Aurkitu zintudan irrifartsu
ene hitzak nahi zenituen entzun
biok segidan ulertu genuen
soberan zirela albokoek
begirada samur bati esker
gauzak zeharo aldatu jakuzen
harrezkero gu bien artean
aparteko mundu bat sortu dugu.
Egun hartan ondo nengoen
arazoak konponduak nituen
benetako identidadearekin
topo egitea lortu nuen
begirada samur bati esker
gauzak zeharo aldatu jakuzen
zure amodio dizdirek
ene bihotza
itsutu zuten eta.
Muga jarri gabe
muga aurkitu dut
esku bero zabalez
besarkatzen zaitut
maite zaitudala
ulertu dut
maite zaitudala
ondo dakizu.
Zeozerk esaten eustan
nigandik urrun ez zinela
zeozerk esaten eustan
nire ondoan zinela
zeozerk esaten eustan
posible litzatekela
zeozerk esaten eustan
nire gauak zuretzat zirela.
Muga jarri gabe
muga aurkitu dut
esku bero zabalez
besarkatzen zaitut
maite zaitudala
ulertu dut
maite zaitudala
ondo dakizu.
El juego de Xarle quería ser un espacio para la reflexión y el pensamiento. Así empezó pero pronto se llenó de amores olvidados. El amor lo inunda todo, nos desborda cuando lo sentimos, nos desborda cuando no nos corresponden. Este espacio ya no es mío, es tuyo, es mi regalo. Aquí estará esperando siempre a que tus ojos vuelvan a dar vida a en mis palabras.
lunes, 14 de septiembre de 2015
domingo, 2 de agosto de 2015
Tienes que elegir sandalia plana o sandalia de tacón,
quieres ser joven siempre o quieres envejecer,
¿a la altura de la gente o mirando por encima?
¿ser lo que eres o vivir esa ficción?
donde el ojito pintado ya no es una elección,
donde jugar es prohibido
donde hasta el negro es azul
donde ser perfecta es solo una obligación
donde cualquiera importa mas que tú
Tienes que elegir sandalias, elije plana o tacón,
para nuestra desgracia no puedes calzar las dos
quieres ser joven siempre o quieres envejecer,
¿a la altura de la gente o mirando por encima?
¿ser lo que eres o vivir esa ficción?
donde el ojito pintado ya no es una elección,
donde jugar es prohibido
donde hasta el negro es azul
donde ser perfecta es solo una obligación
donde cualquiera importa mas que tú
Tienes que elegir sandalias, elije plana o tacón,
para nuestra desgracia no puedes calzar las dos
martes, 21 de julio de 2015
Hay días que te das cuenta de que la vida no te traerá lo
que deseas aunque salgas todos los días a buscarlo. No son días en que te
quejes, son días en los que eres consciente de que la vida es así y aunque te
da por saco ni tan siquiera llega a parecerte mal. Así es la vida, injusta,
pero no sonríes, lo aceptas sin más. Como se acepta todo aquello contra lo que
no puedes hacer nada aunque te disguste enormemente.
El ser humano es rebelde pero también se rinde y acepta. Y a
veces se equivoca rindiéndose porque tal vez con un poco mas de esfuerzo, o con
mucho, lo hubiera conseguido. Yo soy rebelde, creo que no me rindo rápido, creo
que peleo hasta que ya no se puede hacer nada mas. Pero miro a otras personas y
veo que siempre hay mas que hacer, que siempre se puede seguir luchando por lo
que deseas. Pero también veo que fracasan y no se a que carta quedarme.
A veces miro a los ojos a esas personas que no se rinden
nunca para ver que tienen dentro que les impulsa, para poder robarles un poco
de ese alma indomable. Otras veces les miro a los ojos y pienso ¡rendios¡, no
gastéis más energía en algo que aunque lleguéis a conseguir tal vez no llegue a
haceros felices. Pero no les miro a ellos, me miro a mi, me miro a mi en el
reflejo de sus ojos.
Los ojos no hablan. Siempre había creído lo contrario. Los
ojos no son el espejo del alma, son el espejo de lo que creemos que podemos ver
en las personas. Y a veces los ojos de otro son nuestro propio espejo. Ponemos
lo que sentimos, lo que somos, en los ojos de otras personas. Pero mirándolos jamás
llegaremos a entender lo que llevan dentro.
Podéis mirarme a los ojos, nunca sabréis lo que estoy
sintiendo hoy. Tu podrás mirarme a los ojos y verás cosas diferentes, algunas que
siento y otras que pones en mi. Pero debes saberlo mis ojos son amor en los
tuyos. Mis ojos todavía no se han rendido. Mis ojos siempre serán rebeldes
porque son capaces de ver mundos que no existen pero no tienen capacidad para
comprenderlo. Hoy vivo en mi cabeza, es posible que mañana vuelva a vivir en
mis ojos y mis ojos quieren vivir en un mundo inexistente, mis ojos quieren
vivir en los tuyos.
lunes, 13 de julio de 2015
Ilunetan (Zea Mays)
Euriak itoa, etxean ezkutu-gordeka, uholdea oroipenetan
Itsasoa ahaztu du egunotan
Aterki azpian sortu egin den mikromundua
Beltzez tintatu egin da
Beltzez orduan doaz hitzak, ta beltzez sentimenduak doaz
Ta beltzez ilundu egin zaizkio pausu handiak
Argiaren bila doa, ilunak beldurtzen du ta
baina agian ilunetan, hobeto ikusten da
hezetasun amaigabea, ta haren hezurrek belakiak bezela
xurgatu dituzte ur litroak
Ur beltzez beterik hitzak, ta ur beltzez beterik sentimenduak
Ta ur beltzez bete zaizkio ere birikiak
Argiaren bila doa, ilunak beldurtzen du ta
baina agian ilunetan, hobeto ikusten da
begi biak itxita, arnas sakon hartuta
galdutako erantzunak, berriz aurkitzen dira
hobeto ikusten da, ilunetan
lunes, 29 de junio de 2015
De los colores cuando uno te falta
La especie del sueño que vive escondido en las sombras, que
espera una luz que no llegará nunca. Mortecinos momentos eternos de grises
colores. Tan grises. Tan grises. De esos colores que existen cuando uno te
falta. Y me falta. Me falta. Lo he perdido si es que alguna vez llegué a
encontrarlo.
Caminos de alfombras con fosos de espadas, descalzo en la
vida o con unas sandalias que extreman el frio del invierno del norte. Con
viento y escarcha, con nieve y allí dónde piso una huella de hielo. Tan blanco.
Tan blanco. De ese color que solo ves cuando uno te falta. Y me falta. Me
falta. Seguiré caminando, buscando.
Una onda invisible se mece en el aire, me atraviesa, me
explota, me vacía y me llena. Una onda inconstante de una marea de lunas
lejanas, de lunas oscuras, de lunas tan negras. Tan negras. Tan negras. De esos
colores que brillan cuando uno te falta. Y me falta. Me falta. Perdido en la noche No encuentro la calma.
Meciendo mi rostro una mano de seda, caricias profundas que
paran la vida y cuando no se sienten la vida no es nada. El pálido gesto de
unos ojos vacíos de colores malva. Tan malva. Tan malva. De esos colores que
mueren cuando uno te falta. Y me falta. Me falta. Descansado en ébano volveré a
buscarla.
lunes, 22 de junio de 2015
No, mi cuerpo no es el
de un hombre,
mis brazos no están torneados
y apenas aguantan el peso de mi cuerpo,
mis piernas pueden correr pero ya no eternamente
mi pecho no es fornido, ni mis espaldas anchas.
No estoy bueno, no soy guapo
aunque me esfuerzo en pensar que tengo algo.
No, físicamente no puedo satisfacerte,
no puedo satisfacerte en ningún sentido,
porque no aguanto nada aunque quiera repetir siempre.
No, no puedes sentirte segura a mi lado,
tengo miedo demasiadas veces,
y no siempre me molesto en ocultarlo.
Me cuesta tomar decisiones,
no siempre tengo claro lo que hay que hacer,
no siempre puedo cargar con todo el peso.
No, no soy independiente,
no me gusta afrontar la vida solo.
No, no soy así ni puedo hace nada de eso.
Puedes sentirte a gusto a mi lado,
puedes sentarte a mi lado y que las horas vuelen,
puedo ser agradable, amable e incluso a veces divertido.
Puedes desear que los momentos a mi lado no se acaben.
Puedes crecer a mi lado, superar tus límites,
afrontar tus miedos porque nunca te daré todo hecho.
Puedes vencer tu temor, tu vergüenza,
lo puedes hacer porque yo también los tengo,
tienes que tomar decisiones porque yo nunca me decido,
aunque decidimos siempre.
Puedes sentir mi amor, mi cariño,
puedes disfrutar de cómo los traduzco en tu cuerpo.
Puedes hablar conmigo de tus sentimientos,
puedo contarte los míos porque yo también los tengo.
Puedes compartir tu vida, lo que eres, lo que ocultas
porque siempre estaré para escucharte.
Eso es lo que puedo ofrecerte, inseguridad, miedo,
y demasiados retos.
Eso es lo que puedo ofrecerte, mis oídos, mis palabras,
mi comprensión, mi apoyo, mi compañía.
Mi cariño.
Mi amor.
Si, lo se, podemos ser amigos y lo seremos,
no puedes sentir lo que no sientes,
tu amor -el de nadie-, tu pasión -la de nadie- no está a mi alcance.
miércoles, 17 de junio de 2015
Casi cuentos para Rita: de las bolas de cristal
Muchos
de vosotros y de vosotras ya habréis oído hablar de las bolas de cristal y ya
sabréis que son una esfera de cristal más o menos del tamaño de un balón
pequeño. Pero lo más importante no es el tamaño, ni la forma, ni de que
material estén hechas. Lo más importante es que en ellas hay gente que dice que
puede ver el futuro. Si os digo la verdad yo no creo que sea posible pero quién
sabe, a veces suceden cosas que no comprendemos y nos resultan mágicas. Y si,
ya sabéis que pienso que la magia existe de alguna manera extrañamente incomprensible.
Un
día un niño caminaba a casa de vuelta del cole y se encontró una de esas bolas
de cristal. Como es normal la confundió con una canica gigante, la metió a la
mochila y se la llevo para casa. ¡como pesaba esa mochila! No sabía como podría
jugar con ella pero era muy bonita y le dio por imaginar que pudiera ser una
canica de alguno de esos seres gigantes que aparecen en algunos cuentos. Por
muy grande que sea uno ¿también pueden jugar no? que a veces nos creemos que
los grandes no juegan y la verdad es que la vida sin juego es de lo mas
aburrida seas del tamaño que seas.
Llegó a casa sudando y con dolor de hombros, por lo menos la mochila había aguantado
el peso. La sacó, la dio vueltas un par de veces y como no sabía muy bien que hacer
con ella la dejó dentro del armario.
Pasaron
los días y ya se había olvidado de ella pero una noche que no podía dormir porque
tenía frio, fue a buscar la chaqueta del pijama al armario y se encontró que había
una pequeña luz purpura que brillaba dentro. Se asustó mucho y cerró la
puerta de golpe, no sabía lo que era aquella luz y muchas veces lo desconocido
nos asusta. Cuando se tranquilizo un poco pudo mas la curiosidad que el miedo.
¿Sabéis? La curiosidad es algo maravilloso porque nos hace descubrir miles de
cosas que no conocemos, que no sabemos, que si no fuéramos curiosos y curiosas
jamás descubriríamos.
Abrió
la puerta despacito y con sigilo. Sea lo que fuera no quería asustarle y mucho
menos enfadarle. Miro por la rendijita que había abierto y volvió a ver aquella
luz purpura. La estuvo observando un rato y como vio que no se movía abrió la
puerta del todo y se acerco a ver lo que era. ¡Era la canica gigante! ¡Y tenía
luz! ¡Y que bonita era! Acercó las manos con cuidado y la cogió. Seguía
teniendo miedo pero no pasó nada al tocarla. Se la llevo a la cama y se quedó mirándola.
De
repente en aquella canica empezaron a aparecer imágenes. Era alguien que se
parecía a él pero era un viejo, por lo menos tenía 40 años y estaba bailando.
Estaba bailando junto al mar, en un lugar desconocido y bailaba bajo la lluvia.
No estaba solo, junto a él bailaba una mujer también bastante vieja aunque
parecía mas joven que él. No se oía la música pero bailaban sin parar.
Las
imágenes del baile desaparecieron y volvió a aparecer el viejo sentado en un muelle
con cara triste. Bueno, triste igual no, tenía una de esas caras vacías del que
no siente nada, que sin duda son las peores caras. Y miraba al mar, lo miraba
como si no estuviera ahí y a la vez como si el mar fuera lo único que existía.
Llovía, jarreaba, hacia viento y aunque él iba en manga corta parecía que hacía
un frio de narices. Y de repente apareció ella. Esa si que era una sonrisa
mágica. Y que guapa era. De verdad, era muy mayor pero muy guapa. Se acerco a
él despacito y sin que se diera cuenta le tapó los ojos con las manos. Acercó
su boca al oído del señor y le dijo algo. En sus labios se pudo leer ¿bailamos?.
El sonrío, sonrió como seguramente no lo había hecho nunca, la felicidad le brotaba por
los ojos y su cuerpo entero se erizó. Puso sus manos sobre las de ella para
retirarlas de sus ojos y la miró, con esa profundidad que miraba al mar pero
con la expresión de alguien que ha alcanzado la felicidad plena. Se levantó, se
abrazaron y bailaron, bailaron, bailaron bajo la lluvia. Eran las mismas imágenes
que salieron al principio pero seguían y seguían bailando, y mientras bailaban
dejo de llover, y mientras bailaban el sol que empezaba a esconderse detrás de
las montañas comenzó a brillar, incluso diría que había subido la temperatura. Y
mojados, en aquel anochecer, en aquella preciosa puesta de sol bailaron, bailaron
hasta que cayó la noche y solo la luz de la luna nueva les acompañaba.
La
canica se apagó. Desapareció también la luz purpura y el niño se quedo dormido
sonriendo. Pasaron los años, montones de años, igual casi 40. Y muchas veces
pensaba en lo que vio en aquella bola y aunque había ido mucho a un muelle que descubrió
años mas tarde, nunca había sucedido nada. Tal vez no fuera aquel el muelle. Y aquel día de invierno, con
aquellas lluvias torrenciales, con aquel frio insoportable que se metía hasta
los huesos ya no esperaba nada, no recordaba nada, no pensaba nada, no sentía
nada, ni tan siquiera sabía si estaba vivo o todo era un sueño, un producto de
su imaginación, una sensación provocada por su mente. Solo miraba al mar.
Y
mirando al mar sintió sus manos.
lunes, 15 de junio de 2015
Te he dicho demasiadas veces que te quiero,
que me encantas, que adoro como eres,
que tu sonrisa me hipnotiza,
que me pierdo en tus ojos,
que cada minuto contigo es un sueño
mejor que cualquier sueño,
que el mundo cambió cuando te conocí
para jamás volver a ser el mismo.
Demasiadas veces, pocas para lo que siento.
Pero nunca te he dicho que te deseo.
Que deseo cada centímetro de tu piel perfecta,
que tus labios me apasionan,
que quiero apartar el pelo de tu cara
y fundir los míos con los tuyos en un beso eterno,
encontrar en tu cuello el aroma de tu cuerpo,
pegarme a ti y abrazarte,
recorrer tus espalda con mis manos,
entrelazar tus piernas con las mías,
pasear con mi boca por tus pechos,
que mi nariz se deslice por tu vientre,
que mis manos se encuentren con tus nalgas,
que me quiero zambullir en tus caderas,
que tu cuerpo es un templo al que acudir todos lo días,
que tu sensualidad es un dios al que adorar siempre.
Nunca te he hablado de tu cintura y tus caderas sinuosas,
de cómo solamente con mirarte mi mente se vuelve lujuriosa,
de cómo tu cuerpo entero invade mi memoria,
de cómo deseo acariciarlo, morderlo con mis labios.
Nunca te he dicho que me excitas,
que tu belleza me desborda los sentidos,
que quiero sentir tu calor, tu humedad,
que quiero hacer de ti una selva tropical,
un paraíso donde poder perderme para siempre.
Nunca te he dicho que quiero sentir tus bellas manos,
que deseo el simple roce de sus dedos,
que quiero que tus labios me devoren,
que quiero que tu cuerpo me invada y posea.
Nunca te lo he dicho. Demasiado poco para lo que siento.
Tal vez demasiado tarde para seguir soñando.
lunes, 8 de junio de 2015
Que bello es cuando es bello,
que hielo cuando es frio,
que afilado cuando corta,
que oscuro cuando es de noche,
que deslumbrante de día,
que puro que cristalino,
que igual, que diferente,
que lejos cuando esta lejos,
que cercano estando al lado,
que diamante cuando es roca,
que etéreo siendo aire.
Que lleno y que vacio,
que todo y todo y nada,
un momento casi eterno,
un milenio en un segundo.
Que bello cuando es bello,
que bello cuando no es nada.
viernes, 15 de mayo de 2015
Ya sabes dónde iré esta tarde,
el mar me está esperando,
tu lo sabes, espero que siga lloviendo,
espero que siga el viento norte,
espero que siga el frio.
Así amo el mar. Cruel y descarnado.
Porque me azota, porque me hunde,
porque me traslada al fondo de mis sentimientos
para que pueda deshacerme del odio,
del dolor, de la sed, del medio.
Tu sabes dónde iré esta tarde.
Tal vez no sepas el lugar concreto,
pero sabes que allí estuve contigo
aunque no sepas que lo descubrí contigo.
Aquel acantilado sobre la bahía de Plentzia,
a aquel asiento de tierra que encontramos,
allí me sentaré, para mirar el mar,
para mirar la costa del Cantábrico,
para imaginar que puedo ver
las solitarias playas de aquel feo pueblo
dónde lucías la pamela con la mas bella de las sonrisas.
Supongo que realmente es un pueblo feo,
pero donde tu estés
para mi será el lugar mas extraordinario del mundo.
Y eso, eso también lo sabes.
Tal vez no con la cabeza,
tal vez no con el sentimiento,
pero lo sabes, en los mas profundo lo sabes.
Porque un día, al menos uno,
nos encontramos en lo mas profundo
y eso, eso siempre nos quemara por dentro.
Por eso voy al mar,
por eso en días de lluvia,
en días de viento,
en días de frio.
Mi fuego, mi llama es todavía un incendio.
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