La
servilleta de papel se mecía en el aire negándose a caer al suelo. El hombre la
miraba sabiendo cual era su destino, el niño en cambio la imaginaba volando por
el cielo. El hombre esperaba, el niño soplaba.
El juego de Xarle quería ser un espacio para la reflexión y el pensamiento. Así empezó pero pronto se llenó de amores olvidados. El amor lo inunda todo, nos desborda cuando lo sentimos, nos desborda cuando no nos corresponden. Este espacio ya no es mío, es tuyo, es mi regalo. Aquí estará esperando siempre a que tus ojos vuelvan a dar vida a en mis palabras.
miércoles, 14 de octubre de 2015
martes, 13 de octubre de 2015
Cartas que nunca voy a enviarte…
Un día te conté que entré en un Bertiz cerca de mi trabajo a
tomar un café con una compañera y que sirviendo había una chica con una sonrisa
que me recordaba tremendamente a la tuya. No se si lo recordarás o no pero yo
lo sigo teniendo en la memoria. Y lo sigo teniendo porque en la época que
decidiste dejar de hablarme, de vez en cuando, me pasaba por allí para ver esa
sonrisa. Echaba y echo muchísimo de menos tu sonrisa. Ya sabes que en estos
sitios trabajan a turnos y no siempre que iba podía verla y desde que he vuelto
de vacaciones, aunque he vuelto a ir algún día, no ha estado nunca, supongo que
ya no trabajará allí. No tiene mas importancia pero ver esa sonrisa me
consolaba en cierta manera.
Tu sonrisa fue lo primero que vi de ti y, sobre todo al
principio, pensaba que era lo que hizo que me enamorara. El tiempo me ha hecho
darme cuenta de que la sonrisa era importante no en si misma si no por lo que
significaba, por lo que salía de tu interior cuando sonreías y sobre todo por
como me hacía sentir. No se si te lo he dicho alguna vez, casi seguro que si,
pero cuando quedábamos y al verme sonreías me derretía por dentro y me invadía
un sentimiento de felicidad. No necesitaba nada mas, el mundo desaparecía y
solo podía mirarte.
Pero no me enamoré de esa sonrisa, una sonrisa es demasiado
poco para todo lo que sentía y sigo sintiendo. A veces te veía como una persona
insegura y desprotegida y me moría de ganas de abrazarte. Todos nos sentimos
así a veces, pero no nos mostramos, nos escondemos y nos hacemos los duros o
las duras. No nos gusta enseñar la debilidad, pero que me le enseñaras
significaba mucho para mi. Otra veces te veía como una mujer dura con las ideas
claras, parece incongruente pero son las dos caras de la misma moneda, y en
esos momentos te admiraba y admiraba tu determinación especialmente porque
sabía también de tus debilidades y cuantas barreras personales tenías que
superar para llevar adelante esas ideas. Se también cuantas cosas sacrificaste
a veces innecesariamente. También me enamoraba esa mirada perdida que me
desconcertaba, te veía ausente del mundo, como una bella diosa a la que pasa su
alrededor le da igual. Creo que a veces simplemente no pensabas en nada otras
sin embargo creo que estabas sumida en pensamientos personales y hubiera dado
casi todo por conocerlos. Hubiera dado todo por estar en ellos.
Si, te veía y te sigo viendo bella. Muy bella. Se que no me
crees pero te veo como una mujer físicamente espectacular y se que no soy el
único. Me hacía sonreír como te miraban los tíos cuando íbamos juntos. Se que a
ti no te gustaba y que tampoco te lo crees pero a mi me salía ese sentimiento
de chulería y pensaba está conmigo morios de envidia. Pero ese envoltorio que
llevas, esa belleza exterior te nace de dentro. Se que ves mas tus defectos en
ese sentido que tus virtudes pero eres una mujer muy bella.
Cuando te veía sentada poniéndote el calzado en la alfombra
de la entrada de mi casa me quedaba embobado mirándote. Concentrada en que tus
cordones midieran exactamente lo mismo. No se, supongo también que también
significaba que te marchabas y eso siempre me ha producido un sentimiento de
vacío. Nunca era tiempo suficiente. Y cuanto mas estábamos mas corto se me
hacía. La semana que viene va hacer un año de aquellos días maravillosos que pasamos
juntos, ojalá hubieran sido mas largos, ojalá hubieran sido eternos.
Pero la eternidad no existe para los mortales y has decidido
llevar el escaso tiempo de una vida por senderos que no vuelvan a cruzarse con
los míos. Los míos siguen intentando cruzarse con los tuyos. Tú lo sabes soy
también un ser tremendamente inseguro y que siempre dudo, dudo tanto que a
veces se pasa el tiempo de dudar y los acontecimientos me superan. Contigo
intenté que fuera diferente, me equivoqué, en el equilibrio está la virtud
seguramente pero me hiciste superar mis límites, salí de mi zona de confort y
llegue a lugares de mi mismo a los que nunca había llegado. Y lo hice porque te
quería, porque te amo como nunca he amado a nadie.
Hoy, y cada día, recuerdo tu sonrisa y sueño con volver a
sentirla. Porque tu sonrisa no es una imagen es uno de mis más profundos
sentimientos. Forma parte de mi, de lo que soy y de lo que seré y de esa manera
vivirá en mi para siempre. Eskerrik asko.
viernes, 9 de octubre de 2015
Cartas que nunca voy a enviarte..
Desde hace casi un año me
despierto todas las noches de madrugada, me levanto y, a oscuras, me fumo un
cigarro en la cocina. Ya se que debería dejar de fumar y el primero que debería
quitarme es ese pitillo nocturno pero es un tiempo para mi, para pensar en ti,
para pensar en todo lo que hemos vivido juntos, aunque tal vez debería hablar
ya en pasado. No es que no piense en ti durante el día, lo sigo haciendo
demasiado, estás presente en mis pensamientos casi siempre porque hay
demasiadas cosas que vínculo a ti. Pero en la noche todo es diferente. En la
noche suelo pensar en qué signifique para ti, en qué significaba cada cosa que
hacías, no lo que significaba para mi, pienso en porque las hacías y que
sentimientos había detrás de ellas.
Mil respuestas para mil cosas
diferentes, en muchas ocasiones muchas respuestas para la misma cosa. Creo que
nunca llegué a entenderte y la verdad nunca me dijiste lo suficiente como para
poder hacerlo. Guardo algunas de tus frases en el recuerdo, la más bonitas y
las mas duras, las que más significado parece que guardan pero no son
suficientes. Te pregunté muchas veces lo que sentías por mí y nunca me lo
dijiste. Se que piensas que debería deducirlo de las cosas que hacías pero
algunas eran a mis ojos tan tremendamente contradictorias que me era imposible
interpretarlas. Tal vez, tal vez… realmente eran la expresión de eso que me
dijiste mas de una vez “no se lo que siento”, tal vez, tal vez estabas tan
liada, tal vez tenías unos sentimientos tan encontrados que ni tu misma sabías
lo que querías. En cierta manera yo estuve así también. En mi caso tenía y tengo
mas que claro lo que sentía y lo que siento, mi lio, mi gran lío era lo que eso
significaba en mi vida y que tenía que hacer con ella. En ese sentido aún sigo
dudando.
No te engaño, mil veces he
pensado que era uno más pero son infinitas las que he pensado que era único. En
el último mes, no se si en broma o en serio –o tal vez ambas cosas-, dijiste mas
de una vez que ibas a salir mas y que tenías intención de pillar pero que
conmigo no lo harías nunca. No te creas que no veo todo lo bueno que encierra
esa frase pero no dudes ni por un instante que veo también todo lo malo. En
broma o en serio tiene su significado, el que sea, pero lo tiene. Pensar que he
podido ser uno más no debería dolerme, bastante que te he tenido pero con lo
que yo siento por ti me produce una inmensa tristeza. Aun así no creo que esto
haya sido así, hay demasiadas cosas que contraponer aunque si piensas en todo
lo que me has contado también hay muchos relatos que no lo hacen del todo increíble.
Pero todo esto da igual, en cada calada del cigarro el pensamiento recurrente
es que ya no te tengo, que pasara lo que pasara, que sintieras lo que sintieras
te he perdido. El cerebro humano es maravilloso, es increíble la de imágenes y
recuerdos que guarda, es increíble la velocidad a las que las procesa a la vez
que genera pensamientos. En esos diez minutos que me dura la liturgia del
cigarro es como si el segundero se parara y en un minuto cupieran horas.
Curiosamente cuando estaba contigo o charlaba contigo las horas volaban como
segundos.
Esta noche he pensado mucho en
como acabaste con todo. Cerrando la puerta de un portazo y sin querer mirar
atrás. Cuantos sentimientos encierra eso, que único me sentiría, que especial.
Para poder cabrearte tanto tenías que quererme mucho. Lástima que me hubieras
contado que terminaste alguna de tus relaciones de amistad de la misma manera.
Ni tan siquiera en tu final me puedo sentir único para ti.
Como otras muchas veces empiezo a
escribir queriendo decir algo y termino diciendo de todo menos lo que tenía
pensado. Supongo que la escritura me lleva a dónde le da la gana. Lo que tengo
claro es que en cada palabra que escribo lo que quiero expresar es que te
quería y te sigo queriendo.
martes, 6 de octubre de 2015
Cartas que nunca voy a enviarte.
No se porque tuve miedo, pero lo
tuve. Y tal vez escogí el peor momento. Hay cosas que no se eligen, que llegan
sin más y son prácticamente
incontrolables. No fui capaz de serenarme, de tomar aire y respirar, lo cierto
es que no hubo prácticamente tiempo. No lo hubo porque aunque quería ir a
buscarte te encontré por sorpresa. Así es la vida.
Se que lo hice mal aunque a estas
alturas creo que ya no tengo una manera de hacerlo bien. Para mi desazón ya no
está al alcance de mi mano hacerlo bien, en las tuyas si estaría si quisieras.
Me gustaban tus manos, me gustaban en si mismas pero para tocarlas con las mías
y poder sentirlas no tengo palabras. Hubiera podido pasarme horas jugando con
tus dedos sin decir una palabra.
Pienso en ayer y los sentimientos
se me acumulan. Por un instante se me puso una sonrisa en la cara y de repente ese
maldito miedo la congeló. Felicidad y tristeza a partes iguales. Recuerdos y
mas recuerdos. Y tu ni tan siquiera me vistes. Todo paso en unos segundos pero
el tiempo se paralizó para mi y pude ver cada detalle. Cada detalle menos tu
rostro. Tan solo lo vi ya estando lejos. Me hubiera encantado verlo, me hubiera
encantado que por lo menos me vieras. Pero el miedo hizo que no me quisiera
cruzarme en tu camino.
Supongo que ni me hubieras
hablado, ni un saludo, ni una mirada. Ya lo hemos hablado mas veces, es mejor
arrepentirse de lo que has hecho que pensar toda la vida que hubiera pasado.
Pero pasó el miedo y queda la pregunta.
Pensaré cuál es la mejor manera
de volver a intentarlo. Pensaré en ella, en realidad ya tengo una idea. Una
idea que nace en caliente y que es mejor dejar de enfriar para poder analizarla
en su justa medida. Pero tengo claro que volveré a intentarlo. Volveré a buscar
tu sonrisa, para despedirme, para odiarme, para volver a quererme… para aquello
que guardes en tu corazón para mi. En ese corazón que, como tú, es tierno por
dentro y roca por fuera.
Tú lo sabes, no me enamoró tu
cuerpo, me enamoró tu alma. Esa alma que podía ver, sentir y tocar en cada
palabra, en cada sonrisa, en cada beso, en cada abrazo… La vida, esa vida
odiosamente finita y limitada, es más triste sin poder sentir todas esas cosas.
Será la crisis de los cuarenta pero ahora siento que contigo llegue al
punto álgido de mi vida y que sin ti ya pocas cosas tienen sentido. La vida son
dos días y en uno siempre llueve. Me gusta la lluvia, el agua es vida, el sol y
el calor la hacen posible y esplendorosa. Lluvia y sol, casi antagónicos y sin
embargo se necesitan para crear vida, para crear belleza.
Que llueva hoy, lloverá hasta que
vuelva a verte, tal vez la vida renazca con un frío sol de invierno.
martes, 29 de septiembre de 2015
Casi cuentos para Rita: Mari. Él.
Cuenta una leyenda que en el país
de los vascos existe una dama de larga cabellera rubia que peina al sol con un
peine de oro. Cuenta también que depende en cuál de sus moradas se encuentre lloverá,
hará sol o las cosechas serán abundantes, tiene el dominio del clima y del
interior de la tierra. Dicen que cada siete años se cambia de morada y que
cuando cambia se le puede ver surcar el cielo en un carro de fuego. De ella
vienen los bienes de la tierra y el agua de los manantiales. Puede enamorar a
cualquier hombre o tratarlo de forma tiránica, pero siempre para impartir
justicia. Mari o Maddi, la dama de Amboto, la que presagia las tormentas.
¿Quién no puede
enamorase de Mari al verla sentada en un río con los pies en el agua, con la mira perdida, peinándose los
cabellos? Cualquier hombre, cualquier mujer, lo haría. Y él también se enamoró,
como solo los niños se enamoran, como solo un corazón limpió puede enamorarse,
como solo se enamoran en los cuentos.
Era un hombre normal, un hombre gris, un hombre del que nunca hablaran
las leyendas ni los libros de historia. Un hombre que, como la mayoría, pasaba
desapercibido para el mundo y para los seres que lo habitaban. Pero él amaba la
tierra y sus seres y siempre les sonreía y con su sonrisa quería decirles que
si querían encontrarían en el a un amigo, a alguien con quién hablar, con quién
reír, alguien al que acudir cuando quisieran, en momentos tristes o momentos
alegres. Pensaba que era un rostro amable pero no lo era, no lo era porque por
dentro era un ser tímido e indefenso y por fuera aparentaba ser otra cosa, tal
vez aparentara ser una persona orgullosa, una persona que estaba de vuelta de
todo, a veces borde y a veces por encima del bien y del mal. Era, tal vez ya no
lo sea tanto, un hombre muy bueno, pero ser demasiado bueno o te hace parecer
tonto o nadie es capaz de llegar a creérselo. Si no me equivoco a él le pasaban
ambas cosas.
Pero Mari le miró, le miro con esa mirada de reojo, con esa mirada
entre la desconfianza y la diversión y le mostro la mas cálida y maravillosa de
las sonrisas. ¿Cómo no iba a enamorarse? ¿Cómo no iba a enamorarse cualquiera?
Mari era un ser poderoso y bello y el hombre anhela el poder y la
belleza. Por eso Mari no podía confiar en nadie, los hombres querían lo que
ella poseía no lo que ella era. Un ser poderoso que estaba lleno de miedos, un
ser al que la vida le había pagado con injusticia su bondad, su amor con
indiferencia, su justicia con desprecio convirtiéndolo en un ser inseguro y en
parte atormentado por no poder hacer felices a las personas que más amaba. Un
ser del que todos querían su poder sin devolver nada a cambio. Un ser tan bello
y maravilloso al que el espejo devolvía una imagen distorsionada de si misma.
El espejo del dolor de cómo la había tratado el mundo y las personas que lo
habitaban. Su mundo, el mundo de Mari, tenía tantos días grises como azules por
eso cambiaba de morada, para encontrarse mas a gusto según sus sentimientos,
por eso al cambiarse de morada cambiaba también el tiempo.
Y él la miró, la miró por dentro, la desnudo con su mirada. Con la
mirada tierna de unos ojos brillantes y comprensivos. ¿Cómo no iba a enamorarse
de él? Cualquier persona lo haría.
Pero hay historias, hay cuentos que no quieren tener finales felices. Y
este no quiso no tenerlo. Es difícil saber cuáles fueron las razones, y aun sabiéndolas
sería difícil comprenderlas y aun comprendiéndolas sería difícil aceptarlas.
Pero incluso los cuentos que no quieren tener finales felices no terminan hasta
que dejan de escribirse. Y él sigue escribiendo y soñando que ella también lo
hace.
Mari, la que presagia las
tormentas Él, el que ama cada gota de lluvia.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Casi cuentos de adultos para Rita: de los cuentos que no quieren tener finales felices
Casi todos pensamos que los
cuentos tendrán finales felices. Los personajes pueden estar viviendo mil
penurias y sufriendo pero avanzamos en las líneas pensado que al final todo se
resolverá y el desenlace será tan emocionante como feliz. Así son la mayoría de
los cuentos.
Cuando me pongo a escribir un
cuento normalmente no tengo más que un título o cuatro palabras que juntas me
han sonado bien. Pocas veces tengo una idea clara, ni tan siquiera una idea, y prácticamente
nunca tengo decidido el final. Simplemente escribo y la historia avanza por
donde le da la gana. Y es que las
historias y los finales se van escribiendo solos y, como en la vida, los
protagonistas son los que, con sus decisiones, arrastran los finales hacia un
lado u otro. Pero hay historias, hay cuentos, que no quieren tener finales
felices incluso aunque sus personajes lo deseen. Hay historias, hay cuentos, que
no quieren tener finales felices aunque él o la que lo escriba haya imaginado
el mejor de los finales. Porque hay
historias, hay cuentos, que son tan tremendamente complicados, en los que hay
tantos personajes involucrados, que solo
uno de los miles finales posibles puede ser feliz para todos y todas. Y ese
final suele ser el menos probable de los posibles porque, en ocasiones, el camino
que nos llevaría a él parece el más incierto, el más arriesgado y el que menos
posibilidades tiene de traernos la felicidad. A veces simplemente los cuentos
no quieren tener finales felices.
Os debo un cuento sin final feliz
no me apetece escribirlo ahora. Hoy he escrito un último punto de una historia
que ha acabado mal. Hoy solo puedo desear que ese punto no sea un punto final.
Los cuentos, las historias, incluso las que tienen finales felices están
siempre inacabadas porque la vida sigue a partir del punto donde terminan.
martes, 15 de septiembre de 2015
3271
Solo tú sabes lo que significa.
Más allá de los símbolos,
el más profundo de los significados
solo tú lo conoces.
Ojalá pudieras llegar a creerlo.
Ojalá quisieras volver a vivirlo.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Aurkitu zintudan (Exkixu)
Aurkitu zintudan irrifartsu
ene hitzak nahi zenituen entzun
biok segidan ulertu genuen
soberan zirela albokoek
begirada samur bati esker
gauzak zeharo aldatu jakuzen
harrezkero gu bien artean
aparteko mundu bat sortu dugu.
Egun hartan ondo nengoen
arazoak konponduak nituen
benetako identidadearekin
topo egitea lortu nuen
begirada samur bati esker
gauzak zeharo aldatu jakuzen
zure amodio dizdirek
ene bihotza
itsutu zuten eta.
Muga jarri gabe
muga aurkitu dut
esku bero zabalez
besarkatzen zaitut
maite zaitudala
ulertu dut
maite zaitudala
ondo dakizu.
Zeozerk esaten eustan
nigandik urrun ez zinela
zeozerk esaten eustan
nire ondoan zinela
zeozerk esaten eustan
posible litzatekela
zeozerk esaten eustan
nire gauak zuretzat zirela.
Muga jarri gabe
muga aurkitu dut
esku bero zabalez
besarkatzen zaitut
maite zaitudala
ulertu dut
maite zaitudala
ondo dakizu.
ene hitzak nahi zenituen entzun
biok segidan ulertu genuen
soberan zirela albokoek
begirada samur bati esker
gauzak zeharo aldatu jakuzen
harrezkero gu bien artean
aparteko mundu bat sortu dugu.
Egun hartan ondo nengoen
arazoak konponduak nituen
benetako identidadearekin
topo egitea lortu nuen
begirada samur bati esker
gauzak zeharo aldatu jakuzen
zure amodio dizdirek
ene bihotza
itsutu zuten eta.
Muga jarri gabe
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esku bero zabalez
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maite zaitudala
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Zeozerk esaten eustan
nigandik urrun ez zinela
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nire ondoan zinela
zeozerk esaten eustan
posible litzatekela
zeozerk esaten eustan
nire gauak zuretzat zirela.
Muga jarri gabe
muga aurkitu dut
esku bero zabalez
besarkatzen zaitut
maite zaitudala
ulertu dut
maite zaitudala
ondo dakizu.
domingo, 2 de agosto de 2015
Tienes que elegir sandalia plana o sandalia de tacón,
quieres ser joven siempre o quieres envejecer,
¿a la altura de la gente o mirando por encima?
¿ser lo que eres o vivir esa ficción?
donde el ojito pintado ya no es una elección,
donde jugar es prohibido
donde hasta el negro es azul
donde ser perfecta es solo una obligación
donde cualquiera importa mas que tú
Tienes que elegir sandalias, elije plana o tacón,
para nuestra desgracia no puedes calzar las dos
quieres ser joven siempre o quieres envejecer,
¿a la altura de la gente o mirando por encima?
¿ser lo que eres o vivir esa ficción?
donde el ojito pintado ya no es una elección,
donde jugar es prohibido
donde hasta el negro es azul
donde ser perfecta es solo una obligación
donde cualquiera importa mas que tú
Tienes que elegir sandalias, elije plana o tacón,
para nuestra desgracia no puedes calzar las dos
martes, 21 de julio de 2015
Hay días que te das cuenta de que la vida no te traerá lo
que deseas aunque salgas todos los días a buscarlo. No son días en que te
quejes, son días en los que eres consciente de que la vida es así y aunque te
da por saco ni tan siquiera llega a parecerte mal. Así es la vida, injusta,
pero no sonríes, lo aceptas sin más. Como se acepta todo aquello contra lo que
no puedes hacer nada aunque te disguste enormemente.
El ser humano es rebelde pero también se rinde y acepta. Y a
veces se equivoca rindiéndose porque tal vez con un poco mas de esfuerzo, o con
mucho, lo hubiera conseguido. Yo soy rebelde, creo que no me rindo rápido, creo
que peleo hasta que ya no se puede hacer nada mas. Pero miro a otras personas y
veo que siempre hay mas que hacer, que siempre se puede seguir luchando por lo
que deseas. Pero también veo que fracasan y no se a que carta quedarme.
A veces miro a los ojos a esas personas que no se rinden
nunca para ver que tienen dentro que les impulsa, para poder robarles un poco
de ese alma indomable. Otras veces les miro a los ojos y pienso ¡rendios¡, no
gastéis más energía en algo que aunque lleguéis a conseguir tal vez no llegue a
haceros felices. Pero no les miro a ellos, me miro a mi, me miro a mi en el
reflejo de sus ojos.
Los ojos no hablan. Siempre había creído lo contrario. Los
ojos no son el espejo del alma, son el espejo de lo que creemos que podemos ver
en las personas. Y a veces los ojos de otro son nuestro propio espejo. Ponemos
lo que sentimos, lo que somos, en los ojos de otras personas. Pero mirándolos jamás
llegaremos a entender lo que llevan dentro.
Podéis mirarme a los ojos, nunca sabréis lo que estoy
sintiendo hoy. Tu podrás mirarme a los ojos y verás cosas diferentes, algunas que
siento y otras que pones en mi. Pero debes saberlo mis ojos son amor en los
tuyos. Mis ojos todavía no se han rendido. Mis ojos siempre serán rebeldes
porque son capaces de ver mundos que no existen pero no tienen capacidad para
comprenderlo. Hoy vivo en mi cabeza, es posible que mañana vuelva a vivir en
mis ojos y mis ojos quieren vivir en un mundo inexistente, mis ojos quieren
vivir en los tuyos.
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