lunes, 27 de febrero de 2017

Fue un amor que era imposible,
un amor intenso, un amor incontrolado,
un amor verdadero,
un amor contra viento y marea,
un amor contra todas las barreras.
Un amor que se hundió en la vida,
en esa que vivíamos cada uno por nuestro lado,
Me quisiste, me amaste,
mucho mas de lo que nunca llegué a creer,
lo sabía, lo sentía pero nunca me lo llegué a crer,
tanto te amaba, tanto te amo,
tan imposible me parecía que me correspondías.
Y llegaron los malos momentos,
y la vida, la otra vida, nos comía,
dos vidas no son posibles en un mismo cuerpo,
y elegiste, elegiste bien,
yo no hubiera podido soportar mas esa mentira,
y tú tenías que apostar por algo mas,
por algo que yo no tenía,
por la seguridad y el bien de los que amabas,
de los tuyos,
de los que forman parte de ti
y te llevarán siempre consigo.
Fue un amor que era imposible,
pero fue, tu me amaste, yo te amé,
yo aun te sigo amando.


viernes, 24 de febrero de 2017

Se acumula polvo en los días,
sábanas blancas cubren los sueños,
se siente el vacío en los recuerdos.
Ausencia de lo que fue,
de lo que pudo ser
y se quedó en nada.
Y aun así quiero conservarlo,
aunque no valga de nada,
y cada día lleno esos recuerdos,
y cada día retiro las sábanas
y cada día voy quitando el polvo.
Pero el tiempo pasa
y siento que ya nunca
volverá a ser mi casa.



jueves, 23 de febrero de 2017

Danza de máscaras, rostros ocultos,
pieles vestidas  siempre disfrazadas,
carnaval de la vida, carnaval  de miradas,
carnaval de sueños, carnaval de palabras.
Así caminamos, impostura de vida,
ocultando en las sombras
nuestro yo, nuestro ser, lo que somos.
Y el disfraz se nos pega a la piel,
atraviesa los poros
y se termina haciendo uno con nosotros,
nos terminamos creyendo
nuestra propia mentira.
Y ponemos mas capas y capas de telas,
siempre mas y nunca desnudándonos
y sin embargo desnudos es como mejor estamos.




miércoles, 22 de febrero de 2017

Microcuentos de adulto para Rita: de cómo se hace el amor

Amanecía, abrí lo ojos y la vi, durmiendo plácidamente en mi cama, tumbada de costado dándome la espalda. La sabana recogida sobre sus caderas dejaba totalmente al descubierto su espalda desnuda, su pelo caía hacia abajo y exponía parte de su cuello también a mi mirada. Me quedé mirándola, embobado, tal vez fueran unos minutos, tal vez horas. No podía dejar de mirarla. Deseaba empezar de nuevo a besar cada centímetro de su piel, recorrerla con mis manos y meterlas también debajo de las sabanas.  No lo hice. Me acerqué a ella y pasando mi brazo por encima de su cintura la abracé y puse mi cabeza junto a la suya. Ella me sintió y pegó todo su cuerpo contra el mío, su espalda contra mi pecho, sus nalgas contra mis caderas, sus piernas contra mis piernas. La deseaba tanto, tanto me excitaba, pero aquel momento tierno, aquel momento de cariño, de amor, fue más maravilloso que el sexo del que disfrutamos en la noche. Deseaba su cuerpo, excitaba mi mente pero por encima de todo la amaba.


martes, 21 de febrero de 2017

Microcuentos de adulto para Rita: Noche loca

Me levanté con la marca de sus uñas en mi espalda. El puto gato se había metido en mi cama.

lunes, 20 de febrero de 2017

¿Lloraste alguna vez?
¿lloraste por no poder darme mas?
¿lloraste por las cosas que estaban sucediendo?
¿lloraste porque me amabas?
¿lloraste alguna vez al leerme?
¿Se licuó alguna vez tu piel de hielo?
¿Lo hizo?
Cuantas veces te llore yo,
muchas mas de las que me viste.
Ni una lágrima vi en tus ojos,
siempre fría, siempre dura
y sin embargo se que ardías por dentro.
Ese hielo que te envolvía,
esa piel que te cubría,
tan bella, tan fría.
El hielo destruye la vida,
una lágrima, tan solo una,
hubiera sido una esperanza.
Tu lo sabías,
creías que te hacía débil,
jamás quisiste mostrarte vulnerable,
lo eras, lo eres, como lo somos todos.
Quiero pensar que lloraste,
quiero pensar que tuviste tus momentos,
en soledad, cuando nadie podía verte,
quiero pensarlo y lo pienso,
no lo se pero lo creo,
no lo se pero lo siento.
Rompe esa piel de hielo,
llora cuando tengas que llorar,
en hielo no es posible la vida,
todo se muere en el hielo.
Llora cuando tengas ganas de llorar,
llora, no serás más débil,
serás mas humana,
llora, muéstrate por dentro,
llora, el hielo es bello,
pero eres mas bella por dentro.
Llora, no por mi, no para mi,
yo se que te perdí hace mucho tiempo,
llora por los que quieres,
llora con ellos,
llora o los terminaras perdiendo.


viernes, 17 de febrero de 2017

De los días que fueron;
flores secas sin color,
noches oscuras de insomnio,
vientos fríos y soles eternos.
De los días que fueron;
mares cada vez menos salados,
cumbres sin vida,
campos yermos.
De los días que fueron;
ciudades sin vida
pueblos sin alma
calles vacías.
De los días que fueron;
lienzos negros,
folios en blanco,
silenciosas baladas sin letra.
De los días que fueron;
preguntas sin respuesta,
palabras vacías,
oídos sordos.
De los días que fueron
eso queda,
el recuerdo, el olvido,
el todo y la nada.


jueves, 16 de febrero de 2017

Microcuentos para Rita: Trilogía del limón III, de cómo nos ven los demás

Siendo ácido el limón se veía amargo. Los demás, los demás le veían de mil formas diferentes, para cada persona podemos ser una cosa diferente, depende de la propia subjetividad de la persona y de cómo nos hayamos relacionado o dejado de relacionar con ella, a veces basta una mirada para hacer un juicio sobre una fruta o una persona. Pero en general, la mayoría de las personas, lo veían dulce, curiosamente como al él le gustaría ser. Y es que cuando deseamos algo, cuando nos gustaríamos mas a nosotros mismos siendo de una determinada manera, caminamos hacia ese destino incluso sin darnos cuenta. Y deseando ser dulce, siendo ácido y creyéndose amargo, en el paladar dejaba ese agradable regusto que él deseaba pero no creía dejar.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Dejé de ser quién era
por quererte demasiado
porque no supe quererte.
Dejé de ser quien era,
no era fácil quererte
como tu necesitabas.
Dejé de ser quien era
y dejaste de quererme.
Nunca olvidaré el día
que me dijiste que
las personas no cambian nunca.
Te dije que creía lo contrario,
te lo dije porque quería cambiar
para que me siguieras queriendo,
lo pensaba y lo pienso,
la gente cambia,
no siempre para bien,
pero cambia.
Y pasan los años y me doy cuenta,
yo dejé de ser quien era,
cambié y dejaste de quererme,
cambié mas y dejaste de soportarme.
Cruel manera de certificar lo que ya sabía,
dolorosa forma de confirmar lo cierto,
ojalá me hubiera equivocado,
ojalá no hubiera cambiado.
Dejé de ser quien era
y dejaste de quererme.


martes, 14 de febrero de 2017

Cuanto mal hacemos, cuanto daño, en ocasiones con mala intención, las mas de las veces porque no nos paramos a pensar en lo que estamos haciendo, porque nos centramos en nosotros mismos, en lo que somos, en lo que estamos viviendo y no tenemos en cuenta la realidad del otro, las vivencias del otro, cómo influye en el otro lo que estamos haciendo. Cuánto daño hacemos a las personas que queremos sin ni tan siquiera ser conscientes de ello. Pero lo hacemos, somos egoístas, somos humanos. Pero cuando hemos hecho daño, cuando nos damos cuenta, nos duele también a nosotros. Pedir perdón es un camino a veces complicado pero que puede liberarnos especialmente cuando al pedirlo sentimos que nos perdonan. Pero es lícito que no nos perdonen, humanos somos y el dolor a veces es demasiado grande. Soy de esas personas que piden perdón, no porque necesite ser perdonado –aunque lo deseo-, si no porque pienso que al menos hay reconocer el daño que se ha infringido, reconocer que hemos provocado una vivencia dolorosa y dar de paso la posibilidad de que la persona nos exprese lo que siente aunque no nos guste. Creo que pedir perdón, el reconocimiento sincero del daño causado,  también ayuda a liberar a la persona a la que se lo hemos pedido. Puede que la reconciliación no sea posible, reconozco el derecho a no perdonar o a perdonar en parte o a perdonar pero no querer sabe nada de la persona que pide perdón. En ocasiones los caminos de las personas se cruzan en un momento de la vida y no vuelven a cruzarse nunca y a veces es el dolor lo que separa esos caminos. La pérdida, como he dicho en otras ocasiones, es algo consustancial a la vida.
Estos días, por cosas que han ido sucediendo, siento la necesidad de pedir perdón. Creo que ya lo he pedido en otras ocasiones pero esa necesidad se intensifica tal vez porque con la cabeza mas fría y sobre todo con el corazón mas tibio he sido capaz de ver la de cosas que he hecho mal a diferentes personas a lo largo de mi vida. Creo haber pedido perdón a muchas de ellas y si lo he hecho es porque sinceramente sentía que debía de hacerlo, pero también se que por el camino han quedado alguna a la que no se lo he pedido, algunas de ellas porque en su momento no me di cuenta de lo que había hecho y cuando me di cuenta ya habían desaparecido de mi vida, otras porque nunca me dieron la oportunidad de hacerlo. Quiero pedir hoy disculpas a todas ellas y también a las que aún no soy ni tan siquiera consciente de que las he hecho daño. Soy consciente de que a las personas no les sirve para nada que lo haga así, cuando ni tan siquiera saben de la existencia de este blog, tan solo acalla un poco mi conciencia y la necesidad que tengo de pedir perdón a personas a las que ya no puedo pedírselo.

Ocurren cosas, hacemos daño, que no sea queriendo no es una excusa, vayan aquí mis disculpas a esas personas que por mi acción o inacción se hayan sentidos dañadas.