lunes, 8 de junio de 2015

Que bello es cuando es bello,
que hielo cuando es frio,
que afilado cuando corta,
que oscuro cuando es de noche,
que deslumbrante de día,
que puro que cristalino,
que igual, que diferente,
que lejos cuando esta lejos,
que cercano estando al lado,
que diamante cuando es roca,
que etéreo siendo aire.
Que lleno y que vacio,
que todo y todo y nada,
un momento casi eterno,
un milenio en un segundo.
Que bello cuando es bello,
que bello cuando no es nada.

viernes, 15 de mayo de 2015

Ya sabes dónde iré esta tarde,
el mar me está esperando,
tu lo sabes, espero que siga lloviendo,
espero que siga el viento norte,
espero que siga el frio.
Así amo el mar. Cruel y descarnado.
Porque me azota, porque me hunde,
porque me traslada al fondo de mis sentimientos
para que pueda deshacerme del odio,
del dolor, de la sed, del medio.
Tu sabes dónde iré esta tarde.
Tal vez no sepas el lugar concreto,
pero sabes que allí estuve contigo
aunque no sepas que lo descubrí contigo.
Aquel acantilado sobre la bahía de Plentzia,
a aquel asiento de tierra que encontramos,
allí me sentaré, para mirar el mar,
para mirar la costa del Cantábrico,
para imaginar que puedo ver
las solitarias playas de aquel feo pueblo
dónde lucías la pamela con la mas bella de las sonrisas.
Supongo que realmente es un pueblo feo,
pero donde tu estés
para mi será el lugar mas extraordinario del mundo.
Y eso, eso también lo sabes.
Tal vez no con la cabeza,
tal vez no con el sentimiento,
pero lo sabes, en los mas profundo lo sabes.
Porque un día, al menos uno,
nos encontramos en lo mas profundo
y eso, eso siempre nos quemara por dentro.
Por eso voy al mar,
por eso en días de lluvia,
en días de viento,
en días de frio.

Mi fuego, mi llama es todavía un incendio.


jueves, 14 de mayo de 2015

Casi cuentos de adulto para Rita: de los órdenes y los desordenes

Los que me conocéis ya lo sabéis, soy un completo desastre. Si vieras mi mesa ahora mismo, llena de papeles pensarías como narices puede encontrar algo este tío. Dejadme que os diga que hay dos ordenes posibles. Uno en el que todas las cosas están en su sitio y otro en el que la cabeza sabe dónde está cada cosa. Esta claro que el primero es tremendamente más útil porque no solo se encuentran las cosas igual de fácil sino que además cualquier otra persona también podría encontrarlas. Si las cosas no están ordenadas en ningún sitio se convierte en un pequeño desastre, en un caos dónde nunca encontraremos lo que necesitamos, lo que estamos buscando. Pero una mesa es una mesa y en realidad tiene una importancia relativa pero con la vida, con nuestro ser mismo, pasa exactamente lo mismo existen los dos mismo tipos de ordenes y también existe el más completo de los caos.
Al contrario de en la mesa, en mi vida he aplicado siempre el primer sistema. Todo en mi vida estaba completamente ordenado, en su sitio, todo marcadito con sus etiquetas y bien estructurado en el tiempo y ni tan siquiera tenía que pensar. A cada momento le pertenecía una cosa o cosas y se hacían y punto, se sacaban los archivos correspondientes y se ejecutaba el programa. ¿Qué triste no? ¿qué aburrido verdad? Que determinismo vital. En realidad es una vida programada, por uno mismo seguramente, pero también influenciado por lo que los demás esperan de nosotros, por lo que la sociedad estima que es bueno y justo, por lo que se supone que nos va hacer feliz. Así es el orden, así lo vemos en nuestra cabeza, así somos obedientes permitiéndonos muy de vez en cuando una salida de tono, una rebeldía. ¿Curioso no es cierto? No tenemos que pensar simplemente ejecutamos nuestra programación.
No os miento, casi nunca he mentido, yo era así y en gran parte lo sigo siendo y me permite seguir viviendo esta vida aburrida, esta vida que si no fuera por algunas pinceladas de colores que aparecen de vez en cuando sería gris, sería oscura, como casi todas las vidas. Pasaremos por el mundo y no dejaremos ningún tipo de huella, tampoco quiero dejarla, pero solo seremos uno más. Y en este caso, a mi corto y torpe entender, lo trascendente no es lo que seamos para los demás, ni la huella que dejemos, si no lo que somos para nosotros mismos, si lo que somos nos hace o no felices. Pero felices de verdad, esa felicidad que hace que te metas tranquilo a la cama y esperando con ilusión que llegue un nuevo día para vivir, para soñar, para reir, para tirarse desde una avión sin paracaídas sin importar a que distancia esta el suelo y levantarse del golpe y seguir corriendo, riendo y repartiendo sonrisas.
No se. Supongo que se puede tener una vida así, una vida feliz ordenadamente. Pero yo la única vez que la he vivido ha sido sumido en el mas completo de los caos. Y no un caos de esos deterministas, era un caos que no paraba, que nunca llegaba al mismo sitio incluso repitiéndose los mismos patrones. Era mi caos y era feliz. Era un completo desorden y era feliz.
Si, es cierto, lo pienso y tal vez la vida no se pueda vivir así siempre. El completo desorden te sorprende para bien y para mal y seguramente pueda a llegar a desestructurar tanto tú vida que no haya manera de vivirla. Porque vivimos con otros, no solos, y nuestro orden, os lo decía antes con mi mesa, también permite encontrar a otros lo que están buscando entre nuestras cosas y también, porque no, encontrarnos a nosotros mismos.
Que combinación mas complicada, tenerlo todo ordenado y desordenado a la vez. La verdad es que casi no se ni de que estos hablando, la verdad es que no se como hay que vivir la vida, no se ni lo que quiero de la mía como para andar vendiendo consejos. Una cosa si tengo clara, deberíamos ser cada uno los que decidiéramos, de que manera o maneras queremos vivir nuestras vidas. La sociedad es demasiado encorsetada y nos limita mucho para que nuestras vidas sean aceptables y aceptadas, y ser aceptado, integrarse en el colectivo es muy importante y esa presión social en ocasiones nos hace vivir una vida que no es la que queremos. ¿Pero que es lo que narices queremos? ¿qué es lo que nos haría felices? Que difícil la verdad, no tengo ni idea para mi, no tengo ni idea para nadie.
En el fondo este cuento no tiene moraleja. No hay ordenes ni desordenes que vender ni comprar. No es ni tan siquiera una invitación a la reflexión, aunque ojala os hiciera pensar. Tan solo quería contaros que sin el desorden, sin, como me decía una amiga, haber perdido nada, mi vida es completamente insulsa. Mas que eso, está casi completamente vacía. Tal vez el orden esconda algún día ese vacio pero estoy seguro que no lo llenará nunca. Supongo que la felicidad es posible de muchas maneras, pero algunas son mas plenas que otras y sobre todo mas bellas.



martes, 12 de mayo de 2015

Abro los ojos, sobre mi un techo blanco.
El marrón sapelli barnizado cruje bajo mis pies,
hay polvo por las zonas que no piso,
ni me acuerdo de la última vez que limpié.
El gres blanco de la cocina enfría mis pies,
voy descalzo, acabo de darme cuenta,
mis ánimos no podrían estar mas fríos.
Zapatillas negras se arrastran
sobre un mar de aceras grises,
¿una flor? no se lo que es,
tampoco importa, es gris.
Blanco sobre el casi negro del asfalto,
tal vez debiera haber mirado el color del semáforo.
En la oficina los suelos son gris claros.
Un teclado negro con letras blanca,
una pantalla blanca y letras negras.
Palabras, palabras, mas palabras,
frases que carecen de sentido.
Escribo para sobrevivir,
tal vez algún día vuelva a la vida.
Y vuelta a la baldosa gris, al blanco sobre negro,
al gres blanco, al marrón sapelli,
al blanco del techo.
Apago la luz. Todo está oscuro.
Cierro los ojos. Todo es negro.

lunes, 27 de abril de 2015

Perdí tu sonrisa,
¿acaso se puede perder algo más grande?
Aquellos ojos llorosos
que me trajo una nueva primavera,
una primavera que será triste para siempre.
Más de veinte años han pasado
desde que el mar se convirtió en una ilusión,
más de veinte años contemplándolo
desde un muelle, una playa, un acantilado…
sabiendo que las caricias de sus olas
jamás vendrían a envolverme,
sabiendo que jamás podría tocarlo,
esperando que algún día se produjera el milagro.
Perdí el mar, nunca lo tuve,
y ahora he perdido tu sonrisa,
esa sonrisa que tantas veces compartiste conmigo,
esa sonrisa de la que si pude disfrutar,
esa sonrisa de aguas siempre cálidas
en la que si pude sumergirme,
esa sonrisa que se abrió para mi,
para que descansara en ella,
para que jugara entre tus labios,
para convertirse en dulces besos,
en besos apasionados, en besos de cariño,
de amor, de ilusión, de sueños,
en besos de vida.
¿Acaso se puede perder algo más grande?
Una sonrisa que me hacia feliz con solo mirarla,
una sonrisa con la luz de mil amaneceres,
una sonrisa que me abrazaba,
que me hacía sentirme protegido,
una sonrisa que cambió mi mundo,
que lo hizo bello,
que le dio un sentido a cada paso que daba.
Demasiado grande para mi.
Demasiado grande para que pudiera albergarla.
Demasiado grande.
La locura del que quiere poseer algo tan grande,
la avaricia del que quiere acumular tanta riqueza,
y quiere mas sin detenerse a pensar que ya lo tiene todo.
No estaba preparado, tal vez no lo esté nunca,
para disfrutar de algo tan grande sin llegar querer a poseerlo.
Veinte años contemplando el mar,
en mi horizonte no había nada mas.
A pesar de que la vida me trajo caricias,
caricias que nunca llegué a merecerme,
caricias de las que he disfrutado y he cuidado,
caricias por las que he sufrido,
caricias por las que he llorado,
el mar siempre fue mi deseo.
Veinte años recordando un mar que nunca tuve
¿Cuántos llegaré a recordar que me sonreías?
¿Cuántas caricias llegarán mientras sueño en tus sonrisas?
¿Cuántos días de lluvia llegarán? ¿Cuántos inviernos?
¿Cuántos amaneceres esperando esa impresionante luz de tu sonrisa?
Te parecerá extraño lo se,
pero si no puede llegar
me gustaría esperarla siempre.
El mar es grande pero tu sonrisa es infinita.
La última vez tus ojos estaban llorosos,
las lágrimas las puse yo
eso no podré olvidarlo nunca,
y aun así sonreías, sonreíste al verme.
Gran regalo para un final que nunca he deseado,
gran regalo para un final que no ha llegado a mi corazón,
para un final que tal vez no le llegue nunca.
Una lágrima y una sonrisa.
Un regalo para esperarte siempre.

martes, 31 de marzo de 2015

Hay una relación que ya no existe,
extraña y bellamente incompresible,
sutil pero con fuerza omnipresente,
acompañada de presencias insondables,
de etéreos momentos cadenciosos.

Hay eternos gritos silenciosos
que viajan en ondas invisibles
atravesando el suelo, el mar y el aire
que llegan a un destino inencontrable
de sed, de sal, de sol y frio.

Prudentes vocablos siempre osados,
oraciones mayormente previsibles,
palabras que manan de una fuente
de vestigios de vida inapelables
con la razón del que suele estar equivocado.

Existe aunque este todo zanjado
porque su ímpetu es incontenible,
un amor que nunca se detiene,
un abismo de un sueño inalcanzable
que expande un universo inacabado.

lunes, 30 de marzo de 2015

Un insignificante punto en el universo,
una pequeña luz lejana,
nada importante,
nada por lo que mostrar el más mínimo interés.
Demasiado lejana,
demasiado distante,
su luz es apagada, mortecina, gris, casi negra.
Su luz son mis ojos.

Un sol deslumbrante,
Tan cercano que la piel se quema con sus rayos,
una luz que lo es todo,
una luz de la que no se puede apartar la vista
aunque hasta la retina se derrita al mirarla.
Una luz de mil matices arcoíris,
una luz brillante, llena de vida, casi blanca.
Esa luz son tus ojos.

Enanas amarillas, blancas, marrones…
gigantes azules, naranjas, rojas,
novas, supernonovas,
estrellas de neutrones…
Todas diferentes, todas estrellas,
todas plasma, todas luz, todo energía.
Ojos a los que mirar para que existan,
ojos que ignorar para que mueran.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Se puede

No se puede tener lo que nunca ha existido.
Pero se puede creer en ello,
se puede imaginar,
se puede soñar,
se puede llegar incluso a crearlo.

No se puede vivir en un mundo que no existe.
Pero en mis sueños paseo por sus calles,
hablo con sus gentes,
rio y lloro con sus problemas,
ni tan siquiera un mundo imaginario es perfecto.
No se puede vivir en un mundo que no existe,
pero se puede tratar de construirlo.

No te puedes sumergir en el mar y salir seco.
Pero en mis sueños las aguas son cálidas,
brilla un sol rojo imponente
y una hamaca colgada entre dos palmeras
me espera para relejarme sin pensar en nada.
No se puede salir seco pero quiero sumergirme
aun sabiendo que saldré temblando, muerto de frio, de dolor.

No se puede parar el tiempo, no se puede detener,
en realidad no existe pero camina inexorable hacia la muerte.
Pero en mis sueños el tiempo no pasa,
los instantes son infinititos
y los segundos eternos.
No se puede detener
pero se puede aprovechar hasta el último suspiro.

No se puede vivir en ti. Sin más, no se puede.
Pero en mis sueños existes,
eres mi mundo,
mi mar,
mi infinito.
No se puede vivir en ti.
Sin más.
No se puede.
Pero te quiero.

martes, 17 de marzo de 2015

La noche.
Ese lugar en el tiempo dónde todo se destruye,
dónde es posible construirlo todo.
Insomnio.
Para pensar, para soñar, para equivocarse siempre.
La noche
Un espacio para visitas sigilosas a mi alma.
Visitas que dejan huella.
Sueños
Los sueños son sueños y la realidad es distante
Vigilia
Pensar. Pensar. Pensar. No hay peor momento
La noche
Siempre más larga que el día. A veces casi eterna.
Insomnio.
Ya no se lo que es dormir a pierna suelta,
como cuando todo eran sonrisas.
Sueños
Pesadillas y despertar empapado.
Vigilia
La espera es eterna.
Noche, sueños, vigilia, insomnio.
Se apaga esa luz intensa
La noche
Esa amiga que nunca llega.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Nuca imagine que pudiera haber algo tan oscuro.
Algo que pudiera apagar mi luz y sumirla en las tinieblas.
Nunca lo imagine. Jamás. Pero así ha sido.
Siempre he sido transparente, invisible, siempre oculto al mundo.
Pero si alguien miraba, si alguien se tomaba esa molestia,
se encontraba casi siempre con una sonrisa,
con un gesto amable y una cálida mirada .
No, nunca he sido luminoso pero ahora me he teñido de negro.
Y los que me miran se encuentran con mi sonrisa y el gesto amable,
pero mis ojos, mi mirada se ha apagado, muerta, sin vida.
Nunca imagine que pudiera haber algo tan oscuro.
Jamás lo imagine. Nunca. Pero así ha sido.
Tal vez nunca me había mirado por dentro,
tal vez nunca me plantee un viaje a lo más profundo de mi alma.
Pero allí he llegado. He llegado sin proponérmelo, sin buscarlo.
Y mi alma es negra.
Tan oscura que la luz no puede escapar, es absorbida,
todo lo devora, todo lo destruye y me arrasa por dentro.
Y apaga mi mirada.
Eso.
Lo único que tengo.
Lo único que enseñaba lo que llevaba dentro.
Y ahora también lo enseña.
Lo sigue enseñando.
Pero ahora soy negro y mis ojos están muertos.