Pocos son los muros que quedan levantados, pocos son los muros que cubren los esqueletos de aquellos que otrora fueron los pujantes templos de tiempos mejores. Ahora puedes mirar a través de ellos y ver que no eran nada aunque lo creían ser todo y, a pesar de todo ahí siguen, en pie, cuando hasta la última esperanza se ha agotado y la vegetación ha crecido ya entre sus grietas.
Ahí están, resistiendo al viento, orgullosos de si mismos, de lo que son, de lo que fueron, sin esperar días mejores, entregándose tan solo tiempo, saben que caerán pero también saben que no será pronto.
¿Qué paso para llegar a esto? ¿cuándo calló el primer muro? Tal vez fuera una bomba que lo destruyó todo en un segundo o tal vez se fueron derrumbando piedra a piedra.¿Acaso importa ahora?, ¿acaso le importó alguna vez a alguien?
Con sus cimientos hundidos en la tierra, unos pies que nunca serán de barro a pesar de que las lluvias de los siglos inunden hasta las almas. Unos cimientos que aguantaran para siempre hasta que alguien decida destruirlos y cuando lo hagan ya no importará, tal vez ya no importe ahora.
Y cada día cae una piedra mas y cada día hay un muro menos, sin piel pero con el corazón latiendo, sin memoria viva pero hasta el mas insignificante de los restos impregnados de memoria.
Quiero volver a pasear entre sus calles, ahora melancólicas avenidas del olvido, quiero volver a cubrirme bajo los voladizos de sus tejados en un día lluvia y buscar su sombra cuando el sol aprieta, quiero sentir su abrazo, quiero que recobren su vida, su aliento… Quiero. Pero no puedo. Esos caminos ya los han recorrido otros y ahora están cerrados para siempre.
Grandes estructuras de hormigón y almas, protagonistas de una pasado no tan lejano, testigos mudos de un cambiante presente, oráculos de un futuro que nos espera cuando doblemos la esquina.
El juego de Xarle quería ser un espacio para la reflexión y el pensamiento. Así empezó pero pronto se llenó de amores olvidados. El amor lo inunda todo, nos desborda cuando lo sentimos, nos desborda cuando no nos corresponden. Este espacio ya no es mío, es tuyo, es mi regalo. Aquí estará esperando siempre a que tus ojos vuelvan a dar vida a en mis palabras.
jueves, 24 de noviembre de 2011
viernes, 18 de noviembre de 2011
¿Saben ustedes que hay un mundo dónde habitan seres invisibles? Puedes pasar al lado de ellos, incluso rozarlos, y serás incapaz de verlos.
La verdad es que en la imaginación de la infancia ser invisible eran todo ventajas, joe poderse colar en el cine, o en el circo, o en el futbol, o dónde quisieras porque nadie es capaz de verte. Yo siempre he querido ser invisible, y como de pequeño leí muchos cómics usaría mis poderes para hacer el bien. El poderoso hombre invisible sería, lo malo que no podría salir en las portadas de los periódicos. ¿Cómo que por qué? pues porque soy invisible y no podría salir en la foto. Vaya, bueno en realidad no me importa porque casi mejor no ser famoso y poder llevar una vida discreta.
Anda mira, ¿y si te viene un ser invisible y te habla? joe, pues vaya susto, seguro que la gente sale corriendo. Pues vaya, yo quiero que me hablen y que no huyan de mi, sobre todo esa chica tan guapa con la que me cruzo por la calle todos los días.
Ummmmmmmm ¡como me apetece un pastel! No se si os he dicho que aparte de invisible soy muy goloso pero claro no tengo dinero, y es que esto de hacer de superhéroe anónimo es mas bien poco lucrativo. ¡Vaya! no tengo ni un euro no podré comer ese pastelito. Igual tengo que buscar un trabajo porque de invisible que soy me voy a morir de hambre. Oye, que he enviado varios curriculums y me han llamado para la entrevista pero cuando he llegado nadie me ha visto y cuando me he puesto a gritar ¡ehhhhhh que estoy aquí! todo el mundo ha salido corriendo. No se cuanto tiempo podré sobrevivir sin trabajo, claro como soy invisible me podría dedicar a robar pero tengan en cuenta ustedes que mis superpoderes solo los uso para el bien. O ¿qué se creen? ¿qué todos los seres invisibles somos unos ladrones?
Joe pues va a ser que esto de ser invisible no tiene tantas ventajas, si se pudiera ser invisible un rato si y otro no, pues todavía pero si no es un rollo. Pobre seres invisibles de ese extraño planeta.
-¡Escucha Xarle!
-¿Quién me habla?
- No salgas corriendo, que soy un ser invisible y por lo menos en tu cabeza estás dispuesto a aceptar que existan y que no te asusten
-Jejejeje pues tienes razón en eso. Y ¿qué quieres? ¿puedo hacer algo por ti? Ser invisible tiene que ser una vida dura
-Si, supongo que lo es pero ¿sabes lo que es lo peor?
-Pues no, cuéntamelo
-Que la mayoría de la gente, incluso la que sabéis que nosotros existimos, creéis que habitamos en otro mundo. Pero vivimos en el vuestro, compartimos vuestras calles, vuestros parques, vuestro día y vuestra noche.
-¿No me digas? No tenía ni idea
-Es mas, ni tan siquiera somos invisibles…
-¿Entonces porque no podemos veros?
-Porque nos habéis convertido en invisibles
¿Saben ustedes que hay un mundo en el que habitan seres invisibles? ¿Saben ustedes que ese mundo es el suyo? Abran bien los ojos y podrán verlos, ser invisible es aun peor de lo que parece.
La verdad es que en la imaginación de la infancia ser invisible eran todo ventajas, joe poderse colar en el cine, o en el circo, o en el futbol, o dónde quisieras porque nadie es capaz de verte. Yo siempre he querido ser invisible, y como de pequeño leí muchos cómics usaría mis poderes para hacer el bien. El poderoso hombre invisible sería, lo malo que no podría salir en las portadas de los periódicos. ¿Cómo que por qué? pues porque soy invisible y no podría salir en la foto. Vaya, bueno en realidad no me importa porque casi mejor no ser famoso y poder llevar una vida discreta.
Anda mira, ¿y si te viene un ser invisible y te habla? joe, pues vaya susto, seguro que la gente sale corriendo. Pues vaya, yo quiero que me hablen y que no huyan de mi, sobre todo esa chica tan guapa con la que me cruzo por la calle todos los días.
Ummmmmmmm ¡como me apetece un pastel! No se si os he dicho que aparte de invisible soy muy goloso pero claro no tengo dinero, y es que esto de hacer de superhéroe anónimo es mas bien poco lucrativo. ¡Vaya! no tengo ni un euro no podré comer ese pastelito. Igual tengo que buscar un trabajo porque de invisible que soy me voy a morir de hambre. Oye, que he enviado varios curriculums y me han llamado para la entrevista pero cuando he llegado nadie me ha visto y cuando me he puesto a gritar ¡ehhhhhh que estoy aquí! todo el mundo ha salido corriendo. No se cuanto tiempo podré sobrevivir sin trabajo, claro como soy invisible me podría dedicar a robar pero tengan en cuenta ustedes que mis superpoderes solo los uso para el bien. O ¿qué se creen? ¿qué todos los seres invisibles somos unos ladrones?
Joe pues va a ser que esto de ser invisible no tiene tantas ventajas, si se pudiera ser invisible un rato si y otro no, pues todavía pero si no es un rollo. Pobre seres invisibles de ese extraño planeta.
-¡Escucha Xarle!
-¿Quién me habla?
- No salgas corriendo, que soy un ser invisible y por lo menos en tu cabeza estás dispuesto a aceptar que existan y que no te asusten
-Jejejeje pues tienes razón en eso. Y ¿qué quieres? ¿puedo hacer algo por ti? Ser invisible tiene que ser una vida dura
-Si, supongo que lo es pero ¿sabes lo que es lo peor?
-Pues no, cuéntamelo
-Que la mayoría de la gente, incluso la que sabéis que nosotros existimos, creéis que habitamos en otro mundo. Pero vivimos en el vuestro, compartimos vuestras calles, vuestros parques, vuestro día y vuestra noche.
-¿No me digas? No tenía ni idea
-Es mas, ni tan siquiera somos invisibles…
-¿Entonces porque no podemos veros?
-Porque nos habéis convertido en invisibles
¿Saben ustedes que hay un mundo en el que habitan seres invisibles? ¿Saben ustedes que ese mundo es el suyo? Abran bien los ojos y podrán verlos, ser invisible es aun peor de lo que parece.
lunes, 7 de noviembre de 2011
No hay nada mas, nada. Eras tan solo una excepción en aquel cajón lleno de caras falsas. Cada vez que encontraba una sonrisa se iluminaba una esperanza pero nada, no hay nada más. Rostros sin palabras, cuerpos sin alma y algún que otro verso sin rima que no es capaz de encender mi pasión.
Nada, no hay nada más. Seguiré buscando porque has dejado un vacío en un lugar que ni tan siquiera sabía que existía. Pero ahí está, llorando en lágrimas cargadas de la sal de un mar demasiado lejano.
Tu ahí, tan lejos, yo aquí, demasiado cerca de mis pensamientos, demasiado cerca de las sonrisas; demasiado cerca, y echándote terriblemente de menos.
No sabes como lamento no poder haber conseguido que sintieras lo que yo sentía. No sabes como lamento no haberte podido devolver la felicidad que me diste. No sabes como lo lamento; pero supongo que nadie manda en los sentimientos y menos aun en los de otros.
Y en cuanto termine de escribir estas palabras me sumergiré de nuevo en la búsqueda en ese cajón de caras para encontrar de nuevo una sonrisa que se desvanezca al llegar la noche.
No hay nada mas, nada. Y ahora eres la excepción que abandona mi universo.
Nada, no hay nada más. Seguiré buscando porque has dejado un vacío en un lugar que ni tan siquiera sabía que existía. Pero ahí está, llorando en lágrimas cargadas de la sal de un mar demasiado lejano.
Tu ahí, tan lejos, yo aquí, demasiado cerca de mis pensamientos, demasiado cerca de las sonrisas; demasiado cerca, y echándote terriblemente de menos.
No sabes como lamento no poder haber conseguido que sintieras lo que yo sentía. No sabes como lamento no haberte podido devolver la felicidad que me diste. No sabes como lo lamento; pero supongo que nadie manda en los sentimientos y menos aun en los de otros.
Y en cuanto termine de escribir estas palabras me sumergiré de nuevo en la búsqueda en ese cajón de caras para encontrar de nuevo una sonrisa que se desvanezca al llegar la noche.
No hay nada mas, nada. Y ahora eres la excepción que abandona mi universo.
viernes, 21 de octubre de 2011
Mil palabras que esconden mil verdades,
mil palabras perdidas en el viento,
mil palabras que van formando un cuento,
mil palabras para todas la edades.
Un silencio que esconde un sufrimiento,
un silencio de tristes soledades,
un silencio que es casi un lamento,
un silencio de sordas vanidades.
Un sonido de un solo movimiento,
un sonido de todas las beldades,
un sonido arrastrado por el viento.
Un eco que no hace salvedades,
un eco respondiendo siempre atento,
un eco que no oculta falsedades.
mil palabras perdidas en el viento,
mil palabras que van formando un cuento,
mil palabras para todas la edades.
Un silencio que esconde un sufrimiento,
un silencio de tristes soledades,
un silencio que es casi un lamento,
un silencio de sordas vanidades.
Un sonido de un solo movimiento,
un sonido de todas las beldades,
un sonido arrastrado por el viento.
Un eco que no hace salvedades,
un eco respondiendo siempre atento,
un eco que no oculta falsedades.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
¡Abre las ventanas¡, que entre por ellas el frescor de la mañana, que limpie y purifique los corazones infestados de derrota, de miedo, de culpa y de las pus que de sus heridas mana.
¡Abre las ventanas!, que entre por ellas el frescor de la mañana, que entre el rocío, que entre la escarcha, que entren las nubes y que entre el agua, que corran los ríos que dan vida al alma.
¡Abre las ventanas!, que el sol ilumine los oscuros rincones, que caliente los cuerpos, que prenda la llama, que incendie la vida, que alegre tu casa.
¡Abre las ventanas!, que entren las voces, los trinos, la calma, que callen los silencios, que apaguen la rabia.
¡Abre las ventanas!, que entre la vida, que inunde tu casa, que empuje al vacío que llena la estancia.
¡Abre las ventanas!, descorre el cerrojo, que se abran las puertas que encierran tus miedos, que se abran las puertas que esconden tus sueños.
¡Abre las ventanas!, que entre por ellas el frescor de la mañana.
¡Abre las ventanas!, que entre por ellas el frescor de la mañana, que entre el rocío, que entre la escarcha, que entren las nubes y que entre el agua, que corran los ríos que dan vida al alma.
¡Abre las ventanas!, que el sol ilumine los oscuros rincones, que caliente los cuerpos, que prenda la llama, que incendie la vida, que alegre tu casa.
¡Abre las ventanas!, que entren las voces, los trinos, la calma, que callen los silencios, que apaguen la rabia.
¡Abre las ventanas!, que entre la vida, que inunde tu casa, que empuje al vacío que llena la estancia.
¡Abre las ventanas!, descorre el cerrojo, que se abran las puertas que encierran tus miedos, que se abran las puertas que esconden tus sueños.
¡Abre las ventanas!, que entre por ellas el frescor de la mañana.
viernes, 2 de septiembre de 2011
En esta isla, en una roca bañada siempre por las aguas de una mar serena, en un lugar dónde no existe la sombra y el sol quema como el fuego de los corazones solitarios. Aquí dónde siempre es verano, dónde las tormentas nunca acaban de romper el cielo, dónde la lluvia es un anhelo. Dónde todo es seguro porque nada en realidad existe.
Aquí, en esta tierra inhóspita, habita el olvido, durmiendo junto a mi pero sin alcanzar a cubrirme con su sombra para protegerme de ese sol de infernales rayos infrarrojos que quema hasta las pieles mas curtidas.
Sentado en una atalaya, paseando cerca de los faros que evitan los desastres pero que no aseguran que el mundo siga girando hacia dónde queremos. Junto a esa mar serena que nunca bate sus olas por encima de mi alma. Observando, esperando a sentir el ímpetu de sus olas rompiendo contra mi pecho.
El viento mece mis cabellos, despeja mi frente pero no mi cabeza. Y esa mar serena me arrulla con el suave canto de sus olas acariciando la roca. Y me quedo dormido en manos de las diosas del silencio, esperando a que un grito despierte un alma eternamente aletarga.
Y por fin estalla la tormenta y por fin las olas me arrastran hacia el mar con toda su fuerza, llevándose todo por delante. Dándome la vida, quitándomelo todo. Destruyendo el suelo en el que piso y construyendo un nuevo paisaje dónde disfrutar de la belleza de sus aguas.
El mar es un dios paciente, ganará siempre la batalla pero es más bello cuando desata su furia.
Aquí, en esta tierra inhóspita, habita el olvido, durmiendo junto a mi pero sin alcanzar a cubrirme con su sombra para protegerme de ese sol de infernales rayos infrarrojos que quema hasta las pieles mas curtidas.
Sentado en una atalaya, paseando cerca de los faros que evitan los desastres pero que no aseguran que el mundo siga girando hacia dónde queremos. Junto a esa mar serena que nunca bate sus olas por encima de mi alma. Observando, esperando a sentir el ímpetu de sus olas rompiendo contra mi pecho.
El viento mece mis cabellos, despeja mi frente pero no mi cabeza. Y esa mar serena me arrulla con el suave canto de sus olas acariciando la roca. Y me quedo dormido en manos de las diosas del silencio, esperando a que un grito despierte un alma eternamente aletarga.
Y por fin estalla la tormenta y por fin las olas me arrastran hacia el mar con toda su fuerza, llevándose todo por delante. Dándome la vida, quitándomelo todo. Destruyendo el suelo en el que piso y construyendo un nuevo paisaje dónde disfrutar de la belleza de sus aguas.
El mar es un dios paciente, ganará siempre la batalla pero es más bello cuando desata su furia.
miércoles, 20 de julio de 2011
Intento de soneto (reeditado jajaja)
No sabría que decir ni aunque quisiera,
y aunque quiero querer me desespero,
y me amordaza el sueño de tus besos
que silencian mi voz mientras te esperan.
Quiero gritar con voz desgarradora
y sentir como vibra mi garganta,
pero mi voz de nuevo se atraganta
si tus besos no llegan a su hora.
Me atronan mil silencios compartidos
en besos de una boca encantadora,
que nacen en mis sueños no vividos
Ya no puedo esperar, los quiero ahora,
un silencio y un beso enternecido
de esos que se dan si te enamoras.
y aunque quiero querer me desespero,
y me amordaza el sueño de tus besos
que silencian mi voz mientras te esperan.
Quiero gritar con voz desgarradora
y sentir como vibra mi garganta,
pero mi voz de nuevo se atraganta
si tus besos no llegan a su hora.
Me atronan mil silencios compartidos
en besos de una boca encantadora,
que nacen en mis sueños no vividos
Ya no puedo esperar, los quiero ahora,
un silencio y un beso enternecido
de esos que se dan si te enamoras.
lunes, 18 de julio de 2011
No querría recordar este mar envuelto en esta niebla, querría recordar aquel mar que se extendía mas allá de dónde llegaba la vista, aquel mar que me agitaba, que me serenaba, que me susurraba al oído, que me mecía entres sus olas. Ese mar que me quemaba con su calor y me congelaba con su frío. Ese mar de claros y oscuros, de tristezas, de alegrías. De días de lluvia y de sol y de nubes, de días de todos los colores.
No querría recordar este mar en este día de niebla. Porque en lo días de niebla mis sentidos no son suficientes para percibirlo en su inmensa grandeza. Quisiera sentirlo con el corazón pero los témpanos de hielo lo congelan.
Mucho he llorado por verte así, por no poder verte y mis lágrimas solo eran el recuerdo doloroso de tus saladas aguas. Te quiero sin niebla, pero me empeño en levantar la más pesada de las brumas.
Fui feliz por momentos, tan solo por momentos, porque los instantes se acababan con impaciente rapidez. Fui feliz por momentos, tan feliz que nada mas importaba. Fui feliz por momentos, tan feliz que cada vuelta a la realidad era un castigo.
Y ahora te veo así, envuelta entre la niebla, y lloro de nuevo con las gotas de tus aguas y la visión se hace más borrosa. Esta es la foto que me llevo de aquellas espléndidas vacaciones acurrucado en tu costa. Espero que el tiempo despeje las nieblas del recuerdo y me deje recordarte con aquel imponente aspecto que te daba aquel dulce sol de primavera.
No querría recordar este mar en este día de niebla. Porque en lo días de niebla mis sentidos no son suficientes para percibirlo en su inmensa grandeza. Quisiera sentirlo con el corazón pero los témpanos de hielo lo congelan.
Mucho he llorado por verte así, por no poder verte y mis lágrimas solo eran el recuerdo doloroso de tus saladas aguas. Te quiero sin niebla, pero me empeño en levantar la más pesada de las brumas.
Fui feliz por momentos, tan solo por momentos, porque los instantes se acababan con impaciente rapidez. Fui feliz por momentos, tan feliz que nada mas importaba. Fui feliz por momentos, tan feliz que cada vuelta a la realidad era un castigo.
Y ahora te veo así, envuelta entre la niebla, y lloro de nuevo con las gotas de tus aguas y la visión se hace más borrosa. Esta es la foto que me llevo de aquellas espléndidas vacaciones acurrucado en tu costa. Espero que el tiempo despeje las nieblas del recuerdo y me deje recordarte con aquel imponente aspecto que te daba aquel dulce sol de primavera.
viernes, 15 de julio de 2011
Hay un color en el cielo al que nunca se como llamarlo, hay un color en el cielo que me obsesiona, hay un color en el cielo que querría ver siempre pero que casi siempre me rehúye.
Pero está ahí y y yo paso horas volando entre las nubes, bajo la lluvia, la busco al lado del sol, en la cara oculta de la luna pero casi siempre me rehúye.
Pero los momentos que aparece, eso días que aparece y me ilumina con su luz desde ese cielo, esos días, esos momentos son inolvidables.
Pararía el tiempo si pudiera, pararía el mundo con tal de saber que estará ahí mañana.
Y estará, seguro que estará pero ¿podré verlo?
Pero está ahí y y yo paso horas volando entre las nubes, bajo la lluvia, la busco al lado del sol, en la cara oculta de la luna pero casi siempre me rehúye.
Pero los momentos que aparece, eso días que aparece y me ilumina con su luz desde ese cielo, esos días, esos momentos son inolvidables.
Pararía el tiempo si pudiera, pararía el mundo con tal de saber que estará ahí mañana.
Y estará, seguro que estará pero ¿podré verlo?
martes, 12 de julio de 2011
Sobre las baldosas grises cae la fina lluvia que cala hasta los huesos dando vida al alma de una ciudad gris y oscura. Subo al tren que sigue los pasos de las sardineras y todavía puedo ver los recuerdos de unos tiempos más grises, la ruinas de un pasado que cimentaron el presente. Entre los escombros flotan efluvios de melancolía y con cada respiración penetran en mis pulmones ahogándome en los recuerdos de un pasado que no he vivido.
Y llego al mar, y las finas gotas de lluvia apenas salpican en el agua de un mar atormentado, que rompe con toda su fieraza contra unos muelles de piedra dispuestos a contenerle para siempre. Pero ambos saben quien ganara la batalla, ambos saben que el mar terminará devorándolo todo.
Y me siento allí, sobre el muro de piedra, con la lluvia resbalando por mi cuerpo, con la sal de las olas salpicándome en la cara. Me siento tan vacío que tan solo esa fina lluvia y ese mar rompiente me hacen sentir que estoy vivo. Y sentado allí, calado hasta los huesos disfruto del placer de sentir, disfruto del lento discurrir del tiempo y sufro y disfruto con mis pensamientos. Jamás me he sentido mas acompañado, jamás he estado tan solo.
La luz va escapando por mi izquierda, mi cuerpo ya no resiste el frío y el camino a casa es largo. Lanzo mi última mirada al horizonte, pero tampoco hoy encuentro la respuesta. Cabizbajo, aterido de frío y vacío, dolorosamente vacío, camino otra vez hacia mi vida. Sigue lloviendo pero a mis espaldas se han abierto claros en el cielo, claros que no llegué a ver porque no espere lo suficiente.
El tiempo, la espera, !cuanto nos determina¡, casi siempre he esperado demasiado y en algunos momentos relevantes me ha podido la impaciencia. Y el tren parece que no llega nunca y las agujas del reloj parece que avanzan hacia atrás buscando el orden lógico de las cosas. Y por fin el traqueteo me saca de mis ensoñaciones y los agudos pitidos me anuncian que las puertas van a cerrarse.
La noche no me deja ver las ruinas, aunque de todas maneras me he sentado en el lado que mira al muro. Los muros de piedra no dejan pasar la luz pero por lo demás son inofensivos. Milagrosamente el trayecto pasa en un segundo sumido en destellos de piedras grises que solo se iluminan a nuestro paso. Sin luz propia, como la luna, solo pueden vivir de los reflejos.
Y desde la estación a mi casa, en un intenso paseo bajo la suave lluvia me da por pensar que tengo luz, y que puedo orientarla hacia dónde quiera. Y en ese breve paseo desaparece el vacío, no hay todavía demasiado, pero ya no está vacío. Y al abrir la puerta del portal la lluvia cesa y estallo en mil carcajadas, de rabia, de dolor pero tal vez también de alegría.
En esta ciudad gris la lluvia es mi compañera, no tardará en volver y aquí estaré esperando a que me cale hasta los huesos. Resurgiré con ella, resurgiré con el agua de la vida.
Y llego al mar, y las finas gotas de lluvia apenas salpican en el agua de un mar atormentado, que rompe con toda su fieraza contra unos muelles de piedra dispuestos a contenerle para siempre. Pero ambos saben quien ganara la batalla, ambos saben que el mar terminará devorándolo todo.
Y me siento allí, sobre el muro de piedra, con la lluvia resbalando por mi cuerpo, con la sal de las olas salpicándome en la cara. Me siento tan vacío que tan solo esa fina lluvia y ese mar rompiente me hacen sentir que estoy vivo. Y sentado allí, calado hasta los huesos disfruto del placer de sentir, disfruto del lento discurrir del tiempo y sufro y disfruto con mis pensamientos. Jamás me he sentido mas acompañado, jamás he estado tan solo.
La luz va escapando por mi izquierda, mi cuerpo ya no resiste el frío y el camino a casa es largo. Lanzo mi última mirada al horizonte, pero tampoco hoy encuentro la respuesta. Cabizbajo, aterido de frío y vacío, dolorosamente vacío, camino otra vez hacia mi vida. Sigue lloviendo pero a mis espaldas se han abierto claros en el cielo, claros que no llegué a ver porque no espere lo suficiente.
El tiempo, la espera, !cuanto nos determina¡, casi siempre he esperado demasiado y en algunos momentos relevantes me ha podido la impaciencia. Y el tren parece que no llega nunca y las agujas del reloj parece que avanzan hacia atrás buscando el orden lógico de las cosas. Y por fin el traqueteo me saca de mis ensoñaciones y los agudos pitidos me anuncian que las puertas van a cerrarse.
La noche no me deja ver las ruinas, aunque de todas maneras me he sentado en el lado que mira al muro. Los muros de piedra no dejan pasar la luz pero por lo demás son inofensivos. Milagrosamente el trayecto pasa en un segundo sumido en destellos de piedras grises que solo se iluminan a nuestro paso. Sin luz propia, como la luna, solo pueden vivir de los reflejos.
Y desde la estación a mi casa, en un intenso paseo bajo la suave lluvia me da por pensar que tengo luz, y que puedo orientarla hacia dónde quiera. Y en ese breve paseo desaparece el vacío, no hay todavía demasiado, pero ya no está vacío. Y al abrir la puerta del portal la lluvia cesa y estallo en mil carcajadas, de rabia, de dolor pero tal vez también de alegría.
En esta ciudad gris la lluvia es mi compañera, no tardará en volver y aquí estaré esperando a que me cale hasta los huesos. Resurgiré con ella, resurgiré con el agua de la vida.
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