Llueve, ojala lloviera siempre
para que vengas a protegerme de la lluvia.
Lo sabes, creo que lo sabes,
hubiera bailado en aquella plaza gris,
dejándome empapar por cada gota de vida,
chapoteando en los charcos como el niño
que acaba de descubrir que puede salpicar.
Pero nada hay mejor que cubrirse a tu lado
y ahí es dónde quiero estar
bajo ese paraguas que me ofreces
para caminar contigo hacia lo desconocido
¿Dónde nos llevará el cámino?
¿Tú lo sabes?
¿Acaso importa?
Mientras avance contigo nadie podrá quitarme la sonrisa
aun sabiendo que el camino tiene un final
que espero tardemos en encontrar.
¿Acaso no es así la vida?
Algún día descenderé a tierra de tu nube,
derramándome en una lluvia de lágrimas
y cuando la lluvia me envuelva en nostalgia,
cada vez que me abrace esa lluvia de verano,
volveré a bailar y a chapotear en los charcos
me faltará tu paraguas pero tendré tus recuerdos.
Pero no ha llegado ese momento;
Y solo quiero volver a encontrarme con tus ojos,
volver a escuchar tu voz y tu risa,
volver a sentir tu mano en la mía,
y sobre todo volver a zambullirme en tu sonrisa
y ser feliz, ser feliz simplemente estando contigo.
¿Acaso tú no sientes lo mismo?
Me da pavor romper este maravilloso encantamiento
pero se que algún día intentaré besarte.
El juego de Xarle quería ser un espacio para la reflexión y el pensamiento. Así empezó pero pronto se llenó de amores olvidados. El amor lo inunda todo, nos desborda cuando lo sentimos, nos desborda cuando no nos corresponden. Este espacio ya no es mío, es tuyo, es mi regalo. Aquí estará esperando siempre a que tus ojos vuelvan a dar vida a en mis palabras.
jueves, 29 de mayo de 2014
jueves, 22 de mayo de 2014
¿Por qué se inventaron las palabras?
¿Por qué no puedo saber lo que sientes con solo mirarte?
¿Por qué no puedo oír tus pensamientos?
¿Por qué no puedo ver tu mundo con solo rozarte?
¿Por qué tu aroma no me dice lo que anhelas?
¿Por qué no podemos simplemente sentir lo que el otro siente?
¿Por qué se inventaron las palabras?
Nos asustan, nos confunden, nos engañan,
nos hacen dudar y sentir miedo
¿Por qué se inventaron las palabras?
Son la única manera de decir te quiero.
jueves, 5 de septiembre de 2013
Una frase, una sonrisa y todo se acaba.
¿Dónde encontrar los extraños momentos
que conectan las almas, las vidas, los sueños?
¿Dónde encontrarlos?
¿Dónde encontrarlos si siempre se acaban?
La vida es búsqueda pero la búsqueda cansa.
Quiero encontrarte, abrigada bajo un manto
de sabanas blancas.
Quiero encontrarte, bajo el sol,
desnuda en la playa.
Quiero encontrarte en la orilla del mundo,
quiero encontrarte en la isla alejada,
quiero encontrarte en mi mundo,
quiero que estés a mi lado
quiero que seas, que existas,
que no habites en mis sueños,
que no seas un deseo,
que al despertar en la noche
pueda acariciarte el pelo.
Tendré que seguir buscando,
buscando para encontrar esa eterna sonrisa,
una frase que nunca sea adiós,
un sueño que sea para siempre.
¿Dónde encontrar los extraños momentos
que conectan las almas, las vidas, los sueños?
¿Dónde encontrarlos?
¿Dónde encontrarlos si siempre se acaban?
La vida es búsqueda pero la búsqueda cansa.
Quiero encontrarte, abrigada bajo un manto
de sabanas blancas.
Quiero encontrarte, bajo el sol,
desnuda en la playa.
Quiero encontrarte en la orilla del mundo,
quiero encontrarte en la isla alejada,
quiero encontrarte en mi mundo,
quiero que estés a mi lado
quiero que seas, que existas,
que no habites en mis sueños,
que no seas un deseo,
que al despertar en la noche
pueda acariciarte el pelo.
Tendré que seguir buscando,
buscando para encontrar esa eterna sonrisa,
una frase que nunca sea adiós,
un sueño que sea para siempre.
martes, 9 de julio de 2013
Se me cierran los ojos, quiero dormir, descansar, volar a un mundo de sueños dónde todo es posible. Donde tú eres posible.
Eres seda, eres sed, eres amor. Perdida entre las sonrisas imposibles y las caricias eternas.
Eres el sonido de una risa que se apaga mientras estalla en mi interior. Eso eres. Eso eras. Eso serás, eso espero.
Y mis manos teclean mil veces tu nombre y lo escriben en mil colores en lienzos en blanco impregnados en tu aroma.
Quiero escribir en ti, quiero tatuarte una historia en tu pecho para que la lleves siempre contigo.
Eres cristal, eres agua. Trasparente, cristalina. Fría, muy fría. Y me veo reflejado en ti, eres el vidrio de mi espejo.
Suave, liviano y multicolor como aquellas mariposas que llegaron un día para quedarse siempre. Se quedaron en mí, aun las siento.
Sabes de lo que te hablo, solo tú podrías entenderme, nadie más lo ha hecho, nadie más lo hará nunca.
De ti aprendí la soledad y en ella me dejaste. Si eras verdad y el mundo es justo volverás un día a recogerme.
lunes, 27 de mayo de 2013
Casi cuentos malsonantes de adultos para Rita: de los hombres, de mi.
Pues si tengo polla y no la tengo
ni grande ni gruesa. Las tías no lo entenderéis pero eso condiciona la vida de
un tío más de lo que pudiera parecer. ¿Qué simpleza no? medirnos como hombres
por el tamaño de nuestro miembro, por nuestra virilidad, por cuantas tías nos
hemos follado. Pasan los años y visto en la distancia es una gran tontería pero
cuando eres un adolescente, cuando eres todavía joven condiciona y mucho, puede
crearte complejos y convertirte en cosas diferentes a las que hubieras sido con
el pene de otro tamaño.
Alguien dijo una vez -la verdad
es que no me acuerdo quién, ni putas ganas que tengo de mirarlo- que el hombre
había llegado a la luna para impresionar a una tía. Seguramente no fue así, seguramente solo pensaba en follarsela hasta cansarse, pero la otra versión es
más suave e introduce el amor como elemento, aunque es igual de machista. Soy de
los que piensa que los hombres tenemos factores genéticos y culturales que nos
impulsan a follarnos a todo lo que se mueve y vivimos frustrados porque
normalmente follamos poco y nos masturbamos como monos. El ser humano debe de
reproducirse, no se si la vida tiene algún sentido o no, pero la vida en si
misma debe tenerlo porque cualquier ser vivo se afana en reproducirse y
perpetuar la su especie. De los factores culturales no voy a hablar, solo decir
que creo modulan ese ansia reproductiva pero, los hombres, como animales que
somos solo pensamos en follar. Y pensamos mucho mas de lo que las mujeres
creeis. Mirad a vuestro alrededor… pensad en los hombres que trabajan con
vosotras, en vuestros vecinos, en vuestros amigos… seguramente alguna vez,
probablemente bastantes, os han evaluado y han pensado a esa me la follaba o no
me la follaba y la respuesta puede ser diferente cambiando el día. A veces los
tíos vamos por la calle y hacemos lo mismo con las tías que nos cruzamos y
decidimos en decimas de segundo si nos la tiraríamos o no, e incluso que
guarradas haríamos con ella. Si, pensamos continuamente en sexo, mucho mas de
lo que creeis mucho mas de lo que confesamos. El eje de nuestra vida es el pene
y ya os he dicho al principio que cuanto mas grande sea el eje pues mas
contentos estaremos.
Ya se que no os sorprendo con lo
que digo, por muy descarnado y bestia que esté siendo, se que ya sabéis de que
vamos. Pero os sorprendería estar en nuestra mente eso os lo aseguro, lo que
veis es solo la punta del iceberg y a nosotros lo que nos gusta que nos vean es
la polla.
El amor es una puta mentira una acumulación
de hormonas disparadas, una acomodación cultural de la genética pero lo mismo
podría decir del sexo, también otra mentira pero por lo menos trae orgasmos, el
amor a veces trae la felicidad, el amor a veces trae sufrimiento.
¿No sentimos amor los hombres? Joder,
pues claro que lo sentimos, a veces lo sentimos tanto que se nos quitan hasta
las ganas de follar y os aseguro que eso es algo muy grande, algo muy a
valorar. Pero si; los hombres también amamos y somos capaces de hacerlo con
intensidad con fuerza, convertir a la persona amada en el centro de nuestras
vidas quitándole ese honorífico puesto al pene.
De verdad. Amamos. Amamos.
Amamos. A veces nuestro corazón se destruye y se pudre de amor, a veces nos
destruimos a nosotros mismos por amor, rompemos todas las barreras por amor,
escribimos, cantamos, creamos… y somos felices por amor. El amor los desborda
todo para bien y para mal. No os voy a hablar del amor, vosotras sabéis de lo
que hablo y los hombres también lo saben.
Solo querías que os hicieras una
idea de cómo somos los hombres, incluidos aquellos que, como yo, somos capaces
de escribir horterada tras horterada. Si he escrito tanto seguramente es porque
quería calzarme a alguna. Cada hombre usa sus estrategias para hacerlo aunque os
aseguro que esta no es la mas efectiva, estar bueno y ser un descarado hará que
folles muchísimo más.
Leed lo que queráis en estas
líneas, total son una mierda de ideas sobre los hombres y el sexo,
interpretarlas como querías. No, todos no somos iguales, y habrá tios a los que
le des asco todo lo que he escrito. La mayoría en cambio pienso que se sentirán
identificados aunque nuestras vidas nos son tan limitadas como parece inferirse
de mis palabras.
Solo una cosa más. Aunque sea
complicado de ver y de creer, y mas después de todo lo que he dicho, esto no lo está escribiendo mi pene, no lo está
escribiendo mi cabeza. Lo creáis o no esto lo escribe mi corazón, esto lo
escribe el amor. Esto lo escribo porque, increíblemente, y en contra de nuestra
naturaleza, de nuestro acerbo cultural, de lo que somos y parecemos, los
hombres también amamos. Amamos tanto, amamos tan a lo burro, de una manera tan desmedida, que nos olvidamos de la vida y hacemos locuras que somos incapaces de comprender.
jueves, 9 de mayo de 2013
Sentados en aquel lugar, en ese lugar en el que contemplábamos el discurrir de la vida, mientras las nuestras permanecían inertes. El tiempo no pasa para nosotros, no pasa cuando estamos juntos. El tiempo se detiene cuando hablamos, se detiene cuando nos miramos, se detiene cuando nuestras manos se encuentran por casualidad y se rozan levemente. El tiempo se detiene contigo. No puedo ni imaginar que sucedería al besarnos. No quiero imaginarlo porque no puedo besarte.
Y allí, en aquel lugar, día tras día. Nos encontramos, nos reímos, nos sonreímos, criticamos al mundo y lo hortera que es la gente vistiendo; nos susurramos cosas al oído, te limpio de la comisura una manchita de helado de chocolate, tantas cosas, tantas… pero no podemos besarnos.
Y volvemos todos los días a aquel lugar mágico, dónde todo parece más bello, dónde hasta el cielo más oscuro nos deslumbra con su luz, donde las historias tristes son entrañables y las alegres son una fiesta de sonrisas y carcajadas. Volvemos todos los días, volvemos a ese lugar dónde no podemos besarnos.
Y al volver a casa, pienso en ti, pienso en todo lo que me has contado, pienso en tus ojos, en lo encantadora que eres y mi casa se ilumina con tu sonrisa y mi sumerjo en un sueño apacible dónde los milagros existen. Un sueño en el que tu sientes lo mismo que yo. Un sueño en el que si podemos besarnos. Y me besas. Me besas. Me besas. Imposible imaginar sueños mejores.
Me despierto y corro allí, al lugar dónde siempre nos encontramos y allí estás, más radiante aun por dentro que por fuera, allí estás esperándome. Y deseo que hayas tenido el mismo sueño. Lo deseo tanto que me quedo sin palabras y solo puedo mirarte. Y en tu mirada puedo ver que has soñado lo mismo. Tu mirada, solo tu mirada puede ser mejor que cualquier beso. ¿Cómo serán entonces tus besos? No lo se, no puedo tan siquiera imaginarlo. No quiero ni pensarlo. En este lugar maravilloso nunca podremos besarnos.
Y allí, en aquel lugar, día tras día. Nos encontramos, nos reímos, nos sonreímos, criticamos al mundo y lo hortera que es la gente vistiendo; nos susurramos cosas al oído, te limpio de la comisura una manchita de helado de chocolate, tantas cosas, tantas… pero no podemos besarnos.
Y volvemos todos los días a aquel lugar mágico, dónde todo parece más bello, dónde hasta el cielo más oscuro nos deslumbra con su luz, donde las historias tristes son entrañables y las alegres son una fiesta de sonrisas y carcajadas. Volvemos todos los días, volvemos a ese lugar dónde no podemos besarnos.
Y al volver a casa, pienso en ti, pienso en todo lo que me has contado, pienso en tus ojos, en lo encantadora que eres y mi casa se ilumina con tu sonrisa y mi sumerjo en un sueño apacible dónde los milagros existen. Un sueño en el que tu sientes lo mismo que yo. Un sueño en el que si podemos besarnos. Y me besas. Me besas. Me besas. Imposible imaginar sueños mejores.
Me despierto y corro allí, al lugar dónde siempre nos encontramos y allí estás, más radiante aun por dentro que por fuera, allí estás esperándome. Y deseo que hayas tenido el mismo sueño. Lo deseo tanto que me quedo sin palabras y solo puedo mirarte. Y en tu mirada puedo ver que has soñado lo mismo. Tu mirada, solo tu mirada puede ser mejor que cualquier beso. ¿Cómo serán entonces tus besos? No lo se, no puedo tan siquiera imaginarlo. No quiero ni pensarlo. En este lugar maravilloso nunca podremos besarnos.
martes, 26 de marzo de 2013
A una meiga que cumple años
Si, eras mi bruja, mi meiga, mi sorgina.
Si, eras mi bruja y lo sigues siendo.
Pero ya no recuerdo tus poderes,
ya no recuerdo tu magia,
no recuerdo tus pociones,
ni aquellos encantamientos.
Ya no recuerdo nada.
Pero recuerdo tu sonrisa,
Recuerdo tus manos,
tu pelo, tu risa, tu cuerpo.
Recuerdo tu voz.
Recuerdo tus labios
y como te los mordías.
Recuerdo que hubiera matado
por haberlos mordido yo.
Recuerdo mis sueños,
mi ilusión, mi deseo.
Siempre expectante por verte.
Eras mi bruja, eres mi bruja.
Me encantaba mirarte,
sufría por no poder tocarte.
Eras lo más divertido,
lo mas excitante,
lo más, lo más, lo más.
Eras la mas, eres la mas.
Mi brujita, mi meigiña,
mi songintxu,
que vacío me has dejado.
Apenas recuerdo nada
pero tengo ese vacío
que no se llena con nada.
A mi meiga, a la única que he conocido
a la más.
Por siempre.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Cientos de flores para darte muerte,
los ojos de sal, la sonrisa perdida.
Tu acabaras y yo seguiré aquí,
para aguantar a los que te sigan,
para acabar con ellos
hasta que por fin llegue mi final.
Has sido duro, has sido cruel,
y no has traído ningún regalo
para compensarlo.
Por fin llega tu final y lo celebro,
por fin acabas y espero que contigo
se vaya tu furia, tu odio. Mi desesperación.
No te lloraré porque bastante te he llorado.
Te odio, pero serás un mal recuerdo.
Un recuerdo del que aprender,
un recuerdo que me ha transformado.
Ahora soy mas débil,
casi no puedo con mi alma,
pero seguro que volveré mas fuerte.
Y tú nunca volverás,
nunca tendré que volver a sentirte.
Eres historia amigo,
como yo lo seré algún día,
pero la tuya solo dura un año
y yo ya llevo aquí mas de 40.
Adios para siempre,
que las sombras se apoderen de tus obras.
los ojos de sal, la sonrisa perdida.
Tu acabaras y yo seguiré aquí,
para aguantar a los que te sigan,
para acabar con ellos
hasta que por fin llegue mi final.
Has sido duro, has sido cruel,
y no has traído ningún regalo
para compensarlo.
Por fin llega tu final y lo celebro,
por fin acabas y espero que contigo
se vaya tu furia, tu odio. Mi desesperación.
No te lloraré porque bastante te he llorado.
Te odio, pero serás un mal recuerdo.
Un recuerdo del que aprender,
un recuerdo que me ha transformado.
Ahora soy mas débil,
casi no puedo con mi alma,
pero seguro que volveré mas fuerte.
Y tú nunca volverás,
nunca tendré que volver a sentirte.
Eres historia amigo,
como yo lo seré algún día,
pero la tuya solo dura un año
y yo ya llevo aquí mas de 40.
Adios para siempre,
que las sombras se apoderen de tus obras.
miércoles, 16 de mayo de 2012
¿Sabéis que existen pequeños seres que roban corazones?
Ayer iba caminando hacia casa pero pensando en todo lo que me había pasado en el día, tan despistado iba que en un semáforo una señora pequeñita me tuvo que agarrar del brazo para que no me atropellaran y me dijo “si quieres vivir aquí fuera no puedes vivir tanto ahí dentro”. No le de importancia y seguí caminando hacia casa, pero sin darme cuenta empecé a darle vuelta a la frasecita y entonces si que me despiste del todo y como por arte de magia, sin saber muy bien cómo mis pasos me habían llevado hasta allí, aparecí en un prado lleno de flores flanqueado por un río de aguas cristalinas. Había vacas y caballos y ovejas, tal vez algún cabrito también, no se porque a los cabritos suelo tender a olvidarlos, y todos parecían felices rumiando la verde y abundante hierba.
Vaya, que sorpresa, ¿cómo narices habré llegado aquí? y lo que es peor ¿cómo narices voy a volver a mi casa?. Claro, no podía ser otra cosa, tenía que ser un sueño, me daré la vuelta y cuando me despierte me daré cuenta de que soñaba. Me di la vuelta, pero no me desperté, es mas, lo que vi era aun más sorprendente. Un pequeño y precioso ser, con una sonrisa que hacía que mi estomago se sintiera en una montaña rusa. Vaya, me dije, que ser mas adorable.
• Hola!!!-me dijo con su encantadora sonrisa-
• Hola! -la contesté- me podrías decir dónde estamos
• Por supuesto, este es tu paraíso
• ¿Mi paraíso?
• Si tu paraíso, y en bajo añadió, estos de ciudad no se enteran de nada
• Bueno la verdad es que si, es un sitio muy agradable. ¿Y tú quién eres?
• No importa quién soy pero quiero que pasees conmigo y ten enseñaré este sitio y verás como al final del paseo te das cuenta de que es tu paraíso
Y así lo hicimos, comenzamos a andar y mientras andábamos ella me contaba miles de historias, la mayoría tan divertidas que lloraba de risa, otras, muy pocas, tan tristes que lloraba de pena. El caso es que no podía dejar de poner atención a todo lo que me contaba y cada segundo que pasaba con ella notaba que me entraba más en el corazón.
Tenía razón, aquel era mi paraíso, no se me ocurría ningún sitio dónde pudiera estar mejor, y eran tan feliz que casi nada mas tenía importancia. Y cada día volvía allí y cada día me revolcaba entre la flores y jugaba con el frescor del agua del río y cada historia de aquel pequeño ser, era un motivo para que aquel lugar fuera aun más paradisiaco.
Pero un día quise volver y no encontré el camino, y me enfadé mucho, no lo podía creer, era mi paraíso y lo había perdido. Lo buscaba, caminaba, caminaba y no lo encontraba nunca, nunca llegaba a encontrarlo. Visité miles de riachuelos con verdes praderas a su lado, visité los montes más altos, los valles más escondidos y no dejé de caminar hasta caer rendido.
Entonces me percaté, mi paraíso no era un lugar, era aquel pequeño ser que siempre me acompañaba. Y aunque me puse a buscarlo sin descanso no aparecía por ningún lado y todo lo que hacía por encontrarlo parecía que me situaba todavía mas lejos. Y fue entonces cuando me di cuenta, no había perdido mi paraíso, había perdido mi corazón.
¿Sabéis que existen pequeños seres que roban corazones? algunos os lo romperán y os harán infelices hasta que podías reconstruirlo, pero otros, otros os harán felices para siempre. Si encontráis uno de esos pequeños seres que roban corazones, no dudéis en acompañarlo.
Ayer iba caminando hacia casa pero pensando en todo lo que me había pasado en el día, tan despistado iba que en un semáforo una señora pequeñita me tuvo que agarrar del brazo para que no me atropellaran y me dijo “si quieres vivir aquí fuera no puedes vivir tanto ahí dentro”. No le de importancia y seguí caminando hacia casa, pero sin darme cuenta empecé a darle vuelta a la frasecita y entonces si que me despiste del todo y como por arte de magia, sin saber muy bien cómo mis pasos me habían llevado hasta allí, aparecí en un prado lleno de flores flanqueado por un río de aguas cristalinas. Había vacas y caballos y ovejas, tal vez algún cabrito también, no se porque a los cabritos suelo tender a olvidarlos, y todos parecían felices rumiando la verde y abundante hierba.
Vaya, que sorpresa, ¿cómo narices habré llegado aquí? y lo que es peor ¿cómo narices voy a volver a mi casa?. Claro, no podía ser otra cosa, tenía que ser un sueño, me daré la vuelta y cuando me despierte me daré cuenta de que soñaba. Me di la vuelta, pero no me desperté, es mas, lo que vi era aun más sorprendente. Un pequeño y precioso ser, con una sonrisa que hacía que mi estomago se sintiera en una montaña rusa. Vaya, me dije, que ser mas adorable.
• Hola!!!-me dijo con su encantadora sonrisa-
• Hola! -la contesté- me podrías decir dónde estamos
• Por supuesto, este es tu paraíso
• ¿Mi paraíso?
• Si tu paraíso, y en bajo añadió, estos de ciudad no se enteran de nada
• Bueno la verdad es que si, es un sitio muy agradable. ¿Y tú quién eres?
• No importa quién soy pero quiero que pasees conmigo y ten enseñaré este sitio y verás como al final del paseo te das cuenta de que es tu paraíso
Y así lo hicimos, comenzamos a andar y mientras andábamos ella me contaba miles de historias, la mayoría tan divertidas que lloraba de risa, otras, muy pocas, tan tristes que lloraba de pena. El caso es que no podía dejar de poner atención a todo lo que me contaba y cada segundo que pasaba con ella notaba que me entraba más en el corazón.
Tenía razón, aquel era mi paraíso, no se me ocurría ningún sitio dónde pudiera estar mejor, y eran tan feliz que casi nada mas tenía importancia. Y cada día volvía allí y cada día me revolcaba entre la flores y jugaba con el frescor del agua del río y cada historia de aquel pequeño ser, era un motivo para que aquel lugar fuera aun más paradisiaco.
Pero un día quise volver y no encontré el camino, y me enfadé mucho, no lo podía creer, era mi paraíso y lo había perdido. Lo buscaba, caminaba, caminaba y no lo encontraba nunca, nunca llegaba a encontrarlo. Visité miles de riachuelos con verdes praderas a su lado, visité los montes más altos, los valles más escondidos y no dejé de caminar hasta caer rendido.
Entonces me percaté, mi paraíso no era un lugar, era aquel pequeño ser que siempre me acompañaba. Y aunque me puse a buscarlo sin descanso no aparecía por ningún lado y todo lo que hacía por encontrarlo parecía que me situaba todavía mas lejos. Y fue entonces cuando me di cuenta, no había perdido mi paraíso, había perdido mi corazón.
¿Sabéis que existen pequeños seres que roban corazones? algunos os lo romperán y os harán infelices hasta que podías reconstruirlo, pero otros, otros os harán felices para siempre. Si encontráis uno de esos pequeños seres que roban corazones, no dudéis en acompañarlo.
martes, 15 de mayo de 2012
No hay espacio para los ojos enardecidos de las malas conciencias, no hay espacio para que se fundan los negros y los grises, no hay espacio para infligir un dolor innecesario. No hay espacio. No lo hay. Pero lo encuentran.
Lo encuentran.
Los que creen que el mundo es suyo lo encuentran.
No lo puedo entender, no lo entiendo, cómo hay tantísimas personas que se creen mejores que nosotros, que se creen que pueden usarnos y escupirnos, que se creen que pueden mantenernos esclavizados repartiendo las migajas solo para que los que somos buenos, para los que somos tontos, para los que somos útiles.
No lo entiendo.
No lo entiendo pero se creen mejores que nosotros.
Estamos adormilados, dormidos, soñando que tenemos vida, que somos alguien, que podemos ser ellos. Soñando en un trabajo mejor, en una casa mejor, en un coche mejor, en algo mejor. Y matamos a otros con nuestro silencio malpagado, con nuestro silencio traicionero. Sin alma. Vacios. Nunca seremos ellos, no nos dejarán.
Nunca lo seremos.
No te engañes, nunca lo seremos.
Siempre podremos soportar las desgracias ajenas, no son nuestras. Vagos, maleantes. O mala suerte en el mejor de los casos. Pobrecitos, que mala suerte. E incluso si nos tocan podremos soportarlas. Mala suerte, pobrecitos de nosotros. Y siempre callados. Siempre esperando sus miserables migajas. Como el perro espera su comida debajo de la mesa del amo.
Pobres, que mala suerte.
No hay nada que hacer. Así es la vida.
Y así es. Y así será. Por nuestra cobardía, porque si te revelas te señalan con el dedo. Porque pueden cambiar las leyes y hacer ilegal aquello que no lo era. Porque la ley también es suya y sus perros guardianes están bien amaestrados. Ahora lo vemos más que nunca, convierten seres humanos íntegros en delincuentes y los persiguen. Y los perseguirán hasta acabar con ellos y lo que representan.
No lo olvides son peligroso.
Son perroflautas sucios delincuentes.
No te unas a ellos. Si te unes es que eres un perroflauta, un sucio delincuente, un excremento de la sociedad que alguien tiene que recoger con una pala y encerrarlo para siempre para que no no haya ningún zapato caro que pueda pisarlos y mancharse. Tanto odio no es concebible sin el miedo. El miedo de perder esos privilegios de los que disfrutan.
Tienen miedo.
Y a falta de otra esa será nuestra arma.
Porque unidos somos peligrosos. Porque podemos hacer tambalearse al sistema. Pero si lo conseguimos no seamos como aquellos que llegados al poder se convirtieron en unos de los otros. NO. El poder es del pueblo. La calles son nuestras, lo que producimos es nuestro. Es nuestro. Recuperarlo no es un delito, es cuestión de justicia. Recuperémoslo y compartámoslo con los que tienen aun menos que nosotros.
El poder es del pueblo.
Su miedo es nuestra única arma.
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