lunes, 28 de noviembre de 2016

CCPR- Hoper IX: Oración

Echo una bola, en posición fetal, desnudo dentro de un traje de protección que ya ni se molestaba en limpiar. Barba, delgado en extremo, terribles ojeras debajo de sus ojos, sus huesos debilitados por la ausencia constante de gravedad, demenciado por la oscuridad, por la soledad, por la ausencia de ruidos, demacrado miraras por donde le miraras. 32 horas, 7 minutos y 1 segundo para el final de un viaje, menos de día y medio pero Hoper ya no miraba el cronometro, hacía casi ya una semana que había entrado en una total depresión y ya todo le daba igual, si hubiera encontrado la forma hubiera intentado suicidarse aunque probablemente no hubiera encontrado el valor para hacerlo.
Recitaba ahora una de aquellas oraciones que aprendió de niño, un sinsentido de palabras vacías a un dios en el que nunca había creído. En un mundo donde la ciencia era capaz de explicarlo todo, donde la ciencia había hecho posible lo imposible, donde podía controlarlo casi todo excepto la muerte, la existencia de un dios había perdido prácticamente el sentido. Tan solo la muerte, mas bien la necesidad humana de transcendencia, hacía que se sostuviera. Los humanos lo comprendían todo excepto su propia muerte, y si la comprendían la temían, y ese era el espacio que ocupaba dios, la posibilidad de volver a otra vida tras la muerte, la esperanza de que tras la muerte no se acabara todo. Y esa era la excusa perfecta de las religiones para aferrarse al mundo, para captar adeptos, seguidores, practicantes o simplemente personas que se identificaban a si mismas como de una religión u otra por lo que pudiera pasar, por la remota esperanza, por un sentimiento de ¿y si existe un dios?. Pero hacía siglos que las religiones se habían convertido en auténticos lobbys, querían mantener su poder en el mundo y lo habían conseguido. Tenían parte del poder económico, habían aprovechado durante siglos su posición para amasar auténticas fortunas y aprovechaban su capacidad de influencia en sus fieles para presionar y tener presencia en el poder político. De religión realmente quedaba realmente poco, era otro negocio mas, que se justificaba así misma y justificaba incluso guerras santas para mantener su poder. Era la historia de la iglesia donde la espiritualidad tan solo era un recurso que explotar para mantener su status quo. Si realmente existiera un dios bondadoso se avergonzaría de los que decían representarle en la tierra.
Hopper nunca fue religioso, pero de pequeño había estado en grupos de tiempo libre cercanos a la iglesia, hacían muchas salidas a la naturaleza e hizo muchos amigos allí, una sutil forma de captación. Nunca llego a creer en dios, su mente analítica descartaba las remotas posibilidades de que existiera, pero aquellos días en compañía de sus amigos fueron algunos de los mas felices de su vida. Aquellas oraciones que ahora recitaba, le vinieron a la cabeza en uno de sus primeros raptos de locura y por el miedo a la muerte, por el miedo a que todo se acabara empezó a recitarlas sin parar. Ahora simplemente eran una esterotipia que lejos de ayudarle abundaba en su propio hundimiento.

El viaje estaba llegando a su fin, apenas un par de saltos y un agujero de gusano, unas pocas horas mas, sin embargo el destino de Hoper era ahora, si cabe, mas incierto que nunca.

jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Y si la que te equivocaste fuiste tú?
¿Y si mis defectos no eran tantos?
¿Y si se acrecentaban porque mi único
deseo era estar contigo?
¿Y si has perdido un hombre bueno,
agradable, amable, cariñoso..?
¿Y si has perdido un hombre inteligente
que solo deseaba hacerte feliz?
¿Y si has perdido a un hombre
que te quería mas que a nadie, mas que a nada,
como nunca te han querido?
¿Y si has perdido un futuro mas feliz?
¿Y si has perdido una oportunidad
de esas que solo pasan una vez en la vida?
Elegiste, elegiste apartarte de mi,
una decisión probablemente acertada
pero ¿y si te equivocaste?
No, no hay manera de saberlo,
optamos, decidimos
y nunca sabremos lo que habría pasado
de tomar la decisión contraria.
Es lo que hay, así es la vida.
Me gustaría tan solo que de vez en cuando
alguna de estas preguntas rebotara en tu cabeza,
me gustaría que dudaras si elegiste bien,
tal vez no haya marcha atrás,
pero si lo piensas, si alguna vez lo piensas,
significaría que también me querías.
Ahora, instalados en el frio,
es el momento para las preguntas
que nunca tendrán respuesta.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

CCPR- Hoper VIII: Soledad, locura.

Había transcurrido casi la mitad del viaje, no se había acostumbrado a los saltos de gusano y todavía seguía vomitando. De vez en cuando le atacaba la claustrofobia y tenía que medicarse y cuando estaba bien miraba unas pastillas que se le estaban acabando. Había establecido algunas rutinas que le permitieran sobrellevar el viaje, cada día escucha música durante media hora, el único contacto de alguna manera humano que tenía, lo único que le hacía recordar que estaba vivo. Encendía una pequeña linterna que llevaba para recoger los desechos y que sus ojos vieran algo mas que aquella profunda oscuridad que le envolvía. Reservaba las baterías para momentos peores. En algunos sentidos cada día era peor que al anterior, en otros ya se estaba acostumbrando. La soledad era su compañera y de todos los males aquel era el menor. En otros momentos cogía el libro y pasaba páginas leyéndolo a oscuras, en su mente, en sus recuerdos. Se encontró con una frase “El mar, demasiado grande para abarcarlo, demasiado profundo para entenderlo, demasiado bello para sentirlo sin que te desborde, demasiado lejano siempre.”, se le escapaba parte de su significado pero podía ver en ella un amor que Hoper nunca había sentido. Tampoco tenía claro si creía en el amor, su experiencia adolescente le impulsaba a pensar que eso del amor no existía, que tenemos todo responde a un desorden hormonal basado en el instinto de reproducción. En parte deseaba creer en el amor pero él necesitaba sexo, necesitaba meterse entre las piernas de una mujer y eyacular una y otra vez hasta quedar exhausto. Su obsesión con el sexo se fue volviendo cada vez mas grande durante el viaje, en parte por efecto de las pastillas, en parte porque después de muchos años podría tener un contacto real con una mujer. En el planeta prisión el contacto con el otro sexo les estaba vetado. Imagina miles de situaciones en las que se encontraba con una mujer, hablaban y en pocos instantes estaban follando en una cama o en cualquier otro lugar. Se masturbaba imaginando historias, durante esos instantes ni era consciente del viaje, del cubículo donde estaba encerrado, no se acordaba de los vómitos, de los mareos, aquellos eran los mejores momentos y de alguna manera se terminó enganchando a la masturbación.
Y lloraba, lloraba constantemente, muchas veces por miedo otras simplemente sin saber porque. Lloraba desconsoladamente. A veces por su cabeza pasaban imágenes de su vida, recuerdos de tiempos pasados, de tiempos mejores. Incluso la cárcel era mejor que aquel viaje. Otras veces pensaba en que haría si es que lograba escapar con vida de aquel viaje, no era nadie, no tenía papeles, no tenía oficio y probablemente le buscaran para hacerle volver a aquella prisión y si lo hacían le enviarían a lo mas profundo de la mina donde la muerte no era una cuestión de suerte, era algo prácticamente seguro. Y tal vez la muerte era la respuesta, era joven, las ganas de vivir le habían llevado a intentar huir e iniciar una vida de verdad, una normal con las alegrías y tristezas que conllevaba pero que Hoper siempre se imaginaba mas feliz que triste pero en ocasiones esas ganas de vivir se esfumaban y la vida carecía de sentido. La soledad le estaba derrotando y gritaba para sentirse vivo para escuchar algo mas que ese frio silencio espacial. Masticaba las raciones y ese simple sonido era algo consolador, un signo de vida, al igual que lo eran sus deposiciones. A aquellas alturas el cubículo apestaba pero el ya ni lo notaba. Al principio había asumido el olor como algo irremediable, a los cinco días se obsesionó en buscar la manera de eliminarlo, ahora simplemente ni lo notaba. Tenía también episodios de demencia, hablaba solo, hablaba a su libro y a otros objetos que llevaba consigo y él mismo se contestaba con una voz diferente. Pero pasaban, de momento todo pasaba y volvía a su ser para darse cuenta de que estaba enloqueciendo.

La mitad del viaje había transcurrido, tal vez lo mas terrible estuviera por llegar. Cerró los ojos y empezó a imaginar que se encontraba con aquella compañera de clase que en aquellos tiempo era el mito sexual del instituto y que tras unas breves palabras empezaban a practicar sexo. Volvió a masturbarse.

martes, 22 de noviembre de 2016

CCPR- Hoper VII: gusano y salto

La ingravidez volvió de repente. En un momento paso de estar tumbado en el suelo a estar flotando en el pequeño cubículo donde se alojaba. La nave de salto se había desensamblado del espaciopuerto orbital y perdido la gravedad artificial de la estación. Habían despegado. La aceleración en las naves de salto era débil pero constante y estando muy cerca de agujero de gusano del sistema no saltaría a la velocidad luz hasta después de pasarlo. La física espacial quedaba muy grande para los conocimientos de Hoper y solo había entendido los agujeros de gusano con un viejo juego al que jugaban de niños en la escuela. Se doblaba un papel en blanco y cada uno de los dos jugadores ponía varios circulitos que representaban sus naves. Se trataba de hacer un punto en tu lado de la hoja, doblar el papel y marcarlo por encima para que la tinta se quedara marcada en el otro lado del papel, si acertabas con en el circulito de una nave “enemiga” la destruías. El primero que destruyera todas ganaba el juego, y Hoper le encantaba jugar a ese juego. Y eso era mas o menos el efecto de los agujeros de gusano, plegaban el espacio-tiempo y salían en otra parte de la galaxia, por esa razón las naves de salto también eran conocidas como plegadoras.
Habían pasado 3 minutos, 27 minutos y 1 segundo desde que la nave había dejado su amarré cuando todo comenzó a vibrar, a moverse bruscamente en todas las direcciones, Hoper tenía la sensación de estar dando vueltas de campana descontroladamente. Habían entrado en el agujero de gusano y su casco se volvió a llenar de vómito. Que diferente era el viaje en los espacios habilitados para pasajeros. Perdió el conocimiento y lo recupero varias veces, vomitó y volvió a vomitar y cuando por fin la tranquilidad volvió su traje estaba completamente sucio por dentro, en el casco volvía a flotar el vómito y sus heces flotaban constreñidas por el traje. Habían pasado el primer agujero de gusano y aun le quedaban varios, ahora se lanzarían a la velocidad de la luz en busca del próximo. Fue solo un instante pero se comprimió fuertemente contra el suelo, tanto que le dolía todo el cuerpo, todos los huesos, el cráneo se le comprimió con tanta fuerza que pensaba que le iba a estallar la cabeza. A penas un segundo y todo había pasado, sin luz, sin sonido, y flotando en su cubículo volvió la sensación de tranquilidad y bien estar, se quitó el traje y volvió a limpiarlo por dentro. Se afanó en la limpieza pero el olor sería su compañero de viaje, después de cada salto podría quitárselo unas horas pero el olor impregnado en la tela no desaparecería de aquel cubículo.
Comió otra ración para asentar el estómago y la sensación de bienestar fue creciendo hasta que le sobrevino una sensación de claustrofobia. Llevaba apenas un día encerrado y le quedaba mas de un mes, había previsto que esto pudiera pasar porque, junto al miedo a las alturas, era una de sus fobias mas comunes. No le pasaba siempre pero si algunas veces, saco un potente ansiolítico del botiquín y en poco tiempo se quedó dormido. Sus sueños fueron inquietos y en ellos tenía una presencia constante aquella chica de la que se enamoró, como solo los adolescentes se enamoran, siendo un adolescente. Sueños de amor pero sobretodo sexuales. 27 años y jamás había tenido una relación sexual, pornografía y masturbación era todo lo que sabía del sexo. Sus hormonas pedían sexo, lo que verdaderamente anhelaba su alma era amor. Se despertó con la sensación de humedad que había dejado el semen entre sus piernas, su pene estaba empalmado y no dudo en masturbarse para afanarse de nuevo en recoger los desechos.


lunes, 21 de noviembre de 2016

CCPR- Hoper VI: Espacio-puerto

Era el último carguero orbital que llegaría al espacio-puerto, los estibadores tendrían que trasladar su carga para terminar de llenar unas bodegas prácticamente repletas del valioso metsal. Cada cuatro meses llegaba una nave de salto y se llevaba la cantidad suficiente como para abastecer a todas las naves de salto de la galaxia durante un año, pero en la tierra y otros mundos querían tener siempre reservas. Cuando se empezó a explotar el planeta prisión el problema de la relatividad del tiempo en los viajes a velocidad cercanas a la de la luz hizo que los primeros cargueros tardaran unos 32 años en llegar, medio año por cada día de viaje de ida y vuelta aquel maldito planeta. El flujo constante con la que se enviaron naves de salto hizo que pasados esos 32 años, cada cuatro meses llegara una al espacio puerto y cada cuatro meses alguna estuviera descargando en la tierra o en cualquier otro punto de la galaxia.
Los compuertas se abrieron con su habitual sonido neumático. A Hoper se le aceleró el corazón, sin duda habrían descubierto ya su ausencia y lo estuvieran buscando, seguramente estarían peinando el planeta pero también habrían dado aviso a la estación orbital. Y así fue, antes de empezar a descargar se oyeron muchas voces. Estaban procediendo al registro de la bodega y del resto de la nave. Hoper confiaba en que no detectaran su habitáculo, creía haber disimulado suficientemente la portezuela de entrada entre los pliegues y la pintura del metal del contenedor, a sus ojos era prácticamente invisible pero una revisión exhaustiva probablemente terminaría por descubrirlo. Por suerte para Hoper, su vida no valía tanto y los carceleros pensaban que nadie podría sobrevivir al viaje en una bodega –seguramente tuvieran razón- y dedicaron sus mayores esfuerzos a buscarlo en las partes nobles de la nave donde evidentemente no lo encontraron.
Después de unos minutos de registro los estibadores comenzaron a mover la carga del carguero a la nave de salto. Notó como su contenedor se desplazaba con suavidad y era depositado y amarrado. Ya estaba en la nave de salto, era cuestión de tiempo que se adentrara en el espacio con destino a su planeta natal, con destino a la tierra. Hoper no hizo el mas mínimo movimiento hasta que oyó como se cerraban las compuertas. En aquel momento saco un libro en papel - de los pocos que se conservaban en toda la galaxia y que sin embargo carecía de valor económico-,  el único de sus tesoros que le habían dejado conservar,  acarició en una completa oscuridad su lomo y lo abrió por la última página. Sin luz no podía leerlo pero lo había leído tantas veces ya que había memorizado cada palabra de la historia. Pasando los dedos por la hoja recordó lo última frase “De una sonrisa nació el amor que nos hizo humanos”.


viernes, 18 de noviembre de 2016

Abrazado al frio de una ausencia
para mitigar este dolor que siento,
el vacío de un pasado que no existió
y de un futuro que ya no es posible.
Soledad, fiel acompañante en estos días,
que grita sin que nadie les oiga,
que llora sin lágrima,
que escucha el silencio.
Duermo en una celda sin cerrojo
de la que no quiero huir,
da la que no puedo huir
porque fuera no hay nada.
Acostumbrado a dormir aquí
temo la libertad, el exterior,
la vida fuera de esta prisión
que solo encierra los sueños.
Escribo los días en sus muros,
araño la roca a manos limpias
tiñendo de rojo cada marca,
anhelando que hoy sea la última.
Y cae la noche y amanece de nuevo,
días de tormentas, de sol, de nieve,
de lluvia fina, de viento, de nubes algodonadas,
cielos negros, cielos limpios.
Días y mas días sin mar,
sin su agua y su sal,
sin sus olas, sin su brisa,
días sin lo que nunca tuve.
Ojos cerrados, mirándome por dentro,
lo que soy, lo que fui, lo que seré,
nunca llegarán a comprenderme,
azul en este día de noviembre.




miércoles, 16 de noviembre de 2016

CCPR- Hoper V: Despegue

Los motores rugieron de manera atronadora y el carguero orbital despego del suelo aplastando a Hoper contra el suelo de contenedor de mineral. Su cuerpo estaba soportando sin la protección que brindaban las naves a los pasajeros fuerzas superiores a 10 g, una aceleración de mas de 350 km/h por segundo. Perdió el conocimiento prácticamente de inmediato. Se despertó hecho una manojo de nervios, seguía pegado contra el suelo y no oía nada. En su desesperación pensaba que se le habían reventado los tímpanos de la presión y que se quedaría sordo para siempre. Tardó unos minutos en reaccionar y cuando lo hizo se le ocurrió golpear la pared del contenedor, oir el golpe fue todo un alivio. Viajan dentro de la atmosfera hacia el espaciopuerto a una velocidad superior a los 5000 k/h, todo el sonido quedaba demasiado atrás y cuando salieran de la atmosfera llegarían al silencio espacial, donde las ondas de sonido no pueden transmitirse, o al menos no en la frecuencia necesaria para que lo oigan los oídos humanos. Sería un viaje silencioso, todo lo que escuchara provendría del interior y en el espacio de carga lo único que podría producir algún sonido era el mismo.
Se empezó a marear, esta vez no iba a perder el conocimiento, era el mareo del viajero. Recordó aquellas excursiones que hacía de niños a los espacios naturales, el siempre se sentaba en las primeras filas del autobús porque se mareaba, tomaba pastillas contra el mareo pero a pesar de todas las precauciones en muchas ocasiones termina vomitando. Y así sucedió. Vomitó, pero esta vez tuvo que vomitar dentro de su traje de protección. En gravedad 0 el vomito no podía tener la delicadeza de caer hacia abajo y se quedó flotando por el casco. El olor y la sensación viscosa que le rodeaba la piel hizo que vomitara de nuevo. No había previsto aquello, seguramente habría miles de cosas que no había previsto. Con toda la rapidez que le permitía el mareo pensó que ya podía quitarse el casco, había dejado de notar aquella presión contra el suelo, estaban en el espacio. Se lo quitó y aspiro el vomito con el aparato destinado a absorber las heces y la orina que había conseguido en el mercado negro del planeta-prisión. Reciclaba todos los desechos humanos convirtiéndolos fundamentalmente en agua y un polvo negruzco que podía usarse como compostaje. Se había provisto de agua pero el agua reciclada sería fundamental para sobrevivir en el viaje. Aunque tenía las raciones contadas decidió comerse parte de la primera porque el marero del viajero se mitiga comiendo. Seguramente volvería a vomitar pero era la única manera de que su estómago se acostumbrara a aquel vaivén desconocido. Que fácil era viajar en los compartimentos de pasajeros donde todo estaba pensado y preparado para que no notaran ninguno de estos efectos, pero su viaje sería como viajar en un antiguo barco que a veces a avanza por aguas tranquilas y otras se ve agitado por el oleaje de una tormenta. Así era la vida.

Miró el reloj, el cronometro marcaba 3 horas, 2 minutos y 71 milesimas de segundo de viaje, faltaba muy poco para llegar a el espaciopuerto, tenía que volver a ponerse el casco, confiaba en no volver a vomitar. Escuchó como se cerraban las compuertas y miles de sonidos llegaron a sus oídos. La carga se trasladaría a la nave de salto en unas 6 horas y partirían 6 horas mas tarde. 12 horas de sonidos antes de volver al silencio espacial. Lleva con él un dispositivo con las canciones de su vida almacenadas pero la batería tan solo era operativa durante unas 40 horas, tendría que administrarlas bien, era lo único que podía distraerle de la soledad a la que iba a enfrentarse. Tarareo una vieja canción: “como los recién nacidos necesito ver con los oídos lo que mis ojos no oyen”

martes, 15 de noviembre de 2016

Debajo de su piel había sangre,
por encima la cubría una coraza,
mucho tarde en descubrir ambas cosas.
Lo hice el día que la pinché,
un pinchazo suave, sin querer,
apenas el roce de la espina de una rosa,
pero sangró y se cubrió con su coraza.
Ya nada fue igual.
Yo también la había hecho daño.
Me perdonó y me siguió perdonando,
hasta que ya no pudo mas,
hasta que las heridas eran demasiado profundas
y su coraza no resistía mis ataques.
Así fue, venía una y otra vez
para salir siempre herida,
hasta que dejó de venir,
hasta que comprendió
que eso nunca cambiaría.
Pero no se puede huir eternamente del dolor,
el dolor forma parte de la vida.
Fui cruel porque soy humano
aunque jamás quise hacerla daño,
sentía que debía defenderme
sin darme cuenta que así perdía
aquello que quería defender.
Lo mas triste es que se que volvería a repetirse,
que intentaría que no sucediera,
pero que mi dolor sería de nuevo el suyo.
No hay mas vueltas que darle,
la sigo queriendo, es evidente,
y viajará siempre conmigo
aunque tan solo pueda ser ya en el recuerdo.
Le deseo toda la felicidad del mundo,
esa que me dio y que yo quería devolverle.
En este día tan especial
solo se me ocurre pedir disculpas,
ojala pudiera entregarle esa felicidad
pero creo que de mi solo recordará la tristeza.


lunes, 14 de noviembre de 2016

Está noche, como anunciando que mañana sucederá algo grande, en el cielo brillará una super-luna, mas grande, mas brillante también. Será la luna llena mas grande desde 1948 y no la volveremos a ver así de grande hasta 2034 pero, aunque estos cielos grises que nos están cubriendo últimamente se despejen, es posible que no notemos demasiada diferencia. La luna se encuentra prácticamente en el perigeo, la distancia mas corta entre la luna y la tierra, y se encuentra en ese punto en fase de luna llena. Pero no solo estará en el perigeo sino también estará muy cercana a su distancia más próxima con el sol, lo cual hará que esté aún mas brillante. Pero esto de las super-lunas no es algo tan extraño, hay tres o cuatro  todos los años, simplemente sucede que esta vez está un poquito mas cerca. Para que nos hagamos una idea esta noche la luna estará a 356.536 km de la tierra, el 17 de octubre tuvimos otra y tendremos otra el día 13 de diciembre y estas lunas estarán a unos unos 357.000 km, alrededor de unos 500 km mas, muy poca diferencia teniendo en cuenta las enormes distancias de las que estamos hablando.
Pero si, es una luna especial en lo astronómico, no muy diferente a otras pero especial. Al igual que los humanos que no somos muy diferentes los unos a los otros pero algunos son para nosotros especiales. Y podemos hacer de esta luna o de una persona la mas especial de nuestras vidas. Podemos ver en ella  símbolos fuera de toda lógica científica, podemos pensar que esta luna marca algo, un antes y un después, o cualquier cosa que queramos que signifique para nosotros, pero no es más que una coincidencia en esta pequeñísima parte del universo en la que nos encontramos.
Alejándome de todo lo científico para mi esta luna es tremendamente significativa, se da un momento concreto, como preludio de un día especial, una luna especial, en una noche especial de una persona especial. Humano como soy y tendente a las creencias y los mitos no dejo de  ver en esta conjura algo maravilloso y pensar que al fin y al cabo nunca estuve equivocado y que esa persona era la mas especial de las personas. ¿Por qué si no iba a ser esta noche la luna mas grande y brillar mas que nunca?

Tal vez hoy la luna esté un poco mas cerca pero está demasiado lejos de mi alcance, como siempre lo estuvo. Mis manos son demasiado pequeñas como para albergar algo tan grande. Que la luna llena siga brillando aunque para mi ya solo haya noches de luna nueva.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Ni recuerdo ya la última vez que escuché a Silvio Rodriguez, nunca ha estado entre mi música preferida pero siempre he admirado sus letras, auténticos poemas que conectan directamente con el sentimiento. Hoy, por casualidad, he oído un fragmento de Ojalá, uno de los mas grandes poemas de desamor que he escuchado nunca y que junto a Oh melancolía son los temas de Silvio que más me gustan.
La nostalgia ha hecho que vuelva releer la profunda belleza de sus letras y esa misma nostalgia es la que me lleva a compartirlas con vosotras queridas personas lectoras y con la secreta esperanza de que también ella, aunque sea tan solo por curiosidad, visite de vez en cuando este blog en el que aunque sea yo el que escriba siempre será suyo.
Os dejo con Silvio y siete de sus temas.

Saludos y buen fin de semana

OJALÁ
Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo
Cuando caigan
Para que no las puedas convertir en cristal
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro
Que baja por tu cuerpo
Ojalá que la luna pueda salir sin ti
Ojalá que la tierra no te bese los pasos

Ojalá se te acabe la mirada constante
La palabra precisa, la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora un disparo de nieve
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
Para no verte tanto para no verte siempre
En todos los segundos en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan
En mi espalda
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz
Ojalá las paredes no retengan tu ruido
De camino cansado
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti
A tu viejo gobierno de difuntos y flores

Ojalá se te acabe la mirada constante
La palabra precisa la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora un disparo de nieve
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
Para no verte tanto para no verte siempre
En todos los segundos en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

OH MELANCOLIA
Hoy viene a mi la damisela soledad
con Pamela y pertinentes y botón
y amapola en el oleaje de sus vuelos
hoy la voluble señorita es amistad
y acaricia finamente el corazón
con su más delgado pétalo de hielo.

Por eso hoy
gentilmente te convido a pasear
por el patio hasta el florido pabellón
de aquel árbol que plantaron los abuelos
hoy el ensueño es como el musgo en el brocal
dibujando los abismos de un amor
melancólico, sutil, pálido cielo.

Viene a mi, avanza,
viene tan despacio
viene en una danza
leve del espacio
cedo mi adoración
y ya vuelo ave
se mece la nave
lenta como el tul
en la brisa suave
niña del azul.

Oh melancolía, novia silenciosa,
intima pareja del ayer
oh melancolía, amante dichosa,
siempre me arrebata tu placer
oh melancolía, señora del tiempo,
beso que retorna como el mar
oh melancolía, rosa del aliento,
dime quien me puede amar.

Hoy viene a mi la damisela soledad
con Pamela y pertinentes y botón
y amapola en el oleaje de sus vuelos
hoy la voluble señorita es amistad
y acaricia finalmente el corazón
con su más delgado pétalo de hielo.
Por eso hoy
oh melancolía, señora del tiempo,
beso que retorna como el mar
oh melancolía, rosa del aliento,
dime quien me puede amar.

SIN TU LATIDO
Hay algunos que dicen
Que todos los caminos conducen a roma
Y es verdad porque el mio
Me lleva cada noche al hueco que te nombra
Y le hablo y le suelto
Una sonrisa, una blasfemia y dos derrotas
Luego apago tus ojos
Y duermo con tu nombre besando mi boca
Ay amor mio
Que terriblemente absurdo es estar vivo
Sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido,
Sin tu latido.

El final de esta historia
Enésima autobiografía de un fracaso
No te sirva de ejemplo
Hay quien afirma que el amor es un milagro
Que no hay mal que no cure
Pero tampoco bien que le dure 100 años
Eso casi lo salva.
Lo malo son las noches que mojan mi mano
Ay amor mio
Que terriblemente absurdo es estar vivo
Sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido,
Sin tu latido

Aunque todo ya es nada
No se porque te escondes y huyes de mi encuentro
Por saber de tu vida
No creo que burle ningun mandamiento
Tan terrible es el odio
Que ni te atreves a mostrarme tu desprecio
Pero no me hagas caso
Lo que me pasa es que este mundo no lo entiendo
Ay amor mio
Que terriblemente absurdo es estar vivo
Sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido,
Sin tu latido

Ay amor mio
Que terriblemente absurdo es estar vivo
Sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido,
Sin tu latido

Ay amor mio
Que terriblemente absurdo es estar vivo
Sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido,
Sin tu latido

ÓLEO DE UNA MUJER CON SOMBRERO
Una mujer se ha perdido
Conocer el delirio y el polvo
Se ha perdido esta bella locura
Su breve cintura debajo de mí
Se ha perdido mi forma de amar
Se ha perdido mi huella en su mar

Veo una luz que vacila
Y promete dejarnos a oscuras
Veo un perro ladrando a la luna
Con otra figura que recuerda a mí
Veo más: veo que no me halló
Veo más: veo que se perdió

Una mujer innombrable
Huye como una gaviota
Y yo rápido seco mis botas
Blasfemo una nota y apago el reloj
Qué me tenga cuidado el amor
Que le puedo cantar su canción

La cobardía es asunto
De los hombres, no de los amantes
Los amores cobardes no llegan a amores
Ni a historias, se quedan allí
Ni el recuerdo los puede salvar
Ni el mejor orador conjugar

Una mujer con sombrero
Como un cuadro del viejo Chagall
Corrompiéndose al centro del miedo
Y yo, que no soy bueno, me puse a llorar
Pero entonces lloraba por mí
Y ahora lloro por verla morir

SÓLO EL AMOR
Debes amar la arcilla que va en tus manos
Debes amar su arena hasta la locura
Y si no, no la emprendas que será en vano
Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor convierte en milagro el barro
Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor convierte en milagro el barro.
Debes amar el tiempo de los intentos

Debes amar la hora que nunca brilla
Y si no, no pretendas tocar los yertos
Sólo el amor engendra la maravilla
Sólo el amor consigue encender lo muerto
Sólo el amor engendra la maravilla
Sólo el amor consigue encender lo muerto.
Debes amar la arcilla que va en tus manos
Debes amar su arena hasta la locura

Y si no, no la emprendas que será en vano
Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor convierte en milagro el barro
Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor convierte en milagro el barro.
Debes amar el tiempo de los intentos
Debes amar la hora que nunca brilla

Y si no, no pretendas tocar los yertos
Sólo el amor engendra la maravilla
Sólo el amor consigue encender lo muerto
Sólo el amor engendra la maravilla
Sólo el amor consigue encender lo muerto.

TE AMARÉ
Te amaré, te amaré como al mundo
Te amaré aunque tenga final
Te amaré, te amaré en lo profundo
Te amaré como tengo que amar.

Te amaré, te amaré como pueda
Te amaré aunque no sea la paz
Te amaré, te amaré lo que queda
Te amaré cuando acabe de amar

Te amaré, te amaré si estoy muerto
Te amaré al día siguiente además
Te amaré, Te amaré como siento
Te amaré con adiós, con jamás.

Te amaré, Te amaré junto al viento
Te amaré como único sé
Te amaré hasta el fin de los tiempos
Te amaré y después te amaré.

AL FINAL DE ESTE VIAJE
Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos hinchados de ir
a la muerte, al odio, al borde del mar.
Al final de este viaje en la vida quedará
nuestro rastro invitando a vivir.
Por lo menos por eso es que estoy aquí.
Somos prehistoria que tendrá el futuro,
somos los anales remotos del hombre.
Estos años son el pasado del cielo;
estos años son cierta agilidad
con que el sol te dibuja en el porvenir,
son la verdad o el fin,
son Dios,
quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.

Al final de este viaje en la vida quedará
una cura de tiempo y amor,
una gasa que envuelva un viejo dolor.
Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos tendidos al sol
como sábanas blancas después del amor.
Al final del viaje está el horizonte,
al final del viaje partiremos de nuevo,
al final del viaje comienza un camino,
otro buen camino que seguir descalzos
contando la arena.
Al final del viaje estamos tú y yo intactos,
quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.