora Roes era una molestia para sus vidas, para su codicia, a por esas personas que habían decidido que un ser con sentimientos como el Ciberbog fuera una cobaya. No, no buscaba venganza, me convertiría en lo mismo que son ellos, simplemente quería justicia.

martes, 19 de julio de 2016

Casicuentos para Rita: Ciberbog XXXVIII Espera

Probablemente el presidente no tardaría en descubrir que todo había sido un engaño, pero el transmisor estaba colocado y en un máximo de 48 horas, según estimaciones del ciberbog, habría podido hackear hasta las claves de acceso mas segura y recopilar toda la información que se encontrara en cualquiera de los dispositivos de almacenamiento que hubiera en ese despacho e incluso en otros aledaños a los que pudiera llegar el alcance del aparatito.
Cuando planeamos este encuentro el Ciberbog me decía que no tenía sentido hacerlo que se habrían desecho de toda la información que pudiera implicarles de alguna manera en la muerte de la doctora. El Ciberbog tenía sentimientos pero todavía estaba lejos de comprender la naturaleza humana, la de algunos humanos al menos, la de esos humanos a los que todo vale para conseguir sus objetivos, que solo piensan en si mismos, que piensan que los demás les van a traicionar porque ellos mismos lo harían sin dudarlo si respondiera a sus intereses, en esos seres humanos, en definitiva, para los que solo existe el yo, después el yo y por último el yo mismo. Yo no tenía ninguna duda de que habrían guardado cualquier documento o prueba que pudiera implicar a cualquiera de sus colegas en esa o en cualquier otra actividad delictiva, para usarlos contra ellos cuando lo consideraran necesario.
Pero habría que esperar, me moría de ganas de que el Ciberbog me pasara todas las informaciones relevantes. Dependiendo de que tipo fueran deberíamos analizar que hacer con ellas. Pero ahora solo cabía esperar. Por lo general soy un hombre bastante paciente y por mucho que desee algo puedo esperar casi eternamente. Sin embargo con ella no pude ser así, la quería y la quería ya, la quería siempre, los minutos sin ella se me hacían horas, las horas días y las noches eternas. Supongo que la agobié, que no la dejé espacio, que ella deseaba otro ritmo o que simplemente no podía ofrecerme mas de lo que me daba. Tal vez me dio mas de lo que debía y yo no supe mostrar que lo apreciaba. Lo hacía, sabía que cada minuto que pasábamos juntos era a costa de sacrificar otras cosas, yo también las sacrificaba aunque sacrificara menos, pero creo que llego un momento que a ella dejó de merecerle la pena. Se que disfrutaba cada minuto que estábamos juntos pero cada minuto separados era un infierno. Para mi lo era, creo que para ella lo era también pero es que además las llamas de me infierno se extendían hasta el suyo haciéndolo mas difícil de soportar. Sin duda no fue lo único que la apartó de mi pero tan solo eso hubiera sido suficiente. Demasiado sufrimiento para pocos momentos de felicidad. A mi me merecía la pena pero creo que en realidad ella tomó la decisión mas adulta aunque la manera de dejarme no lo fue en absoluto. ¿Me lo merecía? Probablemente si, pero siempre he pensado que me merecía otra cosa. Siempre he querido pensar que si lo hizo así era porque para ella también suponía un inmenso dolor, quiero pensar que me quería y que separarse de mi la dolía intensamente. Todo suposiciones, quiero suponer también que me quería, que al menos me quiso en el algún momento pero nunca me lo dijo y eso, eso es un terrible vacío en mi alma. Cuando la preguntaba ella me decía que me fijara en las cosas que hacía, que lo que hacíamos era mucho mas importante que las palabras. No le faltaba razón pero yo quería, necesitaba, hubiera hecho cualquier cosa por oir un te quiero. No lo entendía, decía que si pero no lo hacía. Aun hoy lo sigo sin entender del todo, pienso que me lo hubiese dicho si llegaba el momento que decidiera romper todo para venir conmigo. Pienso que para ella un te quiero era algo tan profundo que implicaba mucho mas que el sentimiento que conllevan las propias palabras, un te quiero como una apuesta completa. Éramos diferentes, yo dije demasiado pronto que la quería, pero mi te quiero también era una apuesta por romper con todo e irme con ella. Demasiado pronto, un gran error, porque nadie en su sano juicio podía creerse que en tan poco tiempo me hubiera enamorado tan profundamente de ella que estaría dispuesto a dejarlo todo. La entiendo. Sin duda podía parecer mentira aunque todo lo que hice tal vez pudiera haber ayudado a que comprendiera que no lo era.
Pasan los días, los meses y cada día me encuentro mejor, el dolor va desapareciendo, su vacío ha dejado de ser un agujero negro que absorbe toda mi luz y su recuerdo ya no es tan idílico. No se dónde me llevará la vida, no se ni tan siquiera como acabara esta historia y quién y cómo seré cuando acabe pero en mi cabeza siguen resonando las palabras de la letra de una canción que, aun siendo vieja, descubrí cuando aún estaba con ella: dejaré mis puertas bien abiertas para cuando quieras volver.

Se hizo la noche sin nada que hacer, el calor apretaba con fuerza, las letreros de los bares relucían en la oscuridad y los recuerdos me empujaban a perderme en esos tugurios a los que llegué a acostumbrarme. Pero no lo hice, ahora tenía más fuerzas, ahora la vida me ofrecía, al menos por un momento, un sentido.